Mi marido y yo nos fuimos unos días a despejar y cargar pilas. Supongo que todas las relaciones tienen altibajos y nosotros en esos días pretendíamos reconectar más físicamente y así lo hicimos. Puedo decir que ha sido el disparador, el botón rojo que nos ha encendido de nuevo.
La semana empezó viendo videos de mis quedadas con mis machos, es como dice mi marido ver porno de mi actriz favorita, con el aliciente que podemos ir comentando que nos ha gustado más o menos, que nos gustaría repetir o qué fantasía aún no hemos llevado a cabo (aunque ya os adelanto que no nos queda mucho por probar…) Creo que la mayoría de los que usáis este foro consumís porno (a cada uno el que le gusta), pero os puedo decir que no hay nada más erótico o por lo menos nada que más me caliente a mi que estar al lado de mi pareja viendo cómo otros hombres me dan placer y yo a ellos… Reviviendo esos momentos que mis amigos me dejan grabar para llevarme de recuerdo. Como comprenderéis una cosa lleva a la otra y llegó el comentario de mi cornudo de: “¿cuando vuelves a salir a follar putita mía?, quiero que sigas haciéndome más cornudo cada día”…
Al día siguiente empecé a volver a contestar a vuestro mensajes privados y a los comentarios del foro, apareció algún que otro interesado en vernos en persona… y retomamos la relación que teníamos con “un amigo de pajas” de mi marido… La verdad que este último nos da mucho juego, es tan cerdo como nosotros y mantiene la llama viva a todas horas, haciendo que nosotros queramos más y más. Nos pusimos el chip del sexo y sólo podíamos pensar en cuál iba a ser el siguiente momento para follar, morbosear o masturbarnos juntos… así que esa misma tarde escribí a uno de mis amigos para vernos…
Por supuesto estaba tan dispuesto como yo, ya os he contado algún encuentro con él alguna vez… Es el más dominante de mis amigos, prácticamente no habla cuando nos vemos, es de actuar. Para no variar me preparé como una buena putita para ir a su casa, lencería negra y labios rojos, hasta mi marido escogió el body que otro iba a disfrutar esa noche. Aparqué delante de su casa y entré en el portal, antes de subir al ascensor, me abrí el abrigo que llevaba dejando a la luz el encaje sobre mi blanca piel y marcando mis pezones deseosos de placer, con la misma cara de putita y los labios pintados le mandé una foto a mi cornudo para que supiera que estaba lista, que la sesión de hoy iba a comenzar. Cuando me dio el OK subí.
Al cruzar la puerta ya estaba esperándome, no me dejó a penas entrar cuando ya me empujó contra la pared para comprobar si iba igual de puta por fuera como por dentro, para ello hizo lo mismo que había hecho yo hacia 2 min, abrirme el abrigo y ver cómo se había preparado su puta casada hoy.. por la cara que puso le gustó y yo sonreí satisfecha. Mientas me sujetaba contra la pared con una de sus manos, con la otra me desabrochó el pantalón para meter su mano dentro de mí. Con su destreza habitual me aparto el body y el tanga para comprobar que mi imaginación ya había volado en el trayecto hacia su casa y que mi cuerpo pedía a gritos algo más real…Con un giro brusco me dejo con la cara contra la puerta de entrada y los pantalones por los tobillos, sujetando las manos en alto me dio unos buenos azotes para que mi culo fuera cogiendo color.
En el salón todo empezó rápido, se desnudó y me arrodilló en medio de la habitación, estaba duro y grande, su miembro me llenaba la boca, me sujetó del pelo con las dos manos y comenzó a embestirme hasta que mi garganta no podía más. Tengo que reconocer que soy una buena sumisa, que aguanto todo lo que puedo, y que me encanta comer rabo… Mientas yo seguía comiendo le pedí que me grabara para mi cornudo, y así lo hizo, se puso a darme rabo disfrutando de dármelo, y sin decirme media palabra me dejo a 4 patas, se puso detrás de mí y mientas de azotaba las dos nalgas me lubricó el culo para entrar dentro de mí de dos empujones,. Ahí estaba la fina línea a entre el dolor y el placer que a mí tanto me gusta. Lo más placentero de todo, que sabía que lo estaba grabando y que mi cornudo iba a verlo, que le iba a babear el rabo viendo como otro me follaba sin piedad.
El sexo siguió siendo duro e intenso, le cabalgué en el sofá mientras él se agarraba a mis prominentes caderas yo seguía subiendo en la escala de placer hasta que en uno de esos movimientos algo estalló dentro de mi y llegué al orgasmo. Él rápidamente se dio cuenta y volvió a ponerme a 4 para esta vez follarme el coño, hasta el punto que él tampoco podía más, y esta vez no se corrió dentro de mí, si no que toda esa ansia acumulada me la vació en mi dulce carita de mujer infiel. Así como estaba, me hice un selfie para mandarle a mi cornudo.
Él encantado y con ganas de más, yo estaba buscando el segundo asalto con mi amigo dominante, pero parece ser que aquella no iba a ser la noche… empecé a vestirme con la intención de que fuera mi propio marido cornudo el que me saciara esa noche pero… recibí el mensaje de otro de mis amigos, acabe de vestirme rápido y le llamé desde el coche. Como os podéis imaginar la noche no acabó ahí… pero eso ya es otra historia.