Fantasías cornudas con mi mujer

No me contengo más y termino la paja, pensando en ella y él juntos, cogiendo. Siento mi leche que me corre entre los dedos. Me moja la mano y la extiendo sobre la pija dura, que desliza suavemente.
Me llevo la mano a la boca y me chupo los dedos, mmmm, ¡qué rico! mmmm... y me quedo dormido, tranquilo.

No me despertó cuando llegó.
Cuando desperté, dormía a mi lado, boca abajo, apenas cubiertos los pies por la sábana. Tenía puesta la tanga con la que había salido y un camisón negro, cortito, que usa siempre. Se veía divina. Tan tranquila, tan suave, con esa cola tan bien formada y esa cinturita. El pelo, brillante, se extendía parte sobre la almohada y sobre su cara, cubriéndola parcialmente.
¿Qué había pasado anoche? Había llegado tarde, no sé cuánto, pero era claro que todo no había terminado en la cena.

La miré y sentí que la pija se me volvía a poner dura. Estaba con los chorretes de mi acabada de anoche, que no me había lavado. Pero el verla hizo que tuviera otra erección.
Desnudo como estaba me levanté y fui a la cocina a hacerme un café y una tostada. Yo necesito desayunar, soy otro después de hacerlo. Sentado en la cocina, me tomé el café y comí la tostada con algo de mermelada.
Ya la vida era distinta.

Fui al aseo, me lavé los dientes y volví a la cama.
Mi mujer no se había movido.

Dormité un rato más, no tenía nada que hacer ese sábado de mañana. Traté de fantasear un poco más desde donde lo había dejado anoche, pero me quedé dormido. Cuando volví a despertar estaba solo en la cama.
Se oía correr el agua en la ducha del baño.
Esperé, ansioso, nervioso, con mi verga dura en la mano.
Salió del baño envuelta en una toalla grande, cubriendo todo su cuerpo. Se veía radiante, sonriente. Se me acercó a la cama y me besó, cariñosa.

- buen día mi amor, ¿cómo estás? ya te veo, no te hiciste la paja anoche? la tienes bien durita, mmmmm, habrá que hacer algo!
- viniste muy tarde, te esperé. Y sí, me hice una paja, pero tengo ganas de más y de que me cuentes que pasó anoche. Si me dices que nada no te voy a creer, ¡para nada deberías haber vuelto a las doce!
-y crees que te puedo haber engañado? que te puse los cuernos? ... no sé... no me acuerdo de nada... que fantasía te hiciste? con mi compañero Manuel, tal vez?

Se quitó la toalla, tirándola al suelo. Estaba divina, desnuda totalmente. Tenía un machucón en el muslo derecho.

- Qué te pasó ahí?
- dónde? ah, no sé, un pellizcó? qué te parece? o me habré golpeado en una puerta? hahaha, pero decime, ¿qué pensabas cuando te hacías la paja? que estaba cogiendo con Manuel? pensabas eso? jajaja, -asentí, con mi cabeza, - jajaja ¡cómo te conozco! ¡uy qué dura tienes la polla! mi amor... qué quieres, que te la chupe un poquito o que te haga una paja y te cuente como cogí con mi amigo?
- cuéntame, por favor, soy cornudo? siii ?
- no sé, serás? tal vez...bueno, está bueno, no te parece? dime, si fueras yo, lo dejarías que te follara?
 
Y así, en esa mezcla de morbo y duda, tiene una habilidad enorme para calentarme mientras sigue sosteniendo que no folla con otros.
¿Que qué me pienso de ella? que tengo que entender que ella es una señora y no una loca que coge con otros estando casada, que ojalá hubiera sido como ella quería, una mujer de un solo hombre, ´pero que el destino y la vida no quiso eso y todavía se casa conmigo, que soy un enfermo, etc etc.
Me reprocha después.

Antes de eso me lleva a la cima del placer, haciéndome dudar o llevándome a hablar y fantasear junto con ella. Como hizo ese día.
Yo la esperaba con mi fantasía, y todo parecía indicar que algo así era posible. Y me dejó pensarlo hasta que tuvimos cada uno su orgasmo.

- no sé, serás cornudo? tal vez...bueno, Manuel está bueno, no te parece? dime, si fueras yo, lo dejarías que te follara?, recuerdan que me preguntó.

Y mi respuesta fue que sin duda lo dejaba.
- y que habrá hecho tu mujercita? que pensás que hizo ella? Porque él me trajo, después de la cena, y de llevarme a tomar unos tragos a un boliche cerca del restaurante que te encantaría. ¡Qué ambiente había! Un olor a sexo, por todos lados gente caliente, queriendo follar, hombres y mujeres por igual.
- me siento incómoda acá, - le dije, busquemos un lugar más tranquilo
- no, no, vas a ver qué bueno que es...vení, vamos a la barra.

