Mi hermana y yo

XXX2025XXX

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23 Ago 2023
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Antes de nada, os quiero poner un poco en contexto para que disfrutéis todavía más este relato, mi hermana ahora tiene 30 años y yo tengo 31 años, eso es prácticamente la misma edad, nos hemos criado y crecido literalmente juntos y lo hemos hecho todo juntos, dudo mucho que haya una mejor relación de hermanos que la nuestra.

He pensado muchas veces si contar esta historia, voy a cambiar los nombres y modificar algunas cosas de la historia, ella me ha dado su permiso, siempre y cuando modifique algunas cosillas, pero la gran mayoría son tal y como ocurrieron, disfrutad.

Siempre, pero siempre siempre, nos hemos llevado muy bien, siempre recordaré cuando éramos pequeños y jugábamos a pelearnos con 8 o 9 años, ya con 11 años seguíamos jugando a ''pelea'' pero claro, hay ya el cuerpo empieza a desarrollarse bastante más y ya no eres tan inocente como tiempo atrás.
También siempre recordaré aquellas veces que la hacía cosquillas en todo su cuerpo, empezando por sus pies (puede que de ahí venga mi fetiche con los pies) siguiendo por su culo o sus pequeños pechos en aquel momento, ella seguía siendo bastante inocente y le daba igual, estábamos jugando y éramos unos críos.

Los años seguían pasando (aproximadamente unos 14 ella y yo 15) y seguíamos con la buena relación y de vez en cuando jugábamos, también quiero destacar que siempre hemos dormido en la misma habitación... aquí me voy a parar un poco más en la historia y voy a entrar más al detalle y va a ser la primera parte del relato, porque es más bien nuestro origen de todo, ya que yo tenía muy buena relación con mi hermana y ella seguía siendo muy inocente, no os mentiré, yo me aprovechaba un poco de eso, pero quiero recalcar que todo era consentido y siempre preguntaba... ¿te importa si hago esto, María? siempre me decía que sí y lo disfrutaba tanto como yo.

Yo he de reconocer que en aquel momento ya me había hecho alguna paja y no os mentiré, estaba deseando ir más allá con María, nunca entendí porque María siempre me decía que sí a todo, a veces creo que estaba enamorada de mí o solamente le interesaba yo en esta vida, porque nunca salía con chicos, eso sí, tenía un montón de amigas y era popular con los chavales, rubia, buen culo, unos pechos ya bastante crecidos y sobre todo muy simpática, pero a ella le daba todo igual.

Siempre que nos poníamos a ver la televisión juntos, me encantaba quitarle los calcetines y acariciarle los pies y hacerle cosquillas, a ella le encantaba también y se relajaba un montón, durante años le acariciaba los pies, pero un día le pregunté de broma... ¿te parece bien si te chupo los pies? seguro que te hará cosquillas (entre risas) así empezó todo, es en el momento que empezamos a ir más allá, María siempre me decía que sí, al principio se lo pensó un poco y me preguntó... ¿Alberto pero no te va a dar asco? y yo le dije que no.

Ese momento a día de hoy me sigue pareciendo de los mejores, porque fue el inicio de todo, cogí sus pies y primero de todo pasé mi nariz y olían literalmente a pies, pasé mi lengua por sus pies poco a poco, entre sus dedos, me encantaba, le dejé los pies empapados de babas, me acuerdo perfectamente, se fue directa a la ducha y normal, casi cada día lo hacíamos, siempre que estábamos solos o nuestros padres estaban en su habitación.

Yo la miraba a ella a los ojos, y se lo podía ver, le excitaba que le chupase los pies, me tiraba un buen rato haciéndolo, durante semanas solamente hacíamos eso, quiero destacar una cosa importante aquí, que yo alguna vez jugando si le había tocado los pechos o el culo en plan broma y le daba igual, se lo había agarrado durante un buen rato, pero todo jugando, siempre nos reíamos cuando hacíamos esas cosas, pero una vez fui todavía más allá porque nuestros padres salieron aquella noche y no llegaban hasta la madrugada.

Mientras estaba chupando sus pies, le dije... ¿te gustaría que te acariciase los pechos? me dijo muy sorprendida... ¿para qué Alberto? yo me reí y le dije porque he oído en el instituto que relaja muchísimo y como te relaja que te chupes los pies, esto también te relajará, pero nada de chupar, solo acariciarlos un poco.

María: pero si muchas veces me los has tocado jugando y nunca me ha relajado.

Alberto: bueno, te los tocaré pero de una manera distinta, quítate la parte de arriba del pijama y el sujetador.

María: no el sujetador no, que me da vergüenza, si quieres me quedo con el sujetador y los tocas un poquito, que me duelen.

Alberto: bueno, vale, me parece bien, pues solo quítate la camiseta e iré con mucho cuidado.

