Amigas/Familiares que os hayan visto la polla o hayáis visto desnudas

Fueron varias las situaciones que viví con mi cuñada, algo que jamás se ha vuelto a repetir, y fui muy afortunado de caer en una relación así. Os cuento otra:​

Cuando desperté de la siesta mi novia siguió durmiendo, así que fui a prepararme un café. Iba en bóxer y camiseta, como era habitual cuando me quedaba en su casa porque sus padres no estaban. Al pasar por la puerta del dormitorio de mi cuñada la puerta estaba abierta y escuché unos gemidos leves, así que aminoré el paso y miré disimuladamente al interior. Ahí estaba ella, masturbándose desnuda sobre la cama, aprovechando esa hora de quietud que es la siesta. No pude evitar mirarla hasta el final por la rendija de la puerta. Me excité muchísimo, aunque ya había vivido situaciones morbosas con ella, nunca la había visto así, dándose placer ella sola. Me encantó, me volvió loca la cabeza. Cuando acabó se giró en la cama y dio la espalda a la puerta, y yo pude pasar sin ser visto.
En la cocina tomaba mi café cuando entró ella.​

  • Hola, ¿me has hecho café?​
  • Claro, en la cafetera está.​
Se sirvió uno y se sentó a la mesa conmigo.

  • ¿Te ha gustado? - preguntó y yo me tensé ante la pregunta -. Vamos, sé que me has visto.​
  • Lo siento, no quería inmiscuirme en tu intimidad.​
  • Si quisiera intimidad cerraría la puerta, ¿no crees?
    Aquí me demostró lo que yo no había alcanzado a entender. Asentí como quien ha sido cazado. Al ver que no respondía insistió.

  • No me has respondido.​
  • Sí, claro que me ha gustado.​
  • ¿Te has excitado?​
  • Normal, cómo no hacerlo?​

    Ella llevó la mano a mi polla, que estaba casi plena, y me la agarró apretándola y moviéndola.

  • Saber que me mirabas me ha calentado más.​
  • Joder, esto me va a matar – le dije.

    En ese momento entró mi novia en la cocina frotándose los ojos y mi cuñada retiró la mano antes de que mi novia tomara consciencia.​
  • Hola – dijo mi novia.​
    Se sentó sobre mis muslos y notó que tenía una erección. Lo comprobó con la mano.
  • ¿Y esto? ¿De qué hablabais golfos?​

Su hermana se me adelantó.​

  • Le estaba contando guarrerías, y parece que le estaban gustando.​

Mi novia se rio, se puso en pie y me agarró la polla.​

  • Vamos a aprovechar esto.​
Al decirlo me puse en pie y ambos caminamos hacia la puerta cuando oímos a mi cuñada.​

  • Dejad la puerta abierta.​
Mi novia volvió a reír y cuando entramos en la habitación dejó la puerta abierta, de paren par. Se sentó en la cama, me la sacó y empezó a chupármela. Mientras se quitó las bragas, se sentó en el borde separando las piernas.​

  • Métemela – me ordenó.​
Me puse de rodillas y se la clavé entera, hasta el fondo, algo la había puesto super cachonda porque estaba empapadísima y mi polla se deslizó en su interior sin el mínimo esfuerzo. Empezamos a follar cuando vi que su mirada se desvió y sonrió. No me lo podía creer, mi cuñada estaba en la puerta, apoyada en el marco mirándonos con absoluto descaro. Ver la complicidad que había entre ellas no era nada nuevo, pero esto me volvió loco y follé con más intensidad. Mi novia gemía loca, anunciando que se correría pronto. Mi excitación era tal que le dije que no tardaría en acompañarla. Entonces fue cuando mi cuñada se sentó a nuestro lado, junto a su hermana, que se corrió y se dejó caer hacia atrás en la cama aún gimiendo porque yo no paraba.​

  • Córrete sobre mí – me dijo.​

Obedecí y la saqué para darle las últimas sacudidas antes de eyacular. Y exploté, echándolo todo sobre ella y con su hermana ahí al lado, mirando también. Fue un orgasmo intenso, la situación me superaba, pero no acabó ahí. Mi cuñada, con su mano, extendió mi semen sobre el cuerpo de su hermana, se acercó a ella y se dieron un pico.​

  • ¿Me dejas limpiarla? - Le preguntó a mi novia, que asintió.​

Entonces vino hacia mí y, con mi novia mirando, se la metió en la boca y me la chupó limpiándome los restos de semen. Cuando acabó se dejó caer junto a su hermana.​

  • ¿Te ha gustado? - Le preguntó mi novia.​
  • Mucho, sabes que me gusta su polla.​
  • Lo sé. - Me miró abriendo un hueco entre ella y su hermana – Échate aquí.​

Me tumbé entre ellas, los tres bocarriba juntos en la cama, si bien no era la primera vez, era la distinta, la más morbosa y la mejor. Mi novia se giró y acurrucó sobre mí apoyando su cabeza en mi hombro. Le pasé la mano por su espalda para tenerla abrazada. Mi cuñada hizo lo mismo, y también la abracé. Pero mi cuñada bajó la mano y me acariciaba la polla y las pelotas.​

  • ¿Qué haces, guarra? - Preguntó entre risas mi novia.​
  • Masajear la zona para que no se atrofie.​
  • ¡Qué guarra eres!​
Ambas rieron mientras yo experimentaba algo que, ni a fecha de hoy, sé definir. Seguimos tumbados y aún pasó algo más antes de levantarnos, que os detallo en la próxima.



 
Fueron varias las situaciones que viví con mi cuñada, algo que jamás se ha vuelto a repetir, y fui muy afortunado de caer en una relación así. Os cuento otra:​

Cuando desperté de la siesta mi novia siguió durmiendo, así que fui a prepararme un café. Iba en bóxer y camiseta, como era habitual cuando me quedaba en su casa porque sus padres no estaban. Al pasar por la puerta del dormitorio de mi cuñada la puerta estaba abierta y escuché unos gemidos leves, así que aminoré el paso y miré disimuladamente al interior. Ahí estaba ella, masturbándose desnuda sobre la cama, aprovechando esa hora de quietud que es la siesta. No pude evitar mirarla hasta el final por la rendija de la puerta. Me excité muchísimo, aunque ya había vivido situaciones morbosas con ella, nunca la había visto así, dándose placer ella sola. Me encantó, me volvió loca la cabeza. Cuando acabó se giró en la cama y dio la espalda a la puerta, y yo pude pasar sin ser visto.
En la cocina tomaba mi café cuando entró ella.​

  • Hola, ¿me has hecho café?​
  • Claro, en la cafetera está.​
Se sirvió uno y se sentó a la mesa conmigo.

  • ¿Te ha gustado? - preguntó y yo me tensé ante la pregunta -. Vamos, sé que me has visto.​
  • Lo siento, no quería inmiscuirme en tu intimidad.​
  • Si quisiera intimidad cerraría la puerta, ¿no crees?​
    Aquí me demostró lo que yo no había alcanzado a entender. Asentí como quien ha sido cazado. Al ver que no respondía insistió.

  • No me has respondido.​
  • Sí, claro que me ha gustado.​
  • ¿Te has excitado?​
  • Normal, cómo no hacerlo?​

    Ella llevó la mano a mi polla, que estaba casi plena, y me la agarró apretándola y moviéndola.

  • Saber que me mirabas me ha calentado más.​
  • Joder, esto me va a matar – le dije.

    En ese momento entró mi novia en la cocina frotándose los ojos y mi cuñada retiró la mano antes de que mi novia tomara consciencia.​
  • Hola – dijo mi novia.​
    Se sentó sobre mis muslos y notó que tenía una erección. Lo comprobó con la mano.
  • ¿Y esto? ¿De qué hablabais golfos?​

Su hermana se me adelantó.​

  • Le estaba contando guarrerías, y parece que le estaban gustando.​

Mi novia se rio, se puso en pie y me agarró la polla.​

  • Vamos a aprovechar esto.​
Al decirlo me puse en pie y ambos caminamos hacia la puerta cuando oímos a mi cuñada.​

  • Dejad la puerta abierta.​
Mi novia volvió a reír y cuando entramos en la habitación dejó la puerta abierta, de paren par. Se sentó en la cama, me la sacó y empezó a chupármela. Mientras se quitó las bragas, se sentó en el borde separando las piernas.​

  • Métemela – me ordenó.​
Me puse de rodillas y se la clavé entera, hasta el fondo, algo la había puesto super cachonda porque estaba empapadísima y mi polla se deslizó en su interior sin el mínimo esfuerzo. Empezamos a follar cuando vi que su mirada se desvió y sonrió. No me lo podía creer, mi cuñada estaba en la puerta, apoyada en el marco mirándonos con absoluto descaro. Ver la complicidad que había entre ellas no era nada nuevo, pero esto me volvió loco y follé con más intensidad. Mi novia gemía loca, anunciando que se correría pronto. Mi excitación era tal que le dije que no tardaría en acompañarla. Entonces fue cuando mi cuñada se sentó a nuestro lado, junto a su hermana, que se corrió y se dejó caer hacia atrás en la cama aún gimiendo porque yo no paraba.​

  • Córrete sobre mí – me dijo.​

Obedecí y la saqué para darle las últimas sacudidas antes de eyacular. Y exploté, echándolo todo sobre ella y con su hermana ahí al lado, mirando también. Fue un orgasmo intenso, la situación me superaba, pero no acabó ahí. Mi cuñada, con su mano, extendió mi semen sobre el cuerpo de su hermana, se acercó a ella y se dieron un pico.​

  • ¿Me dejas limpiarla? - Le preguntó a mi novia, que asintió.​

Entonces vino hacia mí y, con mi novia mirando, se la metió en la boca y me la chupó limpiándome los restos de semen. Cuando acabó se dejó caer junto a su hermana.​

  • ¿Te ha gustado? - Le preguntó mi novia.​
  • Mucho, sabes que me gusta su polla.​
  • Lo sé. - Me miró abriendo un hueco entre ella y su hermana – Échate aquí.​

Me tumbé entre ellas, los tres bocarriba juntos en la cama, si bien no era la primera vez, era la distinta, la más morbosa y la mejor. Mi novia se giró y acurrucó sobre mí apoyando su cabeza en mi hombro. Le pasé la mano por su espalda para tenerla abrazada. Mi cuñada hizo lo mismo, y también la abracé. Pero mi cuñada bajó la mano y me acariciaba la polla y las pelotas.​

  • ¿Qué haces, guarra? - Preguntó entre risas mi novia.​
  • Masajear la zona para que no se atrofie.​
  • ¡Qué guarra eres!​
Ambas rieron mientras yo experimentaba algo que, ni a fecha de hoy, sé definir. Seguimos tumbados y aún pasó algo más antes de levantarnos, que os detallo en la próxima.



😌😍😍😍
 
Fueron varias las situaciones que viví con mi cuñada, algo que jamás se ha vuelto a repetir, y fui muy afortunado de caer en una relación así. Os cuento otra:​

Cuando desperté de la siesta mi novia siguió durmiendo, así que fui a prepararme un café. Iba en bóxer y camiseta, como era habitual cuando me quedaba en su casa porque sus padres no estaban. Al pasar por la puerta del dormitorio de mi cuñada la puerta estaba abierta y escuché unos gemidos leves, así que aminoré el paso y miré disimuladamente al interior. Ahí estaba ella, masturbándose desnuda sobre la cama, aprovechando esa hora de quietud que es la siesta. No pude evitar mirarla hasta el final por la rendija de la puerta. Me excité muchísimo, aunque ya había vivido situaciones morbosas con ella, nunca la había visto así, dándose placer ella sola. Me encantó, me volvió loca la cabeza. Cuando acabó se giró en la cama y dio la espalda a la puerta, y yo pude pasar sin ser visto.
En la cocina tomaba mi café cuando entró ella.​

  • Hola, ¿me has hecho café?​
  • Claro, en la cafetera está.​
Se sirvió uno y se sentó a la mesa conmigo.

