Uffff. Por mi cabeza pasan miles de mamadas a cientos de candidatos.
Por empezar por algún sitio, un par de compañeros de trabajo. Os cue to.
Un madurito casado con barba, masculino y marcando un buen rabo en pantalón de curro o de deporte. De vez en cuando visito su taquilla para ver si encuentro algún regalo que llevarme a la boca... Y sabe de la hostia
El otro, más joven. Casado con dos peques. Bajito y con buen paquete (últimamente tengo ganas de comérsela a un bajito. Y a un tío alto. Y a uno fuerte, y a uno delgado, y a un calvo . Ja ja). Poco vello pero bien situado. Venas de los brazos marcadas. Piercing en el pezón que se marca a través de la caniseta.Un suave sudor ácido gracias al cuál se que ha estado follando con su mujer antes del curro y no le ha dado tiempo a pasar por la ducha. Es raro de cojones, el tío, pero tiene que ser la hostia empotrando.
Se la comería a los dos a saco cuando y como ellos quisieron. Soy su jefe, pero ahí serían ellos los que llevarían la voz cantante. Y el jefe a obedecer con la boca llena, como debe ser