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Ufffffffff q morbazooooooo todo, seguire x aqui- Y dónde están estas dos perras? - Preguntó Irene refiriéndose a Laura y Carmen en un tono cariñoso.- Seguro que bañándose y contándose sus historietas!!!!
- Han ido a darse una vuelta por la playa - le indiqué
- Y tú qué tal? ¿Cómo has conocido a Laura y Aitor? - Me preguntó Irene.
Le conté que coincidí con Aitor en un proyecto y que de tanto compartir oficina, acabamos siendo amigos.
- Me "engañaron" para venir a esta playa, - el dije en un tono claramente sarcástico - Menuda la que estáis liando aquí con tanto pareo.
- Ja, ja, ja, …. Seguro que sabías a donde venías... ¿No te ha hablado Laura de nosotros?
- La verdad es que no. Me invitaron a pasar el día con unos amigos, pero os estoy conociendo ahora. De hecho no sé si estamos todos.
- Si, porque Elena y Santi no van a poder venir hoy.
Mientras hablábamos llegaron Carmen y Laura, y al acercarse Laura corrió hacia Irene para abrazarla efusivamente. - Perraaaaaaa -le espetó Laura. Debía ser el nombre cariñoso con el que se referían entre ellas.
- Qué hija de puta eres!!!. Mira cómo estás -exclamó Irene poniendo su mano el culo de Laura y apretándolo - No como el mío que está gordo.
Y no se cómo, pero me traicionó el subconsciente y se me escapó un
- Gordo dice. A mi me encanta - Tierra trágame pensé tras soltarlo sin tener claro si solo lo había pensado o si realmente lo había dicho, pero la cara de sorpresa de los seis y las carcajadas que soltaron dejaban claro que lo había dicho.
Y la reacción de Irene no fue otra que acercarse darme un beso en la mejilla apoyando las tetas en mi brazo y cogiéndome la mano la acercó a su culo a modo de palmada. Todo lo que antes era natural, con la llegada de Irene, el tono erótico había subido enteros.
- Pero qué rebonico eres!!!! -dijo Irene apretándome la mejilla con la mano.
Las chicas decidieron ir a bañarse y me volví a quedar embobado mirando los culos alejarse. Dos culos parecidos y uno diferente, que volvieron a quedar grabados en mi retina.
- Vamos a tomarnos algo al chiringuito - dijo Carlos. Y allí que nos fuimos. Fui a coger la cartera, pero Carlos insistió en que pagaba él, que no me preocupara. Si que me di cuenta que Juan Carlos, todo lo contrario que su esposa, era bastante calladito. Nos dirigimos al chiringuito y nos pedimos 4 vermuts. Nos aposentamos en la zona de la arena, en una mesa que había justo al lado de la entrada a la terraza. Mientras ellos iban contando sus batallitas, yo trataba de integrarme, pero no podía dejar de mirar a todo el personal que se acercaba a pedir. La verdad es que había bastante tráfico y a mí el hecho de ver tantos culos andando me ponía cardiaco.
En un momento dado, Carlos dijo:
- ¿Qué tal si esta noche cenamos en mi torre? Pedimos algo de delivery y ya está.
- Genial dijo Aitor. - Mirándome y así como pidiéndome con la mirada que aceptara la propuesta.
- Yo, es que.... me pilláis de sorpresa - Balbuceé tratando de buscar alguna escusa que pareciera convincente, pero sin saber porqué no quería ir. Eran los nervios de la situación.
- Si no tienes plan, no se hable más. - Me dijo Carlos cogiéndome del hombro como si de un colega de toda la vida se tratara.
- Pediremos pizza que supongo que nos gusta a todos.
Y mi cabeza volvió a divagar sobre cómo sería la cena. Me volvió la sensación extraña que tuve cuando me invitaron Aitor y Laura a su apartamento y me tranquilicé pensando que seguramente sería parecida, o sea vestidos.
Volvimos a las sombrillas y allí estaban las chicas bebiéndose una botella de vino blanco y al llegar Carlos poniéndose a mi lado me volvió a coger de los hombros y le dijo a todos:
- Esta noche cenamos pizza en la torre y además Toni se viene con nosotros.
- Guauuuuu, siiiiiii, - aplaudieron todas especialmente Irene, que era la más efusiva para todo.
Comimos entre bromas y comentarios cada vez más subidos de tono, tales como esta salchicha que me voy a comer es muy pequeña, o pásame el vino que me mojo los labios, .....