  • ¿Te ha gustado? - preguntó y yo me tensé ante la pregunta -. Vamos, sé que me has visto.​
  • Lo siento, no quería inmiscuirme en tu intimidad.​
  • Si quisiera intimidad cerraría la puerta, ¿no crees?​
    Aquí me demostró lo que yo no había alcanzado a entender. Asentí como quien ha sido cazado. Al ver que no respondía insistió.

  • No me has respondido.​
  • Sí, claro que me ha gustado.​
  • ¿Te has excitado?​
  • Normal, cómo no hacerlo?​

    Ella llevó la mano a mi polla, que estaba casi plena, y me la agarró apretándola y moviéndola.

  • Saber que me mirabas me ha calentado más.​
  • Joder, esto me va a matar – le dije.

    En ese momento entró mi novia en la cocina frotándose los ojos y mi cuñada retiró la mano antes de que mi novia tomara consciencia.​
  • Hola – dijo mi novia.​
    Se sentó sobre mis muslos y notó que tenía una erección. Lo comprobó con la mano.
  • ¿Y esto? ¿De qué hablabais golfos?​

Su hermana se me adelantó.​

  • Le estaba contando guarrerías, y parece que le estaban gustando.​

Mi novia se rio, se puso en pie y me agarró la polla.​

  • Vamos a aprovechar esto.​
Al decirlo me puse en pie y ambos caminamos hacia la puerta cuando oímos a mi cuñada.​

  • Dejad la puerta abierta.​
Mi novia volvió a reír y cuando entramos en la habitación dejó la puerta abierta, de paren par. Se sentó en la cama, me la sacó y empezó a chupármela. Mientras se quitó las bragas, se sentó en el borde separando las piernas.​

  • Métemela – me ordenó.​
Me puse de rodillas y se la clavé entera, hasta el fondo, algo la había puesto super cachonda porque estaba empapadísima y mi polla se deslizó en su interior sin el mínimo esfuerzo. Empezamos a follar cuando vi que su mirada se desvió y sonrió. No me lo podía creer, mi cuñada estaba en la puerta, apoyada en el marco mirándonos con absoluto descaro. Ver la complicidad que había entre ellas no era nada nuevo, pero esto me volvió loco y follé con más intensidad. Mi novia gemía loca, anunciando que se correría pronto. Mi excitación era tal que le dije que no tardaría en acompañarla. Entonces fue cuando mi cuñada se sentó a nuestro lado, junto a su hermana, que se corrió y se dejó caer hacia atrás en la cama aún gimiendo porque yo no paraba.​

  • Córrete sobre mí – me dijo.​

Obedecí y la saqué para darle las últimas sacudidas antes de eyacular. Y exploté, echándolo todo sobre ella y con su hermana ahí al lado, mirando también. Fue un orgasmo intenso, la situación me superaba, pero no acabó ahí. Mi cuñada, con su mano, extendió mi semen sobre el cuerpo de su hermana, se acercó a ella y se dieron un pico.​

  • ¿Me dejas limpiarla? - Le preguntó a mi novia, que asintió.​

Entonces vino hacia mí y, con mi novia mirando, se la metió en la boca y me la chupó limpiándome los restos de semen. Cuando acabó se dejó caer junto a su hermana.​

  • ¿Te ha gustado? - Le preguntó mi novia.​
  • Mucho, sabes que me gusta su polla.​
  • Lo sé. - Me miró abriendo un hueco entre ella y su hermana – Échate aquí.​

Me tumbé entre ellas, los tres bocarriba juntos en la cama, si bien no era la primera vez, era la distinta, la más morbosa y la mejor. Mi novia se giró y acurrucó sobre mí apoyando su cabeza en mi hombro. Le pasé la mano por su espalda para tenerla abrazada. Mi cuñada hizo lo mismo, y también la abracé. Pero mi cuñada bajó la mano y me acariciaba la polla y las pelotas.​

  • ¿Qué haces, guarra? - Preguntó entre risas mi novia.​
  • Masajear la zona para que no se atrofie.​
  • ¡Qué guarra eres!​
Ambas rieron mientras yo experimentaba algo que, ni a fecha de hoy, sé definir. Seguimos tumbados y aún pasó algo más antes de levantarnos, que os detallo en la próxima.



Espero que no tardes en relatarla
 
Fueron varias las situaciones que viví con mi cuñada, algo que jamás se ha vuelto a repetir, y fui muy afortunado de caer en una relación así. Os cuento otra:​

Cuando desperté de la siesta mi novia siguió durmiendo, así que fui a prepararme un café. Iba en bóxer y camiseta, como era habitual cuando me quedaba en su casa porque sus padres no estaban. Al pasar por la puerta del dormitorio de mi cuñada la puerta estaba abierta y escuché unos gemidos leves, así que aminoré el paso y miré disimuladamente al interior. Ahí estaba ella, masturbándose desnuda sobre la cama, aprovechando esa hora de quietud que es la siesta. No pude evitar mirarla hasta el final por la rendija de la puerta. Me excité muchísimo, aunque ya había vivido situaciones morbosas con ella, nunca la había visto así, dándose placer ella sola. Me encantó, me volvió loca la cabeza. Cuando acabó se giró en la cama y dio la espalda a la puerta, y yo pude pasar sin ser visto.
En la cocina tomaba mi café cuando entró ella.​

  • Hola, ¿me has hecho café?​
  • Claro, en la cafetera está.​
Se sirvió uno y se sentó a la mesa conmigo.

  • ¿Te ha gustado? - preguntó y yo me tensé ante la pregunta -. Vamos, sé que me has visto.​
  • Lo siento, no quería inmiscuirme en tu intimidad.​
  • Si quisiera intimidad cerraría la puerta, ¿no crees?​
    Aquí me demostró lo que yo no había alcanzado a entender. Asentí como quien ha sido cazado. Al ver que no respondía insistió.

  • No me has respondido.​
  • Sí, claro que me ha gustado.​
  • ¿Te has excitado?​
  • Normal, cómo no hacerlo?​

    Ella llevó la mano a mi polla, que estaba casi plena, y me la agarró apretándola y moviéndola.

  • Saber que me mirabas me ha calentado más.​
  • Joder, esto me va a matar – le dije.

    En ese momento entró mi novia en la cocina frotándose los ojos y mi cuñada retiró la mano antes de que mi novia tomara consciencia.​
  • Hola – dijo mi novia.​
    Se sentó sobre mis muslos y notó que tenía una erección. Lo comprobó con la mano.
  • ¿Y esto? ¿De qué hablabais golfos?​

Su hermana se me adelantó.​

  • Le estaba contando guarrerías, y parece que le estaban gustando.​

Mi novia se rio, se puso en pie y me agarró la polla.​

  • Vamos a aprovechar esto.​
Al decirlo me puse en pie y ambos caminamos hacia la puerta cuando oímos a mi cuñada.​

  • Dejad la puerta abierta.​
Mi novia volvió a reír y cuando entramos en la habitación dejó la puerta abierta, de paren par. Se sentó en la cama, me la sacó y empezó a chupármela. Mientras se quitó las bragas, se sentó en el borde separando las piernas.​

  • Métemela – me ordenó.​
Me puse de rodillas y se la clavé entera, hasta el fondo, algo la había puesto super cachonda porque estaba empapadísima y mi polla se deslizó en su interior sin el mínimo esfuerzo. Empezamos a follar cuando vi que su mirada se desvió y sonrió. No me lo podía creer, mi cuñada estaba en la puerta, apoyada en el marco mirándonos con absoluto descaro. Ver la complicidad que había entre ellas no era nada nuevo, pero esto me volvió loco y follé con más intensidad. Mi novia gemía loca, anunciando que se correría pronto. Mi excitación era tal que le dije que no tardaría en acompañarla. Entonces fue cuando mi cuñada se sentó a nuestro lado, junto a su hermana, que se corrió y se dejó caer hacia atrás en la cama aún gimiendo porque yo no paraba.​

  • Córrete sobre mí – me dijo.​

Obedecí y la saqué para darle las últimas sacudidas antes de eyacular. Y exploté, echándolo todo sobre ella y con su hermana ahí al lado, mirando también. Fue un orgasmo intenso, la situación me superaba, pero no acabó ahí. Mi cuñada, con su mano, extendió mi semen sobre el cuerpo de su hermana, se acercó a ella y se dieron un pico.​

  • ¿Me dejas limpiarla? - Le preguntó a mi novia, que asintió.​

Entonces vino hacia mí y, con mi novia mirando, se la metió en la boca y me la chupó limpiándome los restos de semen. Cuando acabó se dejó caer junto a su hermana.​

  • ¿Te ha gustado? - Le preguntó mi novia.​
  • Mucho, sabes que me gusta su polla.​
  • Lo sé. - Me miró abriendo un hueco entre ella y su hermana – Échate aquí.​

Me tumbé entre ellas, los tres bocarriba juntos en la cama, si bien no era la primera vez, era la distinta, la más morbosa y la mejor. Mi novia se giró y acurrucó sobre mí apoyando su cabeza en mi hombro. Le pasé la mano por su espalda para tenerla abrazada. Mi cuñada hizo lo mismo, y también la abracé. Pero mi cuñada bajó la mano y me acariciaba la polla y las pelotas.​

  • ¿Qué haces, guarra? - Preguntó entre risas mi novia.​
  • Masajear la zona para que no se atrofie.​
  • ¡Qué guarra eres!​
Ambas rieron mientras yo experimentaba algo que, ni a fecha de hoy, sé definir. Seguimos tumbados y aún pasó algo más antes de levantarnos, que os detallo en la próxima.



Uffff vaya historia. Me excitaría mucho estar en la situación de cualquiera de las dos pero sobre todo en la de la cuñada
 
Fueron varias las situaciones que viví con mi cuñada, algo que jamás se ha vuelto a repetir, y fui muy afortunado de caer en una relación así. Os cuento otra:​

Cuando desperté de la siesta mi novia siguió durmiendo, así que fui a prepararme un café. Iba en bóxer y camiseta, como era habitual cuando me quedaba en su casa porque sus padres no estaban. Al pasar por la puerta del dormitorio de mi cuñada la puerta estaba abierta y escuché unos gemidos leves, así que aminoré el paso y miré disimuladamente al interior. Ahí estaba ella, masturbándose desnuda sobre la cama, aprovechando esa hora de quietud que es la siesta. No pude evitar mirarla hasta el final por la rendija de la puerta. Me excité muchísimo, aunque ya había vivido situaciones morbosas con ella, nunca la había visto así, dándose placer ella sola. Me encantó, me volvió loca la cabeza. Cuando acabó se giró en la cama y dio la espalda a la puerta, y yo pude pasar sin ser visto.
En la cocina tomaba mi café cuando entró ella.​

  • Hola, ¿me has hecho café?​
  • Claro, en la cafetera está.​
Se sirvió uno y se sentó a la mesa conmigo.