Me pidió lo que sabe que me gusta tomar y me quería emborrachar, Pedro. Me ponía nerviosa, porque me tocaba demasiado, nada incorrecto, pero igual. Estaba lleno, lleno. Sentía que me alguien me tocaba el culo, y se lo dije, pero me dijo que no importaba, que disfrutara y me contaba chistes o hablaba de los otros de la oficina. Ya sabés que gracioso que es.
Me quería llevar a la casa, antes de traerme a casa. Pero yo no quería. En el bar me quiso besar varias veces y me ponía la mano en la rodilla. Yo al final lo dejaba, porque era lo mismo. Se la sacaba y la volvía a poner. Pero cuando quiso tocarme bajo la falda no lo dejé. El que me tocaba el culo había metido la mano bajo mi ropa y me acariciaba la piel desnuda de la cola. Eso me calentó. Él lo sabía y no le importó, más bien él quería también tocarme el coño.
- quiso qué? contame eso...
- si, metía la mano entre mis piernas, que al estar yo sentada en esos bancos altos era muy fácil, ay Pedro, que divino que me follas, mmmmmm si, amor si, sigue follandome así, que yo te cuento todo lo que quieras, y Manuel me tocó el coño, pero no lo dejé, me quiso meter el dedo adentro, que atrevido y el de atrás quería meterme un dedo en el culo y lo mojó con saliva, lo vi, te juro!
- qué divino, que bueno lo que me contás, no voy a aguantar mucho,
- si aguantá que quiero venirme yo, follame bien, más fuerte, más fuerte y te cuento cuando me llevó al baño y me cogió parada, dándole la espalda, agarrada a la pileta, que buena pija tiene, uuuuuuuu me acabo ahhhhhhh que bueno ahhhha
- yo también, que hija de puta, que locura, tomá leche, tomá....

Y así cogimos esa mañana, contándome esa historia. Esa historia que después me confesó que era fantasía cornuda pajera para mí.
Yo seguí fantaseando.
 
Otra fantasía que me sacado buena leche es la de la playa nudista
Estábamos un día en una playa nudista. Es una playa amplia, ancha y larga y tiene médanos donde la gente va a caminar, mirar y follar. Sobre todo hombres.
Mi mujer ahí juega bastante, se muestra y comunica con alguien que la mire.
Yo estaba en el agua.
Cuando volví me dice:

- sentado mirando al mar, no me hables

Hice eso, pidiendo que me cuente.

- hay uno ahí atrás que me mira y se está masturbando. Es feo, chiquito, flaco, pero tiene una verga enorme, divina,no sabés. Y yo estoy sentada, con las piernas abiertas y dobladas, mostrándole la concha, También me toco sin dejar de mirarlo.
Hizo gesto de venir, yo le hice señas de que no lo hiciera y te señalé a tí.

Me encantaría mirar, pero entiendo que no debo. Le puedo cortar todo el rollo. Y mostrarse y mirar es a lo que se anima.
Finalmente el hombre se acercó igual. Nos saludó, me felicitó por lo buena que estaba mi mujer. Todo eso parado, con esa tremenda erección, que se mantenía dura, hacia el frente.
Hizo que a mí tambien se me pusiera dura de verlos

- les quiero pedir un favor, si no les molesta. Me puedo acercar y hacerme la paja mientras los miro? Y, si tienen ganas, no se tocarían un poco, para mí?

Le dijimos que sí y eso hizo. Me costaba un poco pajearme delante de él, pero lo acompañé en el juego, igual que mi mujer. Me excité y le acaricié las tetas, ella suspiró y se dejó hacer. Viendo que no se resistía le metí la mano en el coño y le hice un dedo. Ya estábamos todos muy calientes.

- se animan a algo más? Vamos a los médanos y uds follan y yo los miro. Les juro que no los toco, sólo miro.

Mi mujer me miró, interrogándome con la mirada. Yo me encogí de hombros y, curiosos, nos levantamos. Tomamos unas toallas y caminamos hacia los médanos. También teníamos muchas ganas de coger.

En los médanos extendimos las toallas y nos acostamos sobre ellas. Ël se sentó cerca y miraba, a veces se levantaba y cambiaba de posición, pera vernos mejor o desde otro ángulo.
Yo estaba encantado, hacía tiempo que no cogíamos así, al aire libre y mi esposa tenía el coño divino. Suave, caliente y muy mojado. Suspiraba y me apretaba con la concha. No duré nada, la llené de leche en minutos.
Estaba furiosa. Me sacó enojada y le dijo al tío que se acercara y mostrándole la concha, le ordenó : - fóllame que el puto de mi marido se acabó y me dejó con las ganas. Hoy te ganaste la lotería!
El flaco no lo podía creer, dudó un instante, yo le dije que sí, se subió a la toalla, cubrió a mi mujer y la ensartó con eso verga enorme y gorda.