Después de comer dije yo de pagar los cafés en el bar, a lo que Laura me dijo que me acompañaba para traerlos entre los dos. Cogió un tupper grande que me dijo que utilizaríamos como bandeja para facilitar el transporte. Era la primera vez que iba a estar a solas con una de las chicas. Mientras nos acercábamos y cuando estábamos a mitad camino, Laura me cogió del antebrazo y mirándome muy seria me dijo:
- Igual ya te lo imaginas, pero las cenas que organizamos no son del todo "normales"- me dijo poniendo las manos para resaltar las comillas- Para nosotros si que lo son, pero......
- Dime a qué te refieres exactamente - Le dije - ¿Acaso también vais desnudos? - Pregunté algo nervioso.
- Si. Pero no solo eso. Somos swingers. Entendemos que si no quieres venir porque no te va este rollo, te llevamos a casa y ya está. No te sientas presionado, pero no quería que te vieras en medio de todo sin saber a lo que vas.
- La verdad es que me dejas un poco perplejo. Durante el rato que llevamos todos juntos he tenido pensamientos de todo tipo, pero al final había acabado normalizando todo lo que hacíais pensando en que eráis igual que cualquier otro grupo de gente, solo que vais desnudos. -Le dije.
- A ver. Normales somos, ja, ja, ja, ... Pero con la mente abierta. Puedes no venir, venir y mirar o venir y participar, o cualquier otra cosa que se te ocurra. De hecho si hoy estás aquí es porque el otro día me gustaste. Eres atractivo y educado. La intención de Aitor y mía era invitarte a cenar otro día y vestirme más sugerente para ligar contigo, pero en cuanto se enteró Irene, o dudó ni un segundo en organizar la velada.
- Esto que me cuentas ¿es cierto o me estás tomando el pelo? - le pregunté con los ojos muy abiertos y ante aquella oportunidad.
- Tendrás toda la tarde la comprobarlo - y salió andando hacia el bar, moviendo exageradamente el culo.
La seguí ya con la cabeza en otro sitio.
Al llegar al bar pedimos los cafés y cortados en la pequeña barra lateral y mientras nos los servían, Laura me susurró al oido con un semblante muy cambiado, por no decir que ponía cara de pícara
- Cuando me he ido con Carmen, me ha confesado que se muere de ganas de probar tu polla y le he dicho que después de mi, pero a Irene no podremos pararla.......
- ¿Con quien quieres empezar?
- Madre mía, Laura, qué locas estáis.......
Nos reímos, cogimos los cafés con el tupper grande y nos fuimos hacia los pareos. Ahora con las cosas claras, ya entendía algunas miradas cómplices y sobre todo algunas posturas en las que claramente las mujeres enseñaban sus coños abiertos al resto.
Y llegó el siguiente momento morboso de la tarde. Carmen, se ofreció a hacer un masaje a Aitor, que, sin pensarlo, se tumbó boca abajo mientras Carmen se ponía arrodillada encima de su culo y posaba las manos en la parte que une el cuello y los hombros, empezando con un masaje. Y claro, como no podría ser de otra forma, Irene se acercó a mi y me dijo - Date la vuelta y va a ver esa lo que es un masaje de verdad - dijo desafiando a Carmen en un noto claramente humorístico (Carmen era fisioterapueta profesional y seguramente no tendría rival en un masaje clásico, pero creo que este masaje tenía unas connotaciones diferentes).
Me tumbé bocabajo e Irene se sentó en mi culo, empezando con el masaje, que duró poco porque se tumbó aplastando sus tetazas en mi espalda y susurrándome al oído: soy más de masaje con lengua y tetas, pero aquí no puedo que nos echan.... y me pasó la lengua por toda la oreja. Como comprenderéis todos se lo estaban pasando súper divertido con la escena, y yo con la polla dura.
Se levantó y se tumbó a mi lado. Pude ver que Carmen seguía con el masaje bajo la atenta mirada de Laura, Carlos y Juan Carlos, cuyas pollas estaban reviviendo también y que trataban de disimular frente al resto de gente de la playa. Mientras Carmen se tumbó de lado, encarada hacia a mi y como quien no quiere la cosa y con mucho disimulo, sacó la lengua, se mojó un dedo y me lo puso en la boca, que abrí tenuemente para sentirlo en los labios. Me sonrió y bajó su mano hasta su coñito, se mojó el dedo y volvió a hacer lo mismo en mi boca. Era superexcitante. Esa mujer sabía como erotizar la situación. - Después más- me dijo en tono firme y se levantó.
Se posó de pie justo entre Carlos y Juan Carlos que estaban sentados y ahora tenían el coño de Carmen a su altura. Puso sus manos en las cabezas de ambos y diciendo. - vaya dos perritos y que bien lo vamos a pasar esta noche....