  • ¿Te ha gustado? - preguntó y yo me tensé ante la pregunta -. Vamos, sé que me has visto.​
  • Lo siento, no quería inmiscuirme en tu intimidad.​
  • Si quisiera intimidad cerraría la puerta, ¿no crees?​
    Aquí me demostró lo que yo no había alcanzado a entender. Asentí como quien ha sido cazado. Al ver que no respondía insistió.

  • No me has respondido.​
  • Sí, claro que me ha gustado.​
  • ¿Te has excitado?​
  • Normal, cómo no hacerlo?​

    Ella llevó la mano a mi polla, que estaba casi plena, y me la agarró apretándola y moviéndola.

  • Saber que me mirabas me ha calentado más.​
  • Joder, esto me va a matar – le dije.

    En ese momento entró mi novia en la cocina frotándose los ojos y mi cuñada retiró la mano antes de que mi novia tomara consciencia.​
  • Hola – dijo mi novia.​
    Se sentó sobre mis muslos y notó que tenía una erección. Lo comprobó con la mano.
  • ¿Y esto? ¿De qué hablabais golfos?​

Su hermana se me adelantó.​

  • Le estaba contando guarrerías, y parece que le estaban gustando.​

Mi novia se rio, se puso en pie y me agarró la polla.​

  • Vamos a aprovechar esto.​
Al decirlo me puse en pie y ambos caminamos hacia la puerta cuando oímos a mi cuñada.​

  • Dejad la puerta abierta.​
Mi novia volvió a reír y cuando entramos en la habitación dejó la puerta abierta, de paren par. Se sentó en la cama, me la sacó y empezó a chupármela. Mientras se quitó las bragas, se sentó en el borde separando las piernas.​

  • Métemela – me ordenó.​
Me puse de rodillas y se la clavé entera, hasta el fondo, algo la había puesto super cachonda porque estaba empapadísima y mi polla se deslizó en su interior sin el mínimo esfuerzo. Empezamos a follar cuando vi que su mirada se desvió y sonrió. No me lo podía creer, mi cuñada estaba en la puerta, apoyada en el marco mirándonos con absoluto descaro. Ver la complicidad que había entre ellas no era nada nuevo, pero esto me volvió loco y follé con más intensidad. Mi novia gemía loca, anunciando que se correría pronto. Mi excitación era tal que le dije que no tardaría en acompañarla. Entonces fue cuando mi cuñada se sentó a nuestro lado, junto a su hermana, que se corrió y se dejó caer hacia atrás en la cama aún gimiendo porque yo no paraba.​

  • Córrete sobre mí – me dijo.​

Obedecí y la saqué para darle las últimas sacudidas antes de eyacular. Y exploté, echándolo todo sobre ella y con su hermana ahí al lado, mirando también. Fue un orgasmo intenso, la situación me superaba, pero no acabó ahí. Mi cuñada, con su mano, extendió mi semen sobre el cuerpo de su hermana, se acercó a ella y se dieron un pico.​

  • ¿Me dejas limpiarla? - Le preguntó a mi novia, que asintió.​

Entonces vino hacia mí y, con mi novia mirando, se la metió en la boca y me la chupó limpiándome los restos de semen. Cuando acabó se dejó caer junto a su hermana.​

  • ¿Te ha gustado? - Le preguntó mi novia.​
  • Mucho, sabes que me gusta su polla.​
  • Lo sé. - Me miró abriendo un hueco entre ella y su hermana – Échate aquí.​

Me tumbé entre ellas, los tres bocarriba juntos en la cama, si bien no era la primera vez, era la distinta, la más morbosa y la mejor. Mi novia se giró y acurrucó sobre mí apoyando su cabeza en mi hombro. Le pasé la mano por su espalda para tenerla abrazada. Mi cuñada hizo lo mismo, y también la abracé. Pero mi cuñada bajó la mano y me acariciaba la polla y las pelotas.​

  • ¿Qué haces, guarra? - Preguntó entre risas mi novia.​
  • Masajear la zona para que no se atrofie.​
  • ¡Qué guarra eres!​
Ambas rieron mientras yo experimentaba algo que, ni a fecha de hoy, sé definir. Seguimos tumbados y aún pasó algo más antes de levantarnos, que os detallo en la próxima.



Si fuese inventado tendría que rendirme ante tu redacción, de los relatos morbosos que he leído es uno a los que le doy mayor credibilidad, enhorabuena Txuso ¡¡¡¡¡
 
Fueron varias las situaciones que viví con mi cuñada, algo que jamás se ha vuelto a repetir, y fui muy afortunado de caer en una relación así. Os cuento otra:​

Cuando desperté de la siesta mi novia siguió durmiendo, así que fui a prepararme un café. Iba en bóxer y camiseta, como era habitual cuando me quedaba en su casa porque sus padres no estaban. Al pasar por la puerta del dormitorio de mi cuñada la puerta estaba abierta y escuché unos gemidos leves, así que aminoré el paso y miré disimuladamente al interior. Ahí estaba ella, masturbándose desnuda sobre la cama, aprovechando esa hora de quietud que es la siesta. No pude evitar mirarla hasta el final por la rendija de la puerta. Me excité muchísimo, aunque ya había vivido situaciones morbosas con ella, nunca la había visto así, dándose placer ella sola. Me encantó, me volvió loca la cabeza. Cuando acabó se giró en la cama y dio la espalda a la puerta, y yo pude pasar sin ser visto.
En la cocina tomaba mi café cuando entró ella.​

  • Hola, ¿me has hecho café?​
  • Claro, en la cafetera está.​
Se sirvió uno y se sentó a la mesa conmigo.

  • ¿Te ha gustado? - preguntó y yo me tensé ante la pregunta -. Vamos, sé que me has visto.​
  • Lo siento, no quería inmiscuirme en tu intimidad.​
  • Si quisiera intimidad cerraría la puerta, ¿no crees?​
    Aquí me demostró lo que yo no había alcanzado a entender. Asentí como quien ha sido cazado. Al ver que no respondía insistió.

  • No me has respondido.​
  • Sí, claro que me ha gustado.​
  • ¿Te has excitado?​
  • Normal, cómo no hacerlo?​

    Ella llevó la mano a mi polla, que estaba casi plena, y me la agarró apretándola y moviéndola.

  • Saber que me mirabas me ha calentado más.​
  • Joder, esto me va a matar – le dije.

    En ese momento entró mi novia en la cocina frotándose los ojos y mi cuñada retiró la mano antes de que mi novia tomara consciencia.​
  • Hola – dijo mi novia.​
    Se sentó sobre mis muslos y notó que tenía una erección. Lo comprobó con la mano.
  • ¿Y esto? ¿De qué hablabais golfos?​

Su hermana se me adelantó.​

  • Le estaba contando guarrerías, y parece que le estaban gustando.​

Mi novia se rio, se puso en pie y me agarró la polla.​

  • Vamos a aprovechar esto.​
Al decirlo me puse en pie y ambos caminamos hacia la puerta cuando oímos a mi cuñada.​

  • Dejad la puerta abierta.​
Mi novia volvió a reír y cuando entramos en la habitación dejó la puerta abierta, de paren par. Se sentó en la cama, me la sacó y empezó a chupármela. Mientras se quitó las bragas, se sentó en el borde separando las piernas.​

  • Métemela – me ordenó.​
Me puse de rodillas y se la clavé entera, hasta el fondo, algo la había puesto super cachonda porque estaba empapadísima y mi polla se deslizó en su interior sin el mínimo esfuerzo. Empezamos a follar cuando vi que su mirada se desvió y sonrió. No me lo podía creer, mi cuñada estaba en la puerta, apoyada en el marco mirándonos con absoluto descaro. Ver la complicidad que había entre ellas no era nada nuevo, pero esto me volvió loco y follé con más intensidad. Mi novia gemía loca, anunciando que se correría pronto. Mi excitación era tal que le dije que no tardaría en acompañarla. Entonces fue cuando mi cuñada se sentó a nuestro lado, junto a su hermana, que se corrió y se dejó caer hacia atrás en la cama aún gimiendo porque yo no paraba.​

  • Córrete sobre mí – me dijo.​

Obedecí y la saqué para darle las últimas sacudidas antes de eyacular. Y exploté, echándolo todo sobre ella y con su hermana ahí al lado, mirando también. Fue un orgasmo intenso, la situación me superaba, pero no acabó ahí. Mi cuñada, con su mano, extendió mi semen sobre el cuerpo de su hermana, se acercó a ella y se dieron un pico.​

  • ¿Me dejas limpiarla? - Le preguntó a mi novia, que asintió.​

Entonces vino hacia mí y, con mi novia mirando, se la metió en la boca y me la chupó limpiándome los restos de semen. Cuando acabó se dejó caer junto a su hermana.​

  • ¿Te ha gustado? - Le preguntó mi novia.​
  • Mucho, sabes que me gusta su polla.​
  • Lo sé. - Me miró abriendo un hueco entre ella y su hermana – Échate aquí.​

Me tumbé entre ellas, los tres bocarriba juntos en la cama, si bien no era la primera vez, era la distinta, la más morbosa y la mejor. Mi novia se giró y acurrucó sobre mí apoyando su cabeza en mi hombro. Le pasé la mano por su espalda para tenerla abrazada. Mi cuñada hizo lo mismo, y también la abracé. Pero mi cuñada bajó la mano y me acariciaba la polla y las pelotas.​

  • ¿Qué haces, guarra? - Preguntó entre risas mi novia.​
  • Masajear la zona para que no se atrofie.​
  • ¡Qué guarra eres!​
Ambas rieron mientras yo experimentaba algo que, ni a fecha de hoy, sé definir. Seguimos tumbados y aún pasó algo más antes de levantarnos, que os detallo en la próxima.



Por cierto, de qué parte de España eres ( más o menos si no quieres concretar exactamente) ?
 
Hola, es la primera vez que escribo aquí. Llevo muchos años leyendo este y el anterior foro y por fin me he decidido a contar alguna de mis experiencias. Pido perdón si os aburriré mucho con los detalles, pero para mí hay sensaciones y situaciones que considero importante contar y otras no tanto.

Esto ocurrió hace ya un par de inviernos. Nos encontrábamos viviendo mi chica y yo en un país de europa donde hay muchos centros de spa con piscinas y saunas donde va la gente a relajarse. Un domingo de febrero con mucha lluvia y frío decidimos ir a las piscinas de uno de ellos con otra pareja de amigos, él era compañero de trabajo de mi chica. A nosotros siempre nos ha gustado ir a estos spas cuando hace frío, que suelen tener una zona textil y familiar con piscinas termales de diferentes temperaturas e hidroterapia, es decir muchos chorros y jacuzzis, y otra zona de saunas que son nudistas. Nuestros amigos también los visitaban a menudo.

Horas antes nos estuvimos depilando mi chica y yo en el baño de casa por si acaso visitábamos también la sauna, aunque mi chica era reacia a ir juntos. Yo albergaba la esperanza de que los cuatro fueramos a la vez ; la fantasía y el morbazo de ver a mi amiga desnuda, y que a mi chica la viera nuestro amigo era muy grande, pero durante el viaje en coche, porque quedaba un poco lejos de la localidad donde residiamos, ninguno comentó nada de ir. Además mi chica siempre es muy vergonzosa y le cuesta hacer nudismo, pero una vez que se despelota se lo pasa genial. Y se excita mucho. Eso sí, sin conocidos cerca.

