XXX2025XXX
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Antes de nada, os quiero poner un poco en contexto para que disfrutéis todavía más este relato, mi hermana ahora tiene 30 años y yo tengo 31 años, eso es prácticamente la misma edad, nos hemos criado y crecido literalmente juntos y lo hemos hecho todo juntos, dudo mucho que haya una mejor relación de hermanos que la nuestra.
He pensado muchas veces si contar esta historia, voy a cambiar los nombres y modificar algunas cosas de la historia, ella me ha dado su permiso, siempre y cuando modifique algunas cosillas, pero la gran mayoría son tal y como ocurrieron, disfrutad.
Siempre, pero siempre siempre, nos hemos llevado muy bien, siempre recordaré cuando éramos pequeños y jugábamos a pelearnos con 8 o 9 años, ya con 11 años seguíamos jugando a ''pelea'' pero claro, hay ya el cuerpo empieza a desarrollarse bastante más y ya no eres tan inocente como tiempo atrás.
También siempre recordaré aquellas veces que la hacía cosquillas en todo su cuerpo, empezando por sus pies (puede que de ahí venga mi fetiche con los pies) siguiendo por su culo o sus pequeños pechos en aquel momento, ella seguía siendo bastante inocente y le daba igual, estábamos jugando y éramos unos críos.
Los años seguían pasando (aproximadamente unos 14 ella y yo 15) y seguíamos con la buena relación y de vez en cuando jugábamos, también quiero destacar que siempre hemos dormido en la misma habitación... aquí me voy a parar un poco más en la historia y voy a entrar más al detalle y va a ser la primera parte del relato, porque es más bien nuestro origen de todo, ya que yo tenía muy buena relación con mi hermana y ella seguía siendo muy inocente, no os mentiré, yo me aprovechaba un poco de eso, pero quiero recalcar que todo era consentido y siempre preguntaba... ¿te importa si hago esto, María? siempre me decía que sí y lo disfrutaba tanto como yo.
Yo he de reconocer que en aquel momento ya me había hecho alguna paja y no os mentiré, estaba deseando ir más allá con María, nunca entendí porque María siempre me decía que sí a todo, a veces creo que estaba enamorada de mí o solamente le interesaba yo en esta vida, porque nunca salía con chicos, eso sí, tenía un montón de amigas y era popular con los chavales, rubia, buen culo, unos pechos ya bastante crecidos y sobre todo muy simpática, pero a ella le daba todo igual.
Siempre que nos poníamos a ver la televisión juntos, me encantaba quitarle los calcetines y acariciarle los pies y hacerle cosquillas, a ella le encantaba también y se relajaba un montón, durante años le acariciaba los pies, pero un día le pregunté de broma... ¿te parece bien si te chupo los pies? seguro que te hará cosquillas (entre risas) así empezó todo, es en el momento que empezamos a ir más allá, María siempre me decía que sí, al principio se lo pensó un poco y me preguntó... ¿Alberto pero no te va a dar asco? y yo le dije que no.
Ese momento a día de hoy me sigue pareciendo de los mejores, porque fue el inicio de todo, cogí sus pies y primero de todo pasé mi nariz y olían literalmente a pies, pasé mi lengua por sus pies poco a poco, entre sus dedos, me encantaba, le dejé los pies empapados de babas, me acuerdo perfectamente, se fue directa a la ducha y normal, casi cada día lo hacíamos, siempre que estábamos solos o nuestros padres estaban en su habitación.
Yo la miraba a ella a los ojos, y se lo podía ver, le excitaba que le chupase los pies, me tiraba un buen rato haciéndolo, durante semanas solamente hacíamos eso, quiero destacar una cosa importante aquí, que yo alguna vez jugando si le había tocado los pechos o el culo en plan broma y le daba igual, se lo había agarrado durante un buen rato, pero todo jugando, siempre nos reíamos cuando hacíamos esas cosas, pero una vez fui todavía más allá porque nuestros padres salieron aquella noche y no llegaban hasta la madrugada.
Mientras estaba chupando sus pies, le dije... ¿te gustaría que te acariciase los pechos? me dijo muy sorprendida... ¿para qué Alberto? yo me reí y le dije porque he oído en el instituto que relaja muchísimo y como te relaja que te chupes los pies, esto también te relajará, pero nada de chupar, solo acariciarlos un poco.
María: pero si muchas veces me los has tocado jugando y nunca me ha relajado.
Alberto: bueno, te los tocaré pero de una manera distinta, quítate la parte de arriba del pijama y el sujetador.
María: no el sujetador no, que me da vergüenza, si quieres me quedo con el sujetador y los tocas un poquito, que me duelen.
Alberto: bueno, vale, me parece bien, pues solo quítate la camiseta e iré con mucho cuidado.