Me tumbé de lado y vi como Laura me miró, señaló y polla y sonrió..... diciendo
- Chicas es hora de que nos demos un baño y los dejemos aquí solos o no llegan a la noche, ja, ja, ja....
Y así hicieron, se fueron a bañar y nosotros nos sentamos todos de forma que nuestras pollas quedaran ocultas del resto de gente porque, sobre todo Aitor, estábamos empalmados.
- Toni, espero que no te moleste esta situación.... no sabía como decírtelo. - Me dijo Aitor.
- No te preocupes. Me encanta. Admito que no me esperaba esto y estoy nervioso, pero os veo a todos tan tranquilos....
Y siguieron hablando como si nada.
Al llegar las chicas, se secaron y empezamos a recoger para irnos. Hicimos un primer viaje los hombre hasta el coche para ir dejando cosas. En el segundo viaje ya íbamos todos con apenas bártulos y nos pusimos a vestirnos en el coche. Pude comprobar que solo Laura se puso bikini, supongo que porque su vestido era totalmente transparente, pero tanto Carmen como Irene se vistieron un vestido de una pieza de tirantes. Me subí al coche de Aitor y rumbo a la Torre de Carlos y Carmen.
Ufffffff tiene q ser tope de morboso todas esas situaciones mmmmmm- Y dónde están estas dos perras? - Preguntó Irene refiriéndose a Laura y Carmen en un tono cariñoso.- Seguro que bañándose y contándose sus historietas!!!!
- Han ido a darse una vuelta por la playa - le indiqué
- Y tú qué tal? ¿Cómo has conocido a Laura y Aitor? - Me preguntó Irene.
Le conté que coincidí con Aitor en un proyecto y que de tanto compartir oficina, acabamos siendo amigos.
- Me "engañaron" para venir a esta playa, - el dije en un tono claramente sarcástico - Menuda la que estáis liando aquí con tanto pareo.
- Ja, ja, ja, …. Seguro que sabías a donde venías... ¿No te ha hablado Laura de nosotros?
- La verdad es que no. Me invitaron a pasar el día con unos amigos, pero os estoy conociendo ahora. De hecho no sé si estamos todos.
- Si, porque Elena y Santi no van a poder venir hoy.
Mientras hablábamos llegaron Carmen y Laura, y al acercarse Laura corrió hacia Irene para abrazarla efusivamente. - Perraaaaaaa -le espetó Laura. Debía ser el nombre cariñoso con el que se referían entre ellas.
- Qué hija de puta eres!!!. Mira cómo estás -exclamó Irene poniendo su mano el culo de Laura y apretándolo - No como el mío que está gordo.
Y no se cómo, pero me traicionó el subconsciente y se me escapó un
- Gordo dice. A mi me encanta - Tierra trágame pensé tras soltarlo sin tener claro si solo lo había pensado o si realmente lo había dicho, pero la cara de sorpresa de los seis y las carcajadas que soltaron dejaban claro que lo había dicho.
Y la reacción de Irene no fue otra que acercarse darme un beso en la mejilla apoyando las tetas en mi brazo y cogiéndome la mano la acercó a su culo a modo de palmada. Todo lo que antes era natural, con la llegada de Irene, el tono erótico había subido enteros.
- Pero qué rebonico eres!!!! -dijo Irene apretándome la mejilla con la mano.
Las chicas decidieron ir a bañarse y me volví a quedar embobado mirando los culos alejarse. Dos culos parecidos y uno diferente, que volvieron a quedar grabados en mi retina.
- Vamos a tomarnos algo al chiringuito - dijo Carlos. Y allí que nos fuimos. Fui a coger la cartera, pero Carlos insistió en que pagaba él, que no me preocupara. Si que me di cuenta que Juan Carlos, todo lo contrario que su esposa, era bastante calladito. Nos dirigimos al chiringuito y nos pedimos 4 vermuts. Nos aposentamos en la zona de la arena, en una mesa que había justo al lado de la entrada a la terraza. Mientras ellos iban contando sus batallitas, yo trataba de integrarme, pero no podía dejar de mirar a todo el personal que se acercaba a pedir. La verdad es que había bastante tráfico y a mí el hecho de ver tantos culos andando me ponía cardiaco.
En un momento dado, Carlos dijo:
- ¿Qué tal si esta noche cenamos en mi torre? Pedimos algo de delivery y ya está.
- Genial dijo Aitor. - Mirándome y así como pidiéndome con la mirada que aceptara la propuesta.
- Yo, es que.... me pilláis de sorpresa - Balbuceé tratando de buscar alguna escusa que pareciera convincente, pero sin saber porqué no quería ir. Eran los nervios de la situación.