Cuando llegamos a la recepción, este centro tenía un área separada de baños romanos. Decidimos todos coger la entrada para estos baños y las piscinas, pero no la sauna, así que mi gozo en un pozo. Nos fuimos a los vestuarios y nos pusimos el bañador. Yo estaba esperando a salir del vestuario y ver a nuestra amiga en bikini, ya que tiene una 100 de pecho pero nos sorprendió con un bañador negro con un escotazo. Eea puro morbo. Mi chica con un bikini que realza sus curvas y a mí siempre me excita y que seguro hizo las delicias de mi amigo. Nos fuimos los cuatro a las piscinas de agua caliente relajándonos, nadando y jugando por debajo del agua yo y mi chica. Antes de comer decidimos ir a ver dónde estaban los baños romanos para ir después. Cuando llegamos había una empleada en la entrada para indicarnos que está zona funcionaba como un circuito con distintas etapas de saunas, duchas y piscinas. Y era nudista! Nadie dijo nada, aunque a mí se me pusieron los dientes largos. Sólo nos miramos y nos fuimos al restaurante. De camino mi chica me decía que no sabía si sería buena idea que fuéramos los cuatro. Yo le intenté quitar hierro al asunto, proponiéndole ir separados, aunque en mi interior deseara lo contrario. En un momento dado de la comida mi amigo y yo nos quedamos solos mientras las chicas fueron al baño y me comenta que le daba mucha vergüenza que le viéramos desnudo. Yo le contesté que no se preocupara, que seguro nos lo pasaríamos bien, pero no insinué que fueramos separados.

Terminamos de comer y seguimos visitando las piscinas. Ninguna pareja se animaba a comentar si queríamos ir juntos o separados, así que despues de un rato, nuestra amiga pregunta que si vamos ya a los baños romanos con una sonrisa picarona, que se va haciendo tarde y yo casi instantáneamente digo que sí, que adelante. Se notaba que nuestra amiga lo estaba deseando tanto como yo. Mi chica y mi amigo no dicen nada, como si les diera vergüenza negarse y nos vamos los cuatro juntos. El camino se me hizo larguísimo pero iba ya fantaseando con ver a mi amiga desnuda y que mi amigo viera a mi chica Que morbo y que nervios. No me lo podia creer. Pasamos por la puerta y otra empleada nos recibe con un zumo para hidratarnos. Entramos al circuito y la primera sala consistía en unas perchas para dejar los bañadores en la pared y dos duchas con puerta a cada lado. Mi chica y yo elegimos la izquierda y nuestros amigos la derecha. Nos quitamos los bañadores y nos enjabonamos el uno al otro. Estaba cardíaco y le metía mano a mi chica, que seguía diciéndome que estaba nerviosa. Mientras ella se aclaraba, me asomé a la rendija de la puerta y veo de refilón a mis amigos salir de la ducha y entrar en la primera sauna. Nuestra amiga iba con la toalla de la mano sin pudor ninguno y al verla fugazmente el pecho y el culo casi me empalmo. Salimos nosotros, dejamos los bañadores en la percha y entramos en la primera sauna con la toalla enrollada. Era una sala semicircular amplia como para 40 personas con tres alturas. Nuestros amigos eran las únicas personas en ese momento y estaban sentados en la altura de arriba en un lateral. Nosotros nos dirigimos, sin mirar a los amigos, al otro extremo y a la misma altura. Nos quitamos las toallas y nos sentamos encima de ellas.

Pasaron los segundos y se notaba la tensión, pues a pesar de la distancia solo hablábamos bajito entre cada pareja, con miradas furtivas hacia el otro lado. A mi amigo y a mí se nos escapaban los ojos a las tetas de la otra pareja. Las dos tienen unas tetas de diez. Grandes y firmes. Nuestra amiga estaba recostada sobre el banco superior y no tenía ningún complejo en mostrarse, se nota que le gustaba la situación, y mi chica poco a poco fue relajándose sin miedo a ser mirada. Era una situación nueva para todos estar desnudos con amigos. En esto que mi chica se da cuenta que se ha traído las chancletas de goma dentro y eso estaba prohibido. Así que con una mirada me dice que si se las saco a la zona de vestuario. Yo me levanto ya morcillón por la situación y me paseo desnudo hasta la entrada, dejo las zapatillas bajo nuestra percha y vuelvo a entrar. Y pregunto a nuestros amigos delante de ellos si están cómodos, y que si pasamos a la siguiente sauna. Ahí se rompió el hielo. Noté como ambos bajaron su mirada a mi polla por un instante. Se levantaron los tres y ya no hubo más vergüenza. Nos sentamos en los bancos de abajo de la siguiente sauna, donde también estábamos sólos,que era mas caliente que la anterior.

Mi chica y mi amigo hablando sin pudor mientras alguna mirada al cuerpo del otro se les escapaba. Seguro que disfrutaban. Son compañeros de trabajo y tienen mucha química, pero no habrían pensado nunca está situación. Y yo ya no podía disimular mi felicidad viendo el cuerpo de mi amiga. El pubis lo tenía arreglado con una pequeña capa fina de pelo pero al estar sentada aún no le veía su coño. Verla sentada con mi chica al lado, las dos desnudas con sus preciosos y grandes pechos al libre albedrío era magnifico. Como en cada sauna teníamos que estar máximo 15 min, nuestra amiga dijo que se iba a la bancada de arriba, que hace más calor a sudar más. En este escalón hay como respaldos para que te eches sobre la bancada y apoyes la cabeza. Ella cogió su toalla, subió las escaleras mostrandonos su culo, la extendió y se tumbo boca arriba. Yo me quería morir. Aguanté un rato abajo con mi chica y mi amigo hablando y les dije que yo también iba a subir a sudar más. Por temor o por respeto me coloque una bancada por debajo de ella y un poco alejado pero sin tumbarme solo sentado. De vez en cuando miraba a la derecha y allí estaba ella tumbada con las piernas juntas y extendidas. Podía ver su monte de venus, su vello público arreglado y sus pezones apuntando hacia arriba, estaba igual de cachonda que yo. Desde entonces pasaron unos minutos en los que entró más gente y nosotros decidimos pasar a la siguiente sauna, que no era seca como las dos anteriores, si no húmeda de vapor. Antes de entrar había una salita donde recogíamos un cuenco con sales aromáticas y barro que debíamos ponernos ya dentro por todo el cuerpo a modo de exfoliación.

Entramos y no había nadie como en las anteriores. La imagen de mi chica y nuestra amiga untándose los pechos, las piernas...yo me puse a extender el ungüento por el culo de mi chica y mi amigo hizo lo mismo con nuestra amiga y , subimos por la espalda y terminamos sobándoles las tetas. Nos recreamos los dos mientras nuestras parejas se reían. Yo propuse que hicieran lo mismo con nosotros pero como entró la gente que venía detrás nos conformamos con que nos la dieran por la espalda y el culo. Es importante aclarar que en estos lugares cualquier comportamiento sexual es una falta de respeto y puede conllevar una sanción. Incluso el estar empalmado puede ser motivo de queja. Porque al final uno va a relajarse. Por eso hay que tener cuidado con las situaciones morbosas. En esa sauna estuvimos sudando de lo lindo mientras las sales hacían su trabajo con los poros de la piel.

Hubo un momento que entró más gente y mi amigo y yo nos pusimos de pie y estuvimos delante de las chicas sentadas con nuestras pollas apenas a unos palmos de distancia de sus caras mientras hablábamos. Yo creo que los cuatro lo estábamos disfrutando. A ellas se les iban los ojos. Había ya mucha química y cero pudor. Quién lo iba a pensar hace unas horas! Aguantamos todo lo que pudimos y salimos de la sauna húmeda. Tocaba ducha para eliminar el sudor y demás potingues. Nos separamos igual que al principio y ahí mi chica y yo nos dejamos llevar un poco porque las duchas al ser cerradas te permiten cierta flexibilidad frente a las normas establecidas. Hablamos de que la situación era muy excitante mientras nos apretábamos el uno al otro bajo la ducha y nos enjabonamos. Estábamos calentitos. La empecé a masturbar y quise bajar a comerle el coño pero tuvimos que dejarlo porque se alargaba demasiado y había que seguir.

Salimos y nuestros amigos nos esperaban para la siguiente sala que era una piscina de agua templada. No cubriría más de un metro y medio y alrededor de las paredes tenía un saliente a media altura para que la gente se sentara. Entramos y lo que me llamó la atencion es que había como unas diez personas sentadas dentro que suponíamos habían hecho el recorrido antes de nosotros. Nos sentamos nuestro amigo, nuestra amiga, yo y mi chica en este orden. Ahí nuestro cuerpo iba perdiendo la temperatura adquirida y poco a poco entrábamos en un estado de bienestar total.

No habíamos reparado que al otro lado de la sala había una piscina minúscula, hasta que una pareja de mediana edad se levantó desde nuestra piscina, subió las escaleras y se zambulleron primero uno y luego ella. Por el grito que pegó el y los comentarios posteriores de ambos debía estar muy fría. Después se secaron y recogieron una toalla de una estantería a disposición de los usuarios y pasaron a otra sala. Siguió llegando más gente y nos apretamos un poco más, lo justo para estar brazo y pierna pegado a nuestra amiga, ella no se apartó ni yo tampoco, qué tensión! Lo mejor viene ahora ya que bajé la mirada al agua y ella estaba agarrando la polla de mi amigo! Los dos con los ojos cerrados sin decir nada.Mire al otro lado y mi chica también estaba con los ojos cerrados. Había más gente que seguía saliendo de la piscina y alguna más que entró.

Así que rompí el hielo y comenté que yo no saldría que soy muy friolero. Nuestra amiga dijo que tampoco. Mi amigo quiso ser el primero, subió la escalera mientras mi chica no apartaba la vista de su polla morcillona que había crecido gracias al masaje de su pareja. Entró en la piscina fría, se zambulló y salió. Luego fue mi chica la que se animó dejando ver su coño rasurado mientras subía las escaleras. Se quedaron los dos fuera riendo sabiendo que éramos muy frioleros. Así que decidieron coger la toalla de la estantería y pasaron a la siguiente sala para no quedarse fríos.

Y ahí estábamos nuestra amiga y yo rozándonos bajo la piscina. Ahora que había más espacio ella no se movía, así que supuse que el contacto también le gustaba. Comentamos lo frioleros que somos así que decidimos que saldremos juntos y lo haremos rápido para ir enseguida a la otra sala con nuestras parejas. Nos levantamos y ella se adelanta a subir las escaleras dejándome una imagen imborrable de su culo y sus labios vaginales depilados vistos desde abajo y luego del contoneo de sus caderas hasta la pileta. Pasamos por el trance de sumergirnos y la sensación de shock térmico es grande pero el cuerpo se queda relajadisimo. Cuando salgo nos miramos, y espontáneamente sin pensarlo abrimos los brazos y nos damos un abrazo los dos mojados por haberlo conseguido. Así sin más. Fueron dos segundos en los que pude sentir sus pechos contra mi y ella mi polla en su vientre, ya que es más baja que yo. Nos separamos los dos sonriendo pero con una mirada de pudor o vergüenza y como si lo que acabáramos de hacer fuera lo normal entre nosotros nos vamos a la otra sala con las toallas.

En la siguiente sala nos encontramos a mi novia y a mi amigo tumbados cada uno en una cama alta como de masajista. Nos echamos con ellos.Era una sala muy amplia, con altos techos y ventanas hasta el suelo con vistas a un jardín. Estaba a una temperatura un poco más fría que de donde veníamos. Las toallas eran para ponerlas sobre las camas y teníamos que coger un albornoz de otra estantería para abrigarnos, secarnos y echarnos. Y había mesitas con vasos para servirse de jarras con agua y zumos. Para la hidratación, que es muy importante. Eso es lo que hicimos y la verdad es que el haber sometido el cuerpo a las altas temperaturas y luego al shock térmico de la piscina fría hicieron que nos quedáramos adormilados sino dormidos.