María se quitó la parte de arriba y se quedó en sujetador, mientras le chupaba los pies, empecé a tocar sus pechos con mucho cuidado se los agarraba porque se quejaba mucho que le dolían, pasaba mi dedo por su pezones y jugaba con ellos, a ella le gustaba, se le pusieron los pezones duros en nada, me encantaba mirarle la cara mientras lo hacía, y le dije... María quítate el sujetador que así no se disfruta tanto y me molesta el sujetador, sin sujetador te relajará más (yo tenía el rabo como un extintor en ese momento)
María: bueno, vale, pero me da mucha vergüenza y esto es hasta un poco raro, pero con cuidado que me duelen.
Alberto: jajaja pero si está siendo divertido y no te preocupes, que ahora si te vas a relajar de verdad.
Nunca le había visto los pechos a mí hermana, siempre que se cambiaba de ropa, yo obviamente no estaba en la habitación, me salía o no estaba en aquel momento, de hecho no le había visto los pechos a ninguna mujer e iba de enterado y ni yo mismo sabía lo que hacía, pero mi hermana estaba encantada de la vida, y lo estaba pasando también como yo.
Mi hermana se quitó el sujetador y dios, ese momento nunca lo olvidaré, la primera vez que le vi los pechos, fue una locura, eran los primeros pechos que veía en persona y eran hipnotizantes... el corazón me iba a mil... yo en ningún momento paré de chupar sus bonitos pies y ahora además, empecé a agarrar sus 2 pechos y a jugar con sus pezones, los tenía completamente duros, jugaba y jugaba con ellos... se los apretaba un poquito y agarraba sus pechos, que eran de un tamaño considerable.
En aquel momento paré de chuparle los pies y le dije, ¿te importa si te chupo los pechos?
María: no eso sí que no, porque seguro que tienen muy mal sabor y me duelen.
Alberto: pero si tus pies son deliciosos, no me quiero imaginar tus pechos, mira si quieres te los chupo un poco y si no nos gusta pues paramos, y ya verás como te dejan de doler.
María: vale, va, pero muy poco rato
Entonces me puse encima de ella y empecé a comerle los pechos, ya os puedo garantizar al 100% que eran jodidamente sabrosos, le chupaba los pezones, se los mordía, pasaba mi lengua por sus 2 pechos, no fueron ni 2, ni 5 minutos, estuvimos como 10 minutos de reloj así, a ella le encantaba, nunca la había visto tan tan excitada, no se quejó en ningún momento que le dolían... pero como toda buena historia, se corta en el mejor momento, y en aquel momento, llegaron nuestros padres...
Continuará...
He pensado muchas veces si contar esta historia, voy a cambiar los nombres y modificar algunas cosas de la historia, ella me ha dado su permiso, siempre y cuando modifique algunas cosillas, pero la gran mayoría son tal y como ocurrieron, disfrutad.
Siempre, pero siempre siempre, nos hemos llevado muy bien, siempre recordaré cuando éramos pequeños y jugábamos a pelearnos con 8 o 9 años, ya con 11 años seguíamos jugando a ''pelea'' pero claro, hay ya el cuerpo empieza a desarrollarse bastante más y ya no eres tan inocente como tiempo atrás.
También siempre recordaré aquellas veces que la hacía cosquillas en todo su cuerpo, empezando por sus pies (puede que de ahí venga mi fetiche con los pies) siguiendo por su culo o sus pequeños pechos en aquel momento, ella seguía siendo bastante inocente y le daba igual, estábamos jugando y éramos unos críos.
Los años seguían pasando (aproximadamente unos 14 ella y yo 15) y seguíamos con la buena relación y de vez en cuando jugábamos, también quiero destacar que siempre hemos dormido en la misma habitación... aquí me voy a parar un poco más en la historia y voy a entrar más al detalle y va a ser la primera parte del relato, porque es más bien nuestro origen de todo, ya que yo tenía muy buena relación con mi hermana y ella seguía siendo muy inocente, no os mentiré, yo me aprovechaba un poco de eso, pero quiero recalcar que todo era consentido y siempre preguntaba... ¿te importa si hago esto, María? siempre me decía que sí y lo disfrutaba tanto como yo.
Yo he de reconocer que en aquel momento ya me había hecho alguna paja y no os mentiré, estaba deseando ir más allá con María, nunca entendí porque María siempre me decía que sí a todo, a veces creo que estaba enamorada de mí o solamente le interesaba yo en esta vida, porque nunca salía con chicos, eso sí, tenía un montón de amigas y era popular con los chavales, rubia, buen culo, unos pechos ya bastante crecidos y sobre todo muy simpática, pero a ella le daba todo igual.
