BDSM Chicas sumisas

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Llegamos a un salón privado, en el que la fiesta ya estaba animada. nada más entrar, una amable camarera toda cubierta de látex nos indicó el camino hacia nuestros asientos y, no sin premura, nos facilitó dos bebidas, afrodisíacas según ella, que ya degustaba todo el personal que se encontraba en el salón de los placeres, nombre que se podía leer en la pared más ancha, frente a la que se encontraban unos amplios divanes de piel color chocolate.
Nada más sentarnos, la "Dómina" del local nos invitó a ponernos cómodos, indicándonos la habitación a la derecha del que parecía el gran salón del local. Era una sala mixta, con bancos y taquillas en la que despojarnos de las "ropas de calle" y ataviarnos con las vestimentas apropiadas para jugar más comodamente. De regreso al salón, y ya consumida la primera bebida, que puedo asegurar que me animó bastante, volvimos a los asientos asignados en los cómodos sillones y sofás para escuchar el final de la alocución de nuestra directora de ocio adulto. Las bebidas se abonaban al final de la noche o a la salida, ya sea esta voluntaria o forzosa, pero el brebaje de bienvenida estaría disponible durante toda la velada, que duraría hasta bien entrada la madrugada.

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(II) - Nuestra anfitriona nos dejó claro que nosotros ya no eramos quienes creíamos ser, abandonaríamos nuestras personalidades para pasar a ser quienes nos fuese asignado en cada momento por quienes dirigían nuestro "ocio". Las directrices que se dieran debían de ser seguidas de forma tajante y sin discusión, so pena de ser expulsados de la sala y el juego inmediatamente y vetado el acceso al local eternamente.
El lugar nos lo habían recomendado unos amigos, con la promesa de que encontraríamos a un equipo experimentado de "animación" que sería capaz de darnos lo que realmente necesitábamos cada uno. "Es una pasada, esa mujer es sicóloga o algo así, es capaz de hacer una radiografía de ti y usarla para que obtengas el máximo placer en ese sitio", fue la frase escogida por la persona que nos recomendó el local.
No eramos demasiados, pero todos habíamos ido pasando solos a hablar con Madam Cornelia, al menos 10 minutos o algo más, antes de proceder a pasar a la sala principal, unos solos y otros con nuestras parejas.

Pasada la primera alocución con instrucciones, nos dividió a todos en grupos por colores, rojo, rosa y negro, y distribuyó a la gente, sin importarle si venía en pareja o no, enviando a cada grupo a una sala de "placeres" diferente, indicando que todos probaríamos todas las salas, pero no del mismo modo, recordando que los mayores gritos de placer se reservarían siempre para sala común en la que nos encontrábamos al principio y que sería el destino final de todos, aunque con recorridos distintos.

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Asignado al grupo negro, y mi pareja al grupo rojo, nos vimos separados desde el inicio de la noche, sin conocer cuando nos cruzaríamos nuevamente en el juego. Los "negros" permanecimos en el gran salón, mientras el grupo rosa y el rojo, cruzaban la puerta por la que habíamos accedido, que daba a una entrada en la que había no menos de 5 puertas a espacios diferente, que no conocía aún que escondían en su interior.
Mi "atuendo de jugar", bastante poco imaginativo, un tanga negro y la reducida toalla del local, me dejaba en desventaja, según mi propia apreciación, frente al resto de participantes. Unos ataviados con conjuntos de pantalón corto de látex y tirantes a juego y ellas con diferentes lencerías provocadoras, unas con látex rojo y negro, y otras de telas semitransparentes, rojas en su mayoría y con orificios dejando libres a la vista los pezones, e incluso el sexo en algunas. Los asistentes llevaban ellos pantalón corto de ´látex negro y muñequeras de piel negra y ellas, todas liguero negro y medias, tacón alto negro y un collar negro de piel con hebillas y argollas plateadas.... y nada más.

Nuestra Dómina llegó a la sala, mientras me distraía mirando el atuendo de cada uno y cerrando de un sonoro portazo, nos gritó desencajada - "¡¡Y VOSOTROS, VOSOTROS SOIS LO PEOR!! ¡¡MARRANOS ADICTOS Y MORBOSOS!! NO TENÉIS IGUAL EN EL REINO ANIMAL, DEPRAVADOS, LUJURIOSOS, MEZQUINOS, PERO YO SO VOY A ENSEÑAR, ¡¡OS ENSEÑARÉ QUE YO PUEDO SER AÚN MUCHO PEOR!! ¡¡ ARRODILLAOS TODOS YA!!, nos espetó mientras dos chicos y dos chicas a nuestras espaldas nos empujaban a cumplir la orden fustigándonos, no demasiado "amigablemente" con látigos de siete colas de piel negra..

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