Pasaría como media hora cuando decidimos todos qué hacer. Yo propuse volver a hacer el recorrido y nuestra amiga dijo que ella también quería. Mi amigo estaba medio dormido y dijo que lo hiciéramos rápido, que él se quedaba descansando. Y mi chica dijo que lo mismo, que no tenía ganas de más calor. Yo esperaba que se viniera o que dijera que le apetecía irse, pero la oportunidad de estar desnudo a solas con mi amiga iba más allá de lo imaginado y no le insistí.

Salimos de la sala y cada uno fue a darse una ducha por separado. Cuando abrí la puerta de la primera sauna estaba sólo. No había nadie y sin saber que hacer me puse como a la mitad. Me senté en mi toalla y no negaré que me acariciaba el pene para que cuando mi amiga entrara estuviera un poco más morcillona. Enseguida entró ella y comentó que prefería ir a la siguiente, que era mas caliente y así tardábamos menos. Iba con la toalla agarrada al pecho tapando su cuerpo por delante dejando su espalda y su culo desnudos. La seguí y cuando entramos había dos o tres usuarios. Me miró y me dijo que ella se iba a tumbar en los respaldos de arriba que hacía más calor. Yo le dije que también subía. Esto lo recuerdo perfectamente, como yo tenía la escalera al lado subí primero, anticipándome tras recordar lo que había pasado anteriormente y me senté en mi toalla en el medio de la ultima grada. Ella llegó después, extendió su toalla entre mí y el cabecero de madera y se tumbo boca arriba con las piernas dobladas y abiertas sin dejar nada a la imaginación. Todo se la veía. Al principio no miraba mucho por si se daba cuenta pero mientras más hablábamos yo más giraba la cabeza y no podía dejar de bajar la mirada y ver su pubis con un poco de vello arreglado y sus coño totalmente depilado y abierto. Que imagen y quien lo iba a pensar hace unas horas, cuando veníamos los cuatro en el coche.

Me hacía gracia pensar que la gente que estaba en la sala creería que éramos pareja. Y que era algo que hacíamos habitualmente entre nosotros, pero hasta hace poco eramos dos parejas de amigos con los que salíamos de cena alguna vez y llegamos a hacer alguna excursión pequeña Nada de grandes viajes ni grandes cosas juntos, pero ahí seguía yo contemplándola y evitando la erección como podia Sus grandes y preciosos pechos tenían una caída natural hacia los lados y las piernas seguían sin cerrarse.¿Que estaría ella pensando en ese momento mientras sudábamos y sudábamos?

Nos quedamos sólos y ahí se me ocurrió preguntarle si lo habían hecho antes con otras parejas de amigos. Me contestó que no, que era la primera vez, que les gustaba ir a las termas y a la sauna y que para ella era una situación muy divertida. Todo esto me lo dice sonriendo mientras sube la cabeza, se apoya sobre sus codos para verme la cara y yo sentado al lado de sus pies y ella abierta totalmente de piernas. Y claro, los ojos se me iban a donde se me iban y empiezo a tener una erección considerable y a ella también se le desvió la mirada y seguía sonriendo. A punto estuve de alargar mi mano y empezar a acariciar ese coño. Le tuve que decir que lo sentía pero que uno no era de piedra y que si entraba alguien se podría molestar y quejarse, que era mejor continuar. El miedo a lo prohibido en estos establecimientos y con nuestras parejas unas salas más allá me pudo en ese momento. Ella seguía sonriendo pero ya descarada y maliciosamente. Justo cuando nos levantamos y bajamos las escaleras entraron otros usuarios, así que me tapé la polla como pude con la toalla y fui directo a la salida.

Pasamos a la salita donde se recogían los cuencos con las sales y el barro. Y entramos en la sauna de vapor. Estábamos solos y nos empezamos a embadurnar cada uno por delante las piernas y el torso. Cuando terminamos pregunté como con indirecta y mirándola a los ojos con una sonrisa, que quien nos ayudaba a darnos las sales por detrás. Así que ella me hizo el gesto con el dedo de girarme y se puso a extenderme por la espalda y luego por mi culo. Recreándose. Ya está!, dijo, te toca. Así que empecé por los hombros, bajé por la espalda y al llegar a su culo le pregunté si debía bajar más. Me dijo que hiciera lo que quisiera. Le estaba viendo los pezones y los tenía en punta. Me agaché y le sobé bien las nalgas, devolviéndole el masaje que me dió. Yo ya no podía ni pensar, era todo una locura. Nuestras parejas en la sala de descanso, la hora anterior todos desnudos, ahora esto. Mi sueño de verla desnuda se había multiplicado

Empecé a subir con las manos está vez por la cintura y le pregunté si quería que le untara más, que aún quedaban sales en el cuenco. Me dijo que lo gastara todo. Así que volví a los hombros y en vez de seguir por la espalda bajé por su cuello y escote y ella enseguida me cogió las manos y las bajó hasta sus pechos que empecé a masajear. Arrimé la polla totalmente empalmada a su culo y seguí, hasta que se oyó a la gente de la anterior sauna entrar en la salita de las sales. Rápidamente me senté en mi toalla me la enrollé como pude y me puse a disimular. Mi amiga se sentó en su toalla mientras la otra gente entraba. Nos miraron un poco raros y se fueron sentando. Eran un grupo de seis o siete personas de unos 50 y pico años. No sabría decir si eran parejas o amigos. 5 mujeres y dos hombres. Se sentaron un escalón por encima de nosotros mientras se frotaban los ungüentos. Nosotros nos quedamos un rato sin hablar, un poco cortados hasta que se me bajó el calentón y le comenté que si nos íbamos a duchar.

Nos metimos cada uno en una ducha por separado como si no hubiera pasado antes nada y nos fuimos a la piscina templada. Aunque está vez apenas había dos o tres personas, volvimos a sentarnos juntos rozándonos . Empezamos a hablar de lo que acababa de ocurrir, no nos creíamos en lo que se había convertido la tarde. El deseo de estar desnudos los cuatro y luego solos nos daba muchísimo morbo. También hablamos de que se nos había ido de las manos estando nuestras parejas. Aunque llegamos a la conclusión de que había sido un calentón muy gordo, porque nos confesamos que había atracción sexual mutua desde hace tiempo. Y que nos habíamos divertido mucho, pero que deberíamos hablar más tranquilamente en otro momento sobre lo ocurrido.

Decidimos no hacer esperar más a nuestras parejas, así que salimos de la piscina y nos metimos en la pileta helada. Primero yo y luego ella, y volvimos a repetir el abrazo. Está vez nos restregamos bien el uno con el otro y nos separamos. Nos secamos y fuimos a la sala de descanso. Allí había mucha más gente que antes en las camas, algunos en albornoz, otros parcial o totalmente desnudos. Mi chica y mi amigo estaban hablando en una camilla sin nada encima. Se me volvieron a subir las revoluciones. Mi chica estaba sentada apoyada en el respaldo de la camilla con las piernas dobladas y las rodillas en su pechos, dejando todo su coño a la vista. Y mi amigo de frente, también sentado en la otra punta de la camilla, con las piernas abiertas y colgando a cada lado, con su polla y sus huevos sobre la toalla. Nunca imaginé que mi chica pasara en una sola tarde de ser pudorosa con conocidos, a exhibirse de esa manera con nuestro amigo. De él, según habló en la comida tampoco.

Llegamos a su lado y nos preguntaron que tal la segunda vez el circuito de saunas. Nuestra amiga dijo que pasó mucho calor está vez. Yo asentí y les pregunté si querían volver a las piscinas o nos íbamos ya. Decidimos irnos, llevábamos mucho tiempo y el cuerpo ya estaba cansado de tanta variación térmica. Antes de que se levantarán de la camilla mi chica y nuestro amigo, les pregunté que qué tal la experiencia de estar desnudos frente a conocidos. Se pusieron un poco rojos pero coincidieron en que la situación fue extraña al principio pero luego muy natural. A lo que nuestra amiga respondió para sorpresa de todos, que a ella le daba tambien morbo la situación de esa tarde, que no era de piedra. Su confesión creo que dejó un poco descolocado a nuestro amigo por su sinceridad, limitándose a reírse y decir que eso era bueno; a mí chica que me miró como diciéndome que que habia pasado antes, y a mí porque no sabia que pasaba por la cabeza de ella.

Nos fuimos a poner los bañadores y salimos a los pasillos de las termas dirección los vestuarios. Ahí nos adelantamos un poco mi chica y yo, me preguntó qué que tal con nuestra amiga, que si a mí también me daba morbo. Le contesté que sí con sinceridad, que estaba a mil y que si a ella no le ponía la situación. A lo que me respondió que también. Eso prometía un polvazo luego en casa

Llegamos todos juntos a las taquillas, cogimos nuestras cosas y buscamos unas cabinas libres. Debiera ser hora punta porque estaba todo ocupado. Entonces vimos que la cabina para personas con discapacidad estaba libre y como era más amplia y ya había confianza nos propusimos cambiarnos lo más rápido posible, por no faltar al respeto a los posibles usuarios.

Nos vamos quitando los bañadores y mientras nos secamos sin prisa los cuatro ya desnudos, mirándonos los unos a los otros, es entonces cuando me vuelven a ir las pulsaciones a mil, me empiezo a empalmar y me abrazo a mi chica por detrás y le empiezo a besar el cuello mientras miro a mis amigos. A veces hay que ser valiente y pensar que hay momentos que pueden no volver a pasar. Al momento ellos se lanzan a morrearse y mi chica sin tiempo a reaccionar los ve dejándose llevar por la situación. Lo que pasó a continuación en ese vestuario ya os lo podéis imaginar.
Que suerte amigo, espero que nos sigas conando lo que paso despues en ese vestuario y cuando volviste a hablar con tu amiga.
 
Buenas tardes Txuso, la verdad es que no sé como se envían ni como se reciben, pero te digo que soy de Alicante, un saludo
Estamos muy cerca. Para poder enviar mensajes debes haber dado un número concreto de me gustas, algo así, mira las bases.
 
Gracias por los comentarios. Siento que la primera experiencia parece que haya sido un poco larga, pero es que debía describir situaciones y dar detalles para poder ser fiel a los sentimientos y emociones vividos. Intentaré hacer la siguiente más amena. Y como ya escribí anteriormente, relato sólo lo que creo que es conveniente e importante para mí.

Voy a continuar con otra situación muy parecida en cuanto a la época y el lugar en el que ocurrió, pero está vez con una compañera de trabajo. Por aquel entonces seguía trabajando en el mismo país de europa y con mi misma pareja del anterior relato. Por motivos laborales debíamos estar semanas separados ya que vivíamos en diferentes ciudades. Como en nuestra relación hubimos experimentado situaciones nuevas y muy morbosas (la relatada anteriormente fue una de ellas) , acordamos darnos cierta libertad para tontear o ligar con otra gente, pero siempre con el consentimiento del otro, sin ir más allá del juego o de la fantasía. Prohibido follar.