Siempre que nos poníamos a ver la televisión juntos, me encantaba quitarle los calcetines y acariciarle los pies y hacerle cosquillas, a ella le encantaba también y se relajaba un montón, durante años le acariciaba los pies, pero un día le pregunté de broma... ¿te parece bien si te chupo los pies? seguro que te hará cosquillas (entre risas) así empezó todo, es en el momento que empezamos a ir más allá, María siempre me decía que sí, al principio se lo pensó un poco y me preguntó... ¿Alberto pero no te va a dar asco? y yo le dije que no.
Ese momento a día de hoy me sigue pareciendo de los mejores, porque fue el inicio de todo, cogí sus pies y primero de todo pasé mi nariz y olían literalmente a pies, pasé mi lengua por sus pies poco a poco, entre sus dedos, me encantaba, le dejé los pies empapados de babas, me acuerdo perfectamente, se fue directa a la ducha y normal, casi cada día lo hacíamos, siempre que estábamos solos o nuestros padres estaban en su habitación.
Yo la miraba a ella a los ojos, y se lo podía ver, le excitaba que le chupase los pies, me tiraba un buen rato haciéndolo, durante semanas solamente hacíamos eso, quiero destacar una cosa importante aquí, que yo alguna vez jugando si le había tocado los pechos o el culo en plan broma y le daba igual, se lo había agarrado durante un buen rato, pero todo jugando, siempre nos reíamos cuando hacíamos esas cosas, pero una vez fui todavía más allá porque nuestros padres salieron aquella noche y no llegaban hasta la madrugada.
Mientras estaba chupando sus pies, le dije... ¿te gustaría que te acariciase los pechos? me dijo muy sorprendida... ¿para qué Alberto? yo me reí y le dije porque he oído en el instituto que relaja muchísimo y como te relaja que te chupes los pies, esto también te relajará, pero nada de chupar, solo acariciarlos un poco.
María: pero si muchas veces me los has tocado jugando y nunca me ha relajado.
Alberto: bueno, te los tocaré pero de una manera distinta, quítate la parte de arriba del pijama y el sujetador.
María: no el sujetador no, que me da vergüenza, si quieres me quedo con el sujetador y los tocas un poquito, que me duelen.
Alberto: bueno, vale, me parece bien, pues solo quítate la camiseta e iré con mucho cuidado.
María se quitó la parte de arriba y se quedó en sujetador, mientras le chupaba los pies, empecé a tocar sus pechos con mucho cuidado se los agarraba porque se quejaba mucho que le dolían, pasaba mi dedo por su pezones y jugaba con ellos, a ella le gustaba, se le pusieron los pezones duros en nada, me encantaba mirarle la cara mientras lo hacía, y le dije... María quítate el sujetador que así no se disfruta tanto y me molesta el sujetador, sin sujetador te relajará más (yo tenía el rabo como un extintor en ese momento)
María: bueno, vale, pero me da mucha vergüenza y esto es hasta un poco raro, pero con cuidado que me duelen.
Alberto: jajaja pero si está siendo divertido y no te preocupes, que ahora si te vas a relajar de verdad.
Nunca le había visto los pechos a mí hermana, siempre que se cambiaba de ropa, yo obviamente no estaba en la habitación, me salía o no estaba en aquel momento, de hecho no le había visto los pechos a ninguna mujer e iba de enterado y ni yo mismo sabía lo que hacía, pero mi hermana estaba encantada de la vida, y lo estaba pasando también como yo.
Mi hermana se quitó el sujetador y dios, ese momento nunca lo olvidaré, la primera vez que le vi los pechos, fue una locura, eran los primeros pechos que veía en persona y eran hipnotizantes... el corazón me iba a mil... yo en ningún momento paré de chupar sus bonitos pies y ahora además, empecé a agarrar sus 2 pechos y a jugar con sus pezones, los tenía completamente duros, jugaba y jugaba con ellos... se los apretaba un poquito y agarraba sus pechos, que eran de un tamaño considerable.
En aquel momento paré de chuparle los pies y le dije, ¿te importa si te chupo los pechos?
María: no eso sí que no, porque seguro que tienen muy mal sabor y me duelen.
Alberto: pero si tus pies son deliciosos, no me quiero imaginar tus pechos, mira si quieres te los chupo un poco y si no nos gusta pues paramos, y ya verás como te dejan de doler.
María: vale, va, pero muy poco rato
Entonces me puse encima de ella y empecé a comerle los pechos, ya os puedo garantizar al 100% que eran jodidamente sabrosos, le chupaba los pezones, se los mordía, pasaba mi lengua por sus 2 pechos, no fueron ni 2, ni 5 minutos, estuvimos como 10 minutos de reloj así, a ella le encantaba, nunca la había visto tan tan excitada, no se quejó en ningún momento que le dolían... pero como toda buena historia, se corta en el mejor momento, y en aquel momento, llegaron nuestros padres...
Continuará...