María se quitó la parte de arriba y se quedó en sujetador, mientras le chupaba los pies, empecé a tocar sus pechos con mucho cuidado se los agarraba porque se quejaba mucho que le dolían, pasaba mi dedo por su pezones y jugaba con ellos, a ella le gustaba, se le pusieron los pezones duros en nada, me encantaba mirarle la cara mientras lo hacía, y le dije... María quítate el sujetador que así no se disfruta tanto y me molesta el sujetador, sin sujetador te relajará más (yo tenía el rabo como un extintor en ese momento)

María: bueno, vale, pero me da mucha vergüenza y esto es hasta un poco raro, pero con cuidado que me duelen.

Alberto: jajaja pero si está siendo divertido y no te preocupes, que ahora si te vas a relajar de verdad.

Nunca le había visto los pechos a mí hermana, siempre que se cambiaba de ropa, yo obviamente no estaba en la habitación, me salía o no estaba en aquel momento, de hecho no le había visto los pechos a ninguna mujer e iba de enterado y ni yo mismo sabía lo que hacía, pero mi hermana estaba encantada de la vida, y lo estaba pasando también como yo.

Mi hermana se quitó el sujetador y dios, ese momento nunca lo olvidaré, la primera vez que le vi los pechos, fue una locura, eran los primeros pechos que veía en persona y eran hipnotizantes... el corazón me iba a mil... yo en ningún momento paré de chupar sus bonitos pies y ahora además, empecé a agarrar sus 2 pechos y a jugar con sus pezones, los tenía completamente duros, jugaba y jugaba con ellos... se los apretaba un poquito y agarraba sus pechos, que eran de un tamaño considerable.

En aquel momento paré de chuparle los pies y le dije, ¿te importa si te chupo los pechos?

María: no eso sí que no, porque seguro que tienen muy mal sabor y me duelen.

Alberto: pero si tus pies son deliciosos, no me quiero imaginar tus pechos, mira si quieres te los chupo un poco y si no nos gusta pues paramos, y ya verás como te dejan de doler.

María: vale, va, pero muy poco rato

Entonces me puse encima de ella y empecé a comerle los pechos, ya os puedo garantizar al 100% que eran jodidamente sabrosos, le chupaba los pezones, se los mordía, pasaba mi lengua por sus 2 pechos, no fueron ni 2, ni 5 minutos, estuvimos como 10 minutos de reloj así, a ella le encantaba, nunca la había visto tan tan excitada, no se quejó en ningún momento que le dolían... pero como toda buena historia, se corta en el mejor momento, y en aquel momento, llegaron nuestros padres...


Continuará...
 
Llegaron nuestros padres a casa... y a vosotros os dejé con la paja a medias (os pido perdón) pero nosotros nos quedamos con el calentón también a medias, porque yo estaba cachondo perdido (de hecho, me corrí encima sin querer) pero mí hermana también lo estaba gozando muy muchísimo, al escuchar la puerta de casa, rápidamente mí hermana se vistió, se puso el sujetador y, añadió... me voy a poner el pijama, yo aproveché, cogí unos calzoncillos y también me iba a poner el pijama, me fui al lavabo para limpiarme bien.

En esta parte de la historia, vamos a dejar un poquito aparcada a mí hermana, y le vamos a dar un poco de protagonismo a mis padres... de camino al lavabo, escuché a mis padres discutiendo... y bastante borrachos, me di medía vuelta y me escondí en el pasillo a un lado, para saber que estaba pasando, no sabía muy bien porque discutían pero estaban muy muy muy borrachos... empezaron a quitarse la ropa y en ese momento mi padre aprovechó para agarrarle todo el culo a mí madre.

Mi madre empezó a desnudarse, nunca había visto desnuda a mí madre, solamente en bikini en la playa (no era de hacer topless) pero siempre que íbamos a la playa, todo el mundo miraba sus hipnotizantes pechos, en cambio a mí padre si que lo había visto desnudo en varias ocasiones, ya que me duchaba muchas veces con él, mi hermana se solía duchar con mi madre.

Obviamente yo me quedé bien escondido, me saqué la polla y me empecé a masturbar, estaba muy muy cachondo y caliente, lo de mi hermana fue una barbaridad e hizo que me corriese encima, pero reconozco que mi madre también estaba muy buena, unos pechos enormes (más grandes que los de mí hermana o eso me imaginaba yo, ya que nunca se los había visto) y un culazo espectacular.

En este punto de la historia, quiero añadir los nombres de mis padres... mientras discutían por no sé de qué un anillo que había perdido mí padre, Silvia empezó a quitarse el vestido, acto seguido el sujetador (ahí es cuando yo aumenté la velocidad de las pajas, tremendas tetas) y después el tanga (yo menos mal que no era Pinocho, porque si no me hubiese metido fuego a mí mismo, de la tremenda paja que me hacía) siempre lo recordaré, tremenda pero tremenda paja, los pechos de mi madre eran una puta barbaridad, y el coño completamente depilado, Manolo la cogió, la tiró a la cama, subió sus piernas hacía arriba, y empezó a comerle el coño.