Una compañera de trabajo con la que llevaba un tiempo en el mismo departamento, me resultaba por momentos atractiva y muy sexy y en otras ocasiones, debido a su carácter a veces esquivo y antipático, siempre pensaba lo contrario. Muy bajita, más pelirroja que rubia, con unas caderas y un culo que apretaban su uniforme de trabajo dejando poco a la imaginación, y unos pechos más que generosos para su tamaño. Teníamos buena relación laboral, pero apenas nada personal. Pues durante una semana, nos enviaron a ella, a otro compañero y a mí a trabajar a otra ciudad. 9 o 10 horas de trabajo y reuniones y luego libre para conocer la ciudad.

Yo no tenía muchas ganas de esa semana, pero ya que estaba en una ciudad que no conocía, era una buena oportunidad para visitarla. Era verano, y se podía aprovechar las tardes . Viajamos en el mismo coche de empresa los tres la mañana del lunes y apenas hablamos mucho. Llegamos al hotel para dejar nuestras cosas y a mí compañera y a mí nos tocaron dos habitaciones conjuntas, y al otro en otra planta. Fuimos a trabajar y a la vuelta quedamos ella y yo en ir a ver la ciudad. El otro se quiso quedar en el hotel. De hecho se quedó todas las tardes de esa semana. La verdad es que era un poco huraño. A mí se me hizo tarde y cuando salía de la ducha ella llamó a mi puerta. Me puse una toalla y la abrí. Ella apareció con un vestido azul con flores hasta los tobillos que hacía juego con su pelo y su piel blanquísima, unos tirantes muy finos que dejaban sus hombros casi desnudos y un escote no muy generoso. Pero cual fue mi sorpresa que no llevaba sujetador! De esto me di cuenta al dejarla pasar a mi habitación y ver que por detrás llevaba la espalda al descubierto. Cogí mi ropa, me fui al baño, me vestí y enseguida nos fuimos.

Estuvimos paseando, haciendo un poco de turismo y cenando. Durante todo momento iba marcando sus pezones en el vestido. Y en esa tardenoche también hablamos de muchas cosas personales. Fue una sorpresa porque apenas teníamos idea el uno del otro, de como era nuestra vida fuera del trabajo. Puede que fuera el alcohol de las cervezas, pero generamos una confianza tal que hasta hablamos de sexo y de nuestras relaciones de pareja. Ella estaba desde hacía diez años con su novio, pero el se había dejado físicamente hasta límites que hacían peligrar su salud, y ella no estaba nada satisfecha con él. Era muy abierta sexualmente pero apenas había experimentado ninguna de sus fantasías. Me abrí también a contarle los pormenores de mi relación y como hacía malabares con mi pareja para capear la distancia. Y ahí quedó todo esa noche. Nos fuimos al hotel y nos despedimos hasta el día siguiente. La verdad es que entre que estaba muy atractiva con ese vestido sin sujetador, los pezones marcandose cada poco, y lo abierta que había sido conmigo contándome sus intimidades, estaba esperando con ganas a la tarde del día siguiente.

Yo siempre llevo mi traje de baño porque me encanta la natación para relajarme y hacer algo de deporte tras el trabajo. Y ese viaje no fue menos. Así que antes de quedar con mi compañera para salir, le comenté que iría a una piscina climatizada cercana a nadar. Cual fue mi sorpresa que ella me dijo que se apuntaba. Fuimos allí, nos cambiamos y salimos a la piscina. Ella llevaba un bikini que le sentaba de maravilla: la braguita dejaba parte de sus glúteos a la vista y el sujetador le marcaba unas pechos que el día anterior el vestido sólo me dejaba intuir. Que maravilla! Estuvimos nadando cada uno a su rollo durante una hora casi, y cuando empecé a cansarme, miré donde estaba ella y me acerqué nadando. Estuvimos conversando un buen rato y decidimos salir a cambiarnos para ir a cenar. Ese bikini que llevaba me estaba empezando a poner loco. De camino a los vestuarios vimos que las piscinas tenían una pequeña zona de sauna. Salió el tema a colación y ella me confesó que no era para nada pudorosa y que le gustaba mucho. Ahí se me encendieron todos los pilotos del cerebro y de más sitios también. Empezaba a echar humo mi cabeza, pensando si proponerle o no entrar, pero ya era tarde y habíamos hablado de que teníamos hambre. Así que lo dejé pasar. Nos cambiamos y nos fuimos.

Mi compañera llevaba un vestido de verano más holgado que el del lunes, sin sujetador también. Apenas se le marcaba nada pero con más escote, el cual a veces dejaba a la vista unos centimetros de piel suficientes para que a mí se me pusieran los dientes largos. El tema de conversación esa tarde fueron la sauna y el nudismo. Ella me dijo que lo practicaba desde pequeña con sus padres y hermana. Que lo veía lo más normal del mundo. Yo aproveché para contarle alguna anécdota como la que ya he contado aquí. Quizás más detallada porque la confianza empezaba a aflorar entre nosotros y los temas a veces eran muy picantes y morbosos. A veces sin filtros ni censuras. Había mucha química. De hecho ambos nos confesamos que nos atraíamos fisicamente pero que al ser compañeros de trabajo y tener pareja ambos, el sexo era imposible. Nos fuimos al hotel, yo con un calentón del quince y ella supongo que también. Pero había que guardar las formas y la distancia. Esa noche hablé con mi chica de las situaciones que estaba viviendo y le conté que con mi compañera tenía tal confianza hasta para hablar de temas muy privados. A ella le dió mucho morbo y acordamos que yo podía seguir jugando a ver hacia donde conducía esta aventura. Pero por supuesto nada de sexo.

Al día siguiente después del trabajo nos fuimos a un espectáculo de luces en el centro de la ciudad y luego a cenar y tomar una copa. Ella con su vestido azul del lunes. Hablamos de muchos temas, y ya por la noche volvieron a salir a relucir los temas sexuales. En concreto las fantasías. Yo le conté muchas de las que tenía y ella me comentó dos que me llamaron mucho la atención: en el sexo le encantaba sentirse sumisa, pero sin llegar al sado ni nada por el estilo, sólo que su pareja le dijera lo que hacer en cada momento, o la pusiera una venda en los ojos, la atara y le hiciera lo que quisiera; y la segunda es que le ponían los chicos orientales. Es más , se masturbaba viendo porno manga. Eso reconozco que me resultó interesante y llamativo, ya que ese tipo de porno nunca me había llamado la atención.

Después saqué de nuevo el tema de que si el día anterior nos confesamos que nos atraíamos, sería posible fantasear, es decir, masturbarse pensando en el otro. Y nos hechamos unas risas, ante esa posibilidad. Las conversaciones eran cada vez más calientes y la atraccion existía. La verdad es que yo intentaba estar tranquilo y verlo como un juego inesperado, que esa semana de trabajo me había regalado. Pero por otro lado iba muy caliente. Alguna erección tuve. De vuelta al hotel le pregunté que si se masturbaría pensando en mí, como habíamos hablado. Ella me respondió con una sonrisa y un tal vez. Y tú?, me inquirió. Yo que seguro, que llevaba unos cuantos días sin hacerlo y que ya me tocaba, que después de lo hablado estaba que me subía por las paredes. Nos despedimos y nos fuimos a la habitación. Yo estuve hablando con mi chica por videoconferencia, le conté todo de nuevo y estábamos a mil. Me dijo que me masturbara pensando en mí compañera de trabajo, lo cual hice delante de la cámara, mientras mi chica hacía lo mismo viendo en la situación. Vaya corrida. Quedamos en seguir el juego al día siguiente, a ver hasta donde se podía llegar.

Era ya jueves y sería la ultima noche en el hotel antes de volver el viernes. Yo ya no sé por dónde saldría la situación con mi compañera de trabajo. Esa tarde ella propuso ir a cenar a un restaurante que le llamaba la atención y luego ir a nadar por la noche a una piscina que había cerca de allí. Ella llevaba unos vaqueros y una camiseta ajustadísima que le marcaba los pechos. Buah, que locura! Casi era como si no llevara nada. Durante la cena hablamos de muchas cosas pero nada sexual, dimos un pequeño paseo ya casi de noche para bajarla y llegamos a la piscina. Yo con muchas ganas de ver a mi compañera de nuevo en bikini, aunque la camiseta que llevaba no dejaba nada a la imaginación. Se trataba de una edificio histórico, con muchas columnas y mosaicos y la piscina era la mas antigua de la ciudad. Entramos a la recepción y nos advierten de que la entrada a la piscina era conjunta con el complejo de saunas. Yo no me había fijado en los carteles de la entrada, pero estaba claro que la sauna sería nudista. A la piscina nos dijeron que podíamos entrar con bañador. Nos miramos y sin tiempo a pensar dijimos que vale. Hubo cierto vacile por parte de los dos, porque aunque llevábamos mucho hablado y confesado, eso sería dar un paso más. Ahí ya el corazón me iba a mil pensando en que podía pasar esa noche, en proponerla ir a la sauna y verla desnuda por primera vez. Íbamos a nadar, lo otro ya se vería.

Entramos a la parte de la piscina y fuimos a los vestuarios que estaban dos pisos escaleras arriba. Nos cambiamos y salimos, yo con mi bañador y ella con su biquini. Desde arriba se veía toda la piscina. Era como un gran atrio cubierto. La piscina abajo, era ancha, unas seis calles, y dos plantas superiores que la rodeaban . En el agua había sólo un hombre nadando. Era muy bonita, con mármoles y materiales que le hacían parecer de otra época. Supongo que estaría restaurada. Había que bajar por unas escaleras hasta el primer piso, allí estaban los baños de cada sexo, uno a cada lado de la escalera y cerrados, claro, pero las duchas eran abiertas. Nos duchamos y cuando nos asomamos otra vez a ver la piscina, aparece por una puerta una pareja totalmente desnuda. Ambos de unos treinta años, ella un cuerpo diez, escultural, coño depilado y él atlético y con un pollón descomunal. Nos quedamos nuestra amiga y yo sin palabras. La piscina era mixta.

Fuimos bajando a la planta baja donde estaba la piscina. La pareja estaba ya nadando. Nosotros dejamos nuestras toallas en un asiento de mármol y madera y ambos nos miramos, yo le dije que si no le importaba, prefería nadar desnudo que el bañador siempre es un incordio. Me respondió que para ella era algo normal la desnudez, así que me bajé el bañador y me lo quité. Ella, sin dejar de mirarme a los ojos, se desabrochó el bikini dejando al aire sus preciosas tetas. Para lo pequeña que es ella, eran de un tamaño generoso y como aparentaban siempre tras los vestidos, muy firmes, con unos pezones rosados que contrastaban con su piel tan blanca. Se bajó la braga y apareció un vello pubico castaño claro, abundante pero recortado. No sabia donde poner mis ojos. Ella parecía estar más cómoda. Entramos al agua por unas escaleras anchas a la vez y nos metimos a la piscina y estuvimos nadando un poco tranquilamente. Tenía sentido, era más una piscina grande de relajación tras una sauna, que una piscina para hacer deporte.


Nos juntamos en una escalera y nos echamos a reír. Comentamos que esto hace 4 días era impensable, pero que nos gustaba y que nos parecía natural. Estábamos cómodos. Decidimos ir a la sauna a ver como era. Yo espere a que ella saliera primero para ver bien su culo. Era perfecto para mí. Cintura delgada, caderas suavemente pronunciadas y unos glúteos firmes que se movían levemente al andar. No me lo podía creer. Mientras nos secamos mi compañera me miraba la polla, y yo me recreé un poco de más aguantando la erección. Nos cubrimos con la toalla y anduvimos hasta la puerta de la sauna. Entramos y encontramos una sala amplia con dos piscinitas en el centro. Dejamos nuestros bañadores en una percha. A la izquierda de las piscinitas estaban las duchas y una sauna, a la derecha un pasillo que llevaba a otras saunas y una galería con piscinas exteriores. Había bastante gente en cada instalación.