- despacito, por favor que la tienes muy grande, ahhhhh que divino, lo que es una verga de verdad, si dale , cogeme bien delante del cornudo de mi marido, el pichafloja que no dura nada.

Ella ya estaba abierta y llena de mi leche así que no fue nada difícil encajar todo ese pedazo adentro de su concha. Empezó el mete y saca con fuerza, la sacudía y terminó hasta sacándola de la toalla. Mi esposa gemía, gozaba y devolvía golpe por golpe, con una forma de follar que nunca le había visto. El tampoco duró mucho y era impresionante, ver como le rebasaba la leche mientras el tío la empotraba, viniéndose dentro de ella.
Pero tampoco ella consiguió el orgasmo.
Furiosa, lo hizo salirse de arriba y me llamó a mi deber,

- no aguanto más, veni Pedro, chúpame como tu sabes, y hacerme acabar de una vez, nunca estuve más caliente

Y eso hice, su concha era un charco, de mi leche y la del tio, que chorreaba en la toalla. Metí los dedos, estaba blanda, tan abierta que entraban 4 dedos sin esfuerzo, busqué su clítoris con mis labios y mi lengua y la chupé como se que le gusta. No demoró en venirse en mi boca, echándome todos sus jugos en la cara. Un placer.
Me dejé caer a su lado en la toalla. Miro al hombre y veo, asombrado que la tenía dura otra vez y se la cascaba sobre mi mujer, buscando otro orgasmo. No demoró en venirse y era como una manguera, chorreando lefa que le echó por arriba de las tetas y en la cara .
Despues se dio vuelta y se fue, sin saludar. Muy mal educado.
Con mi mujer descansamos unos minutos. Luego, callados, nos levantamos, tomamos las toallas y nos fuimos a dar un largo baño en el mar.
Que buena paja!
Una buena parte de esta historia es cierta. La otra parte, solo fantasía.
 
Última edición:
Mi mujer estaba en reposo en cama, con problemas en un embarazo.
Follabamos normalmente, el médico nos había dicho que no había problema con eso.
Estaba muy embarazada, con mucha barriga, las tetas grandes y los pezones oscuros y grandes. Además las hormonas la tenían siempre cachonda. Estaba insaciable.
Se venía follando, de costado claro, para no presionar la panza. A los pocos minutos queria de nuevo, debía chuparla o hacerle un dedo o se lo hacia ella. Asi dos o tres veces por día. Yo estaba agotado.
Un día me cruzo al llegar a casa con un compañero de trabajo de ella, que note raro. Estaba nervioso, no se, algo le pasaba.
Mi mujer estaba radiante y tranquila.
Almorce y quise folllar en la siesta. Ningún problema de su parte. La encontré muy mojada y muy caliente, la concha era un lago. Se lo comenté y me dijo que eran las hormonas. La cogi, la chupe y terminó su tercera acabada haciéndose un dedo. Siempre me quede con la duda de que había chupado.
Con lo morboso que soy me hice varias pajas pensando que había follado con ese compañero con el que me crucé.
Años después, ya divorciado, un día le pregunté directamente.
Se rio. Se acordaba perfecto. Me confesó que si, que su compañero la había follado ese día. Y que casi los encuentro al llegar más temprano de lo habitual.
Estaba acabando cuando oyeron mi auto entrando. Se tuvo que vestir sin lavarse y salir corriendo, para disimular. No se animaba a hablar conmigo!
Desde entonces me hizo sacar la leche muchas veces más!
 
Última edición:
Esa esposa de la historia del embarazo si me hizo cornudo. Fue con ella que me di cuenta de cuánto me gustaba. Con ella la cuestión era imaginarme que había hecho cuando no me lo contaba. Mi fantasía ahi era estar presente, verla hacerlo con otro. Con ese tema tuve muchas fantasías pajeras. Solo la vi una vez, con un profesional.
Las fantasías que relate hasta ahora acá son con mi esposa actual, que no quiere follar con otros. Y eso que se lo pido!
 
me pàsa lo mismo amigo y es lo que mas me gustaria, pero mi mujer reacciona igual ,no se como conseguirlo
Estamos todos igual. A mí me encantaría verla darse el lote con otro, ver cómo él le coge las tetas y ella le agarra su polla mientras me mira..... pero mucho me temo que nos quedaremos con las ganas
 

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