Estaban tan borrachos, pero tanto... que no se enteraban que yo estaba ahí espiando como un puto enfermo a mis padres, mientras me hacía una gayola gozando y después de haberle comido los pies y los pechos a mí hermana, surrealista... ¿¿¿verdad??? pues todavía estamos en el principio de toda la puta historia... mientras Manolo le comía el coño a mí madre, le apretaba muy fuerte los pezones (a ella le encantaba) y Silvia añadía... más, más, ni se te ocurra parar ahora, yo seguía pajeandome como un campeón.

Manolo pasaba su lengua por el coño de Silvia y le metía los dedos, mi madre tenía los ojos mirando para Cuenca, qué locura, mí padre sabía comer muy bien el coño, ojalá poder practicar con mí hermana, pensaba yo, Manolo también se empezó a desnudar y le dijo a Silvia, cómeme la polla como tú sabes cariño, la verdad es que el cabrón de mí padre estaba bien dotado, tremendo rabo se gastaba el hombretón, yo tenía un rabo decente, pero me superaba (demasiada importancia le estoy dando al rabo de mi padre, estoy bien loco)

Nunca imaginé que vería a mi madre comerle la polla a mí padre y eso que la tenía enorme, Silvia escupió en la polla de Manolo y empezó a acariciarle el rabo muy poco a poco, jugaba con sus huevos, la cara de Manolo era la de PLACER en mayúsculas, no tardó nada en pasar su lengua muy poco a poco por la polla, mi madre le echaba muchas ganas.

Silvia no aguantaba más, le cabía enterita, todavía me acuerdo de las arcadas, a mí madre le encantaba jugar con la polla de mí padre, se la metía y sacaba de su boca continuamente, jugaba con su lengua, le comía los huevos, Manolo sin pensárselo dos veces, le sacó la polla de la boca y le pidió que le hiciese una cubana, Silvia escupió en la polla y empezó a hacerle la cubana a mí padre, no era tonto, las tetas de mí madre eran enormes.

Manolo: cariño, no aguanto más, quiero follarte.

Yo en ese momento no sabía si estaba en el cielo, pero seguía pajeandome como un loco, mí madre no tardó nada en subirse encima de su polla y empezó a saltar encima de Manolo, parecía que la cama se iba a romper en cualquier momento, cada vez iban más rápido, se dio media vuelta y siguió cabalgando, yo me escondí un poco por si acaso me pillaba, pero esa postura era absoluto cine, como le botaban las tetas, cómo se las agarraba mi padre y como gritaba ella de placer, un orgasmo espectacular, no cabe duda.

Yo escuché un ruido, me di media vuelta y adivinad... detrás mío, estaba mi hermana masturbándose, metiéndose los dedos en su coño mojado y jugando con sus pezones, estaba super cachonda, mi hermana se estaba tocando también mientras observaba a nuestros padres follar y mientras yo me masturbaba, se asustó al verme y se fue corriendo a nuestra habitación.

Yo no me lo pensé y también fui corriendo detrás de ella, mientras pensaba en el cuerpo desnudo de mí hermana, me había fijado que también tenía un rico coño, bien peludo pero precioso, como ella, al entrar en la habitación, María estaba en la cama y se hacía la dormida... me metí en su cama y empecé a agarrar su culo con más ganas que nunca, estaba cachondo después de ver a mis padres follar.

María: pero qué haces??? estaba durmiendo, me has despertado.

Alberto: María pero si te acabo de pillar tocándote, mientras los papás estaban teniendo sexo... a ti también te ha gustado lo que has visto?

María: aiiiish, me has visto??? sí... pero también me excitaba verte a ti tocarte.

Mientras nosotros estábamos hablando de lo que acabamos de ver, de fondo se escuchaban los gemidos de nuestros padres y la cama, iban borrachos perdidos por eso no se daban cuenta del ruido que hacían... no parábamos de escuchar no pares cariño, no pares cariño, sigue, más rápido, más rápido, yo ni me lo pensé y le propuse a María...

Alberto: y qué te parece si hacemos lo que han hecho papá y mamá?

María: me da mucha vergüenza, mamá no tenía pelo en la vagina y yo tengo un montón.

Alberto: a mí eso me da igual, lo que si voy a hacer algo que no han hecho los papás y tengo muchas ganas de hacer contigo...

Ni me lo pensé... le comí toda la boca a María con lengua, era mí primer beso y sabía muy rico, ella también me besó y me siguió el beso con su lengua, puse un poco de saliva en mis dedos y le dije te voy a meter los dedos, ella solamente me dijo lo siguiente.

María: por favor, hazlo despacio, pero hazlo ya, no aguanto.

Continuará...
 
Joderrr hazlo, pero hazlo ya...
Sigue contando por favor!!!
 
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