Decidimos entrar en una de las piletas para calentarnos un poco y resultó estar templada tirando a fría. Como estaban juntas, mi compañera sin avisar se aupó al borde, sacó casi todo el cuerpo del agua hasta las rodillas y se estiró entera para tocar el agua de la otra piscina. Esa imagen no se me va a olvidar nunca. Ella apoyando su abdomen en el borde de la piscina, su culo a la altura de mi cara y las piernas abiertas dejando sus coño y su ano a dos palmos de mi cara. Sus labios vaginales eran de un color mucho más oscuro que la piel blanca de su culo. Vaya contraste y que morbazo. Respiré hondo y pensé que aún quedaba mucha tarde. La otra pileta no estaba mucho más caliente así que decidimos ir a la primera sauna del fondo. Entramos y nos sentamos. Una sala amplia y medianamente concurrida, con una ventana a las piscinas exteriores. Estaba todo el mundo en silencio, así que nos sentamos en una grada baja.

Y allí estábamos, dos compañeros de trabajo que apenas teníamos relación personal hace cuatro días, sentados sudando desnudos uno al lado del otro. Yo no podía dejar de mirar sus pechos pequeños pero firmes y el contraste de sus pezones y su vello púbico con su piel. Ese detalle me excitaba mucho. Pasó un rato y salimos a una ducha de agua fría del pasillo, después decidimos salir a las piscinas exteriores. Eran tres de temperatura caliente. Estaban a tope, a si que en cuanto vimos un sitio allá que fuimos. Teníamos que estar de pie junto a la pared, no había más sitio. Era ya de noche. Por momentos nos rozamos mientras flotábamos relajados en el agua. Como en todos estas instalaciones, la gente siempre aprovecha para echar miraradas con discreción al resto de usuarios. Nadie es de piedra y todo el mundo va desnudo. Pero siempre es importante el decoro, sobre todo en los hombres. Una erección puede ser mal entendida como una falta de respeto muy grande. Así que el rato que pasamos me dediqué a ver y fantasear, ya que aunque mi compañera de trabajo estaba relajada con los ojos cerrados, para mí era imposible.

Pasó un rato y decidimos continuar con el resto de las instalaciones. La dejé a ella primero subir las escaleras y me volvió a regalar otra perspectiva de su culo ideal; al andar hacia las toallas se movían sus nalgas mojadas de un lado al otro que eran una delicia para mis ojos. Entramos en el edificio al pasillo principal y había una sala con hamacas colgantes a temperatura templada, para descansar supusimos. Entramos, había cinco y estaban vacias así que pusimos nuestras toallas en dos que había paralelas, y nos echamos. Yo miraba al techo y de vez en cuando a ella. Estaba estirada, sus pezones apuntaban para arriba, y su vello púbico mojado castaño rodeaba dos labios vaginales rosados oscuros . Me empecé a empalmar y cuando por pudor le miro a la cara ella tenía los ojos abiertos. Me dice que si estoy pensando en ella me lo agradece. Empezamos a reir y a hablar de que ninguno hubiera pensado está situación hace unos días , y la verdad eso hizo que me relajara. Menos mal porque a los pocos segundos entraron dos hombres a la sala.

Salimos, y fuimos a la sauna que había frente a las piletas del principio. Había dos o tres personas sólo, un gran contraste con la sauna anterior. Enseguida vi en las gradas superiores unos respaldos para la cabeza, así que comenté que podíamos usarlos. Subimos hasta dos de ellos que estaban enfrentados en la misma horizontal y nos empezamos a tumbar. Yo coloqué mi toalla lentamente, demasiado despacio, mientras ella ya se estaba tumbando boca arriba. Y aquí vino lo que ya esperaba, ella se acomodó y abrió sus piernas. Vaya vistas. Su coño, su ano. Ella sabía perfectamente lo que estaba haciendo, porque básicamente me estaba mirando. Yo me tumbé de mi lado de la grada, me puse a esperar y a pensar en como podía terminar el día de hoy. También estaba con las piernas abiertas, al final es más cómodo y natural. En esto que veo que ella se levanta, acerca su toalla y se sienta junto a mis pies. Y ahí estaba yo, echado con la polla y los huevos colgando, ofreciéndole unas vistas en primerísimo plano. Empezó a hablar con voz normal y me percate de que estábamos solos. Pensé por respeto, que era mejor que me sentara también. Me dijo que no quería que comentáramos nada de esto en el trabajo, por las apariencias y que aunque en el país donde vivíamos era normal la desnudez y visitar este tipo de instalaciones, aún hay cierta mentalidad conservadora. Yo estaba también de acuerdo. Es un tema muy personal y al fin y al cabo estamos en nuestro tiempo privado.

Decidimos salir y había unos cubos de agua helada colgados del techo y con una cuerda para tirar y enfriarse después de la sauna. Como yo soy friolero no me atrevía, y ella me insistió tanto que le dije que si lo hacíamos juntos. Como era muy pequeño el espacio nos tuvimos que juntar. No soy muy alto pero ella es muy baja. Me llegaba la polla casi a sus tetas. Le dije que si la podía abrazar, asintió y la estreche contra mí. Sus pezones estaban durísimos contra mi abdomen. Tire de la cuerda y nos quedamos pegados aguantando el frío. Decidimos ir rápidamente a las piletas templadas. Allí se me ocurrió que podíamos flotar con el cuerpo bocarriba. Me ofrecí a sostenerla flotando y ella accedió. Apoyé la mano izquierda en su espalda y con el brazo derecho rodeé sus rodillas. Ella cerró los ojos y se dejaba llevar flotando. Os podréis imaginar las vistas y mis sensaciones. Me tenía que contener. Iba a explotar. No podía dejar de fijarme en su pubis y su coño. Me entraban unas ganas de empezar a comérmelo. Y sus pezones salían fuera del agua. Estaban durísimos y la piel de gallina. Estaba empalmado, y mucho. Por fortuna estaba bajo el agua y nadie lo veía. Ella abrió los ojos y se quiso poner de pie, yo no supe apartarme lo suficiente. El caso es que mi polla durísima fue frotándose por su culo y su espalda hasta que ella puso los pies en el fondo. Se giró, me miró, abrió la boca con sorpresa y se rió muchísimo.

Yo no sabía donde meterme. Ella me dijo que no pasaba nada, que era normal, pero que nos tocaba esperar a que eso se bajara. La tensión sexual yo creo que era muy alta por ambas partes. Las concesiones y confesiones de todos esos días estaban llegando a un punto de no retorno. Pero ninguno quería cometer una tontería. Así que cuando todo se calmó le pregunté si nos íbamos ya que llevábamos un rato largo. Ella también estaba cansada. Salimos la zona de saunas, pasamos por la piscina, subimos las escaleras y nos dimos una ducha juntos. Nos enjabonamos cada uno su cuerpo, reconozco que fue muy morboso verla, y subimos a los cambiadores. Nos separamos, nos secamos y nos vestimos. Salimos juntos del edificio y fuimos camino del hotel. Durante el paseo estuvimos hablando del trabajo hasta llegar a nuestras habitaciones. Yo ya desde el vestíbulo pensaba cómo hacer para acabar una noche así, pero no sé me ocurrió nada. Nos dijimos buenas noches y entramos a nuestras respectivas habitaciones. La despedida fue entre rápida e incómoda. No sabría bien definirla.

Llamé a mi chica enseguida para contárle lo que había pasado. La verdad es que le pareció super morbosa la situación, tampoco se lo podía creer. Le comenté la idea de masturbarnos juntos por videoconferencia, pero ella había quedado ese jueves para salir de cervezas, y estaba a punto de salir. Entonces se me ocurrió una idea, era una locura, pero se la tenía que explicar primero a ella y que me diera su consentimiento. Me lo dio, pero seguía en pie el todo vale, salvo el sexo con la otra persona. El sexo directo, claro. El contacto.

Me armé de valor, y escribí a mi compañera de trabajo, esperando que no estuviera dormida. Le dije que si podíamos hablar. Por fortuna estaba en línea. Le dije que no conseguía dormirme y le hice saber que está semana había sido muy especial, diferente y una sorpresa. Que las sensaciones vividas y las confesiones mutuas eran más de lo que habría podido esperar, pero que tras lo de hoy, creía que había mucha tensión sexual y quería proponerle algo pero que ambos nos sentiríamos cómodos con la situación, sobre todo por nuestras parejas. Si nos habíamos confesado nuestros gustos sexuales, nuestras experiencias eróticas privadas y si nos habíamos visto desnudos de tal forma como hoy, por qué no podíamos esa noche ver una peli. Era una excusa, tenía en mente otra cosa. Para mí sorpresa aceptó, me dijo que en 10 min llamaba a mi puerta.

Así lo hizo, y cuando entró yo tenía el portátil ya conectado. Tenía muchas películas descargadas, la mayoría en inglés y español, idiomas que ella no hablaba. Así que decidimos buscar alguna online en el idioma del país. Mientras lo hacíamos le comenté que me llamaba mucho la atención sus gustos por el manga y en especial el porno manga. Que si podía recomendarme algo, así que me buscó alguna película, y es ahí cuando le propuse ver una que ella quisiera. Ella entonces tecleo una página web y puso un vídeo. Nos colocamos sentados cada uno en un lado del cabecero de la cama, y el portátil sobre la cama. Empezó una historia de dibujos manga en la pantalla, en la que las chica era medio sodomizada con muchas pañuelos por su novio en medio de efectos de colores exoticos e imágenes oníricas. No me producía ninguna excitación, no son mis gustos los dibujos animados. Pero se ve que a ella sí. Al cabo de unos minutos le pregunté si estaba cachonda. Me dijo que mucho. Entonces le lancé la pregunta: "Quieres que nos masturbemos uno delante del otro?"

Me respondió que ok. El portátil lo cerré y lo puse en la mesilla. Lo siguiente fue desnudarnos cada uno enseguida y ponernos uno frente al otro con las piernas abiertas, ya no existía la vergüenza. Yo en el cabecero, ella a los pies con su espalda sobre el edredón enrollado. Vaya momentazo. Me empecé a hacer una paja mirándola y ella a hacerse un dedo. Se habría el coño con dos dedos de una mano y se frotaban el clítoris con el dedo índice de la otra. Tenía una vagina de color rosa claro. Me dió mucho morbo. Tuve que parar porque me corría. Le dije que si podía acercarme y verlo más de cerca. Ella me dijo que prefería la distancia, pero sí que podía decirle lo que hacer. Fui guiando con mi voz sus manos y sus dedos por todo su cuerpo. Ella cerraba los ojos y yo le decía lo que hacer. Se apretó los pechos, chupó sus dedos, pellizcó los pezones, se masturbó de muchas maneras, introdujo hasta tres dedos, rodeó su ano pero sin penetración, se puso a cuatro patas, pero sobre todo gimió muchísimo. Fue un espectáculo hasta que no pudo más. Estaba agotada.

Yo cada poco me masturbaba pero tenía que parar, era demasiada excitación para mí. Y quería que durase. Cuando ella se recompuso me dijo que me echara boca arriba. Estaba empalmadísimo. Me dijo que abriera la boca y sacara la lengua, y subiéndose encima mío pero con cuidado de no tocarme, puso un pecho en mi cara y pasó su pezón por la lengua. Luego hizo lo mismo con el otro. Y por último se puso de cuclillas sobre mi cabeza dejándome ver todo su coño abierto y su ano. Dejando que lo respirara. Pero de ahí no pasó. Me preguntó porque no me masturbaba y le dije que si hacía algo más reventaba. Entonces me ordenó que me pusiera de pie al lado de la cama. Ella se sentó al borde y abriendo la boca me dijo que metiera la punta de la polla dentro pero con cuidado de no tocarla. Y que me masturbara hasta correrme. Empecé a hacerlo con cuidado, despacio, pero era imposible evitar el contacto . Seguí un poco más fuerte y el roce era tan continuo que ella misma cerró sus labios y empezó a lamerme con la lengua el capullo. Me corrí al segundo. Ella seguía mientras mi semen le caía por las comisuras de la boca y yo quedé completamente vacío. Se tragó lo que le quedaba en su boca y fue al baño a lavarse, yo me quedé pensando en lo que acababa de pasar.

Nos vestimos, comentamos que había estado genial todo, pero acordamos que lo que había pasado no podía volver a suceder y nos dimos las buenas noches, porque era tarde y al día siguiente volvíamos de viaje. Ella ya sabía que yo le contaría todo a mi chica, de echo la quería conocer y se la presenté más adelante, pero eso ya es otra historia.
Ufffff, menudo morbazo. No se como aguantastéis los dos sin llegara nada más, porque estaba claro que amos lo deseabias, pero bueno, fuisteis capaces de no pasar ese límite. Espero nos sigas contando mas historias....
 
Termino la anécdota de arriba.​
Como he dicho, estábamos tumbados en la cama bocarriba, con mi brazo izquierdo abrazaba a mi novia, que de lado se acurrucaba en mi cuerpo, y con el derecho hacía lo mismo con mi cuñada, que se dedicaba a masajearme la polla y las pelotas mientras su hermana miraba y sonreía. Yo no daba crédito, sí es cierto, como sabéis, si habéis leído las situaciones anteriormente publicadas, no era nuevo que me tocara la polla, pero no lo había hecho hasta entonces delante de su hermana. Yo no decía nada, me dejaba hacer. Mi novia me besó.

  • ¿Estás bien? - Quiso saber.​
Le respondí asintiendo. Ella me sonrió y bajó la mirada a ver lo que hacía su hermana, que seguía masajeándome. Evidentemente mi polla se estaba poniendo dura otra vez, con veinticuatro o veinticinco años que tenía derrochaba potencial. Mi novia me pasaba la mano por el pecho, bajaba al abdomen y los muslos, y mi cuñada empezó a subir y bajar por el tronco de mi polla, que respondía con vigoroso entusiasmo. Yo permanecía en silencio, no sabía cómo reaccionar a aquello, nunca me había visto en una igual. Veía como mi novia disfrutaba la situación, sus caricias sobre mi cuerpo así me lo indicaban, y como mi cuñada me pajeaba suave sin cortarse un pelo delante de ella. Su complicidad siempre había sido muy alta, pero esto superaba los planteamientos más optimistas. Se me escapó un gemido y mi novia me agarró lacara y me volvió a besar.

  • Disfruta cariño – me dijo.​

Y volvió a mirar lo que hacía su hermana mientras me acariciaba el cuerpo. Entonces bajó y se metió mi glande en la boca mientras su hermana me pajeaba. Me lo chupó un rato y después volvió a apoyarse en mi pecho para seguir acariciándome. Algo debió pasar entre ellas, no alcancé a verlo, pero oí a mi novia decir “sí”, e inmediatamente después sentí la boca de mi cuñada en mi polla. Me la estaba chupando delante de su hermana, que disfrutaba la situación casi tanto como yo. Mi novia me acariciaba a mí, pero también acariciaba la cabeza de su hermana mientras me la chupaba. Así estuvimos un rato hasta que anuncié queme iba a correr. Entonces mi cuñada aceleró el ritmo buscando mi orgasmo, mi novia apretaba mis muslos fuerte con su mano izquierda. Me corrí. Mi semen llenó mi abdomen ante la mirada de las dos. Mi cuñada volvió a metérsela en la boca para dejarme impoluto. Cuando acabó, las hermanas se miraron con una complicidad tierna, las dos compartían esa actitud morbosa, la disfrutaban. Se besaron en la boca, después mi cuñada me dio un pico a mí y se levantó.​

  • Voy a limpiarme y traer papel.​
Y salió de la habitación. Mi novia me dio un morreo muy pasional.

  • ¿Te ha gustado? - Me preguntó mi novia.​

  • Sí, pero me siento raro.​

  • No tienes por qué, es mi hermana y sabes que te aprecia mucho, y que es muy morbosa – al decir esto se rio -. No follará contigo porque eso no sabemos cómo nos afectaría, pero le gusta jugar, y eso bien sabes que lo hace.​

  • ¿Cómo que "bien sé que lo hace”, qué quieres decir?​

  • Sé que coquetea contigo, que le gusta provocarte, le divierte, lo disfruta y a mí me parece genial que tengáis esa complicidad.​

Se abrazó a mí que no supe qué responder a esta última afirmación y quedé en silencio. Mi cuñada volvió, se sentó a nuestro lado y me limpió el semen del abdomen.​

  • Ya está el niño limpio. Yo voy a la ducha, si alguien me quiere acompañar, ya sabe dónde está.​
Y volvió a salir.

La ducha era un poco incómoda para los tres, pero el tonteo hizo que lo disfrutáramos como un juego adolescente.​
 
Termino la anécdota de arriba.​
Como he dicho, estábamos tumbados en la cama bocarriba, con mi brazo izquierdo abrazaba a mi novia, que de lado se acurrucaba en mi cuerpo, y con el derecho hacía lo mismo con mi cuñada, que se dedicaba a masajearme la polla y las pelotas mientras su hermana miraba y sonreía. Yo no daba crédito, sí es cierto, como sabéis, si habéis leído las situaciones anteriormente publicadas, no era nuevo que me tocara la polla, pero no lo había hecho hasta entonces delante de su hermana. Yo no decía nada, me dejaba hacer. Mi novia me besó.

  • ¿Estás bien? - Quiso saber.​
Le respondí asintiendo. Ella me sonrió y bajó la mirada a ver lo que hacía su hermana, que seguía masajeándome. Evidentemente mi polla se estaba poniendo dura otra vez, con veinticuatro o veinticinco años que tenía derrochaba potencial. Mi novia me pasaba la mano por el pecho, bajaba al abdomen y los muslos, y mi cuñada empezó a subir y bajar por el tronco de mi polla, que respondía con vigoroso entusiasmo. Yo permanecía en silencio, no sabía cómo reaccionar a aquello, nunca me había visto en una igual. Veía como mi novia disfrutaba la situación, sus caricias sobre mi cuerpo así me lo indicaban, y como mi cuñada me pajeaba suave sin cortarse un pelo delante de ella. Su complicidad siempre había sido muy alta, pero esto superaba los planteamientos más optimistas. Se me escapó un gemido y mi novia me agarró lacara y me volvió a besar.

  • Disfruta cariño – me dijo.​

Y volvió a mirar lo que hacía su hermana mientras me acariciaba el cuerpo. Entonces bajó y se metió mi glande en la boca mientras su hermana me pajeaba. Me lo chupó un rato y después volvió a apoyarse en mi pecho para seguir acariciándome. Algo debió pasar entre ellas, no alcancé a verlo, pero oí a mi novia decir “sí”, e inmediatamente después sentí la boca de mi cuñada en mi polla. Me la estaba chupando delante de su hermana, que disfrutaba la situación casi tanto como yo. Mi novia me acariciaba a mí, pero también acariciaba la cabeza de su hermana mientras me la chupaba. Así estuvimos un rato hasta que anuncié queme iba a correr. Entonces mi cuñada aceleró el ritmo buscando mi orgasmo, mi novia apretaba mis muslos fuerte con su mano izquierda. Me corrí. Mi semen llenó mi abdomen ante la mirada de las dos. Mi cuñada volvió a metérsela en la boca para dejarme impoluto. Cuando acabó, las hermanas se miraron con una complicidad tierna, las dos compartían esa actitud morbosa, la disfrutaban. Se besaron en la boca, después mi cuñada me dio un pico a mí y se levantó.​

  • Voy a limpiarme y traer papel.​
Y salió de la habitación. Mi novia me dio un morreo muy pasional.

  • ¿Te ha gustado? - Me preguntó mi novia.​

  • Sí, pero me siento raro.​

  • No tienes por qué, es mi hermana y sabes que te aprecia mucho, y que es muy morbosa – al decir esto se rio -. No follará contigo porque eso no sabemos cómo nos afectaría, pero le gusta jugar, y eso bien sabes que lo hace.​

  • ¿Cómo que "bien sé que lo hace”, qué quieres decir?​

  • Sé que coquetea contigo, que le gusta provocarte, le divierte, lo disfruta y a mí me parece genial que tengáis esa complicidad.​

Se abrazó a mí que no supe qué responder a esta última afirmación y quedé en silencio. Mi cuñada volvió, se sentó a nuestro lado y me limpió el semen del abdomen.​

  • Ya está el niño limpio. Yo voy a la ducha, si alguien me quiere acompañar, ya sabe dónde está.​
Y volvió a salir.

La ducha era un poco incómoda para los tres, pero el tonteo hizo que lo disfrutáramos como un juego adolescente​
Uffffff, menuda historia, si tienes más situaciones similares, por favor cuentanoslas, son increibles. En otra vida quiero ser como tu, jaja
 
Uffffff, menuda historia, si tienes más situaciones similares, por favor cuentanoslas, son increibles. En otra vida quiero ser como tu, jaja
Seguiré contando, sí. Fui muy afortunado en caer en una relación así, suena casi surrealista. También tengo un amigo que se casó son una chica que tenía una hermana gemela, y se folló a la cuñada varias veces sin que la otra supiera nada. Cuando nos juntamos y rememoramos eso y lo que cuento aquí, los dos estamos de acuerdo en que son cosas exclusivas e irrepetibles, pero que nos quiten lo bailado.
 
Seguiré contando, sí. Fui muy afortunado en caer en una relación así, suena casi surrealista. También tengo un amigo que se casó son una chica que tenía una hermana gemela, y se folló a la cuñada varias veces sin que la otra supiera nada. Cuando nos juntamos y rememoramos eso y lo que cuento aquí, los dos estamos de acuerdo en que son cosas exclusivas e irrepetibles, pero que nos quiten lo bailado.
Asi es, sientete afortunado de lo vivido y que te quiten lo "bailao".
 
Estas navidades quedé con el hermano de mi marido porque los dos estábamos de vacaciones y mi marido y su mujer trabajaban para ir a comprar unos regalos. Fui a su casa para recogerlo y me dice que pase un rato que se ha entretenido y tenía que ducharse. Cuando subí a su casa el estaba en la ducha y cuando salió me saludó un momento antes de pasar a vestirse. Iba con la toalla liada y la toalla cayó al suelo 🤣🤣🤣🤣
Nunca lo había visto con deseo sexual y sigo sin verlo pero me sorprendió lo grande que la tenía 🤣🤣🤣🤣
Creo que fue un accidente pero no estoy segura del todo. Le dio mucha vergüenza y por eso me pareció un accidente pero luego quería hablar sobre eso y empecé a sospechar que lo hizo a propósito 🤣🤣🤣 no lo tengo claro
Cuando dices grande a que te refieres? de buen tamaño de larga, gruesa?
Como la tenia depilada, con pelo?
 
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