- Si no tienes plan, no se hable más. - Me dijo Carlos cogiéndome del hombro como si de un colega de toda la vida se tratara.
- Pediremos pizza que supongo que nos gusta a todos.
Y mi cabeza volvió a divagar sobre cómo sería la cena. Me volvió la sensación extraña que tuve cuando me invitaron Aitor y Laura a su apartamento y me tranquilicé pensando que seguramente sería parecida, o sea vestidos.
Volvimos a las sombrillas y allí estaban las chicas bebiéndose una botella de vino blanco y al llegar Carlos poniéndose a mi lado me volvió a coger de los hombros y le dijo a todos:
- Esta noche cenamos pizza en la torre y además Toni se viene con nosotros.
- Guauuuuu, siiiiiii, - aplaudieron todas especialmente Irene, que era la más efusiva para todo.
Comimos entre bromas y comentarios cada vez más subidos de tono, tales como esta salchicha que me voy a comer es muy pequeña, o pásame el vino que me mojo los labios, .....
Después de comer dije yo de pagar los cafés en el bar, a lo que Laura me dijo que me acompañaba para traerlos entre los dos. Cogió un tupper grande que me dijo que utilizaríamos como bandeja para facilitar el transporte. Era la primera vez que iba a estar a solas con una de las chicas. Mientras nos acercábamos y cuando estábamos a mitad camino, Laura me cogió del antebrazo y mirándome muy seria me dijo:
- Igual ya te lo imaginas, pero las cenas que organizamos no son del todo "normales"- me dijo poniendo las manos para resaltar las comillas- Para nosotros si que lo son, pero......
- Dime a qué te refieres exactamente - Le dije - ¿Acaso también vais desnudos? - Pregunté algo nervioso.
- Si. Pero no solo eso. Somos swingers. Entendemos que si no quieres venir porque no te va este rollo, te llevamos a casa y ya está. No te sientas presionado, pero no quería que te vieras en medio de todo sin saber a lo que vas.
- La verdad es que me dejas un poco perplejo. Durante el rato que llevamos todos juntos he tenido pensamientos de todo tipo, pero al final había acabado normalizando todo lo que hacíais pensando en que eráis igual que cualquier otro grupo de gente, solo que vais desnudos. -Le dije.
- A ver. Normales somos, ja, ja, ja, ... Pero con la mente abierta. Puedes no venir, venir y mirar o venir y participar, o cualquier otra cosa que se te ocurra. De hecho si hoy estás aquí es porque el otro día me gustaste. Eres atractivo y educado. La intención de Aitor y mía era invitarte a cenar otro día y vestirme más sugerente para ligar contigo, pero en cuanto se enteró Irene, o dudó ni un segundo en organizar la velada.
- Esto que me cuentas ¿es cierto o me estás tomando el pelo? - le pregunté con los ojos muy abiertos y ante aquella oportunidad.
- Tendrás toda la tarde la comprobarlo - y salió andando hacia el bar, moviendo exageradamente el culo.
La seguí ya con la cabeza en otro sitio.
Al llegar al bar pedimos los cafés y cortados en la pequeña barra lateral y mientras nos los servían, Laura me susurró al oido con un semblante muy cambiado, por no decir que ponía cara de pícara
- Cuando me he ido con Carmen, me ha confesado que se muere de ganas de probar tu polla y le he dicho que después de mi, pero a Irene no podremos pararla.......
- ¿Con quien quieres empezar?
- Madre mía, Laura, qué locas estáis.......
Nos reímos, cogimos los cafés con el tupper grande y nos fuimos hacia los pareos. Ahora con las cosas claras, ya entendía algunas miradas cómplices y sobre todo algunas posturas en las que claramente las mujeres enseñaban sus coños abiertos al resto.
Y llegó el siguiente momento morboso de la tarde. Carmen, se ofreció a hacer un masaje a Aitor, que, sin pensarlo, se tumbó boca abajo mientras Carmen se ponía arrodillada encima de su culo y posaba las manos en la parte que une el cuello y los hombros, empezando con un masaje. Y claro, como no podría ser de otra forma, Irene se acercó a mi y me dijo - Date la vuelta y va a ver esa lo que es un masaje de verdad - dijo desafiando a Carmen en un noto claramente humorístico (Carmen era fisioterapueta profesional y seguramente no tendría rival en un masaje clásico, pero creo que este masaje tenía unas connotaciones diferentes).
Me tumbé bocabajo e Irene se sentó en mi culo, empezando con el masaje, que duró poco porque se tumbó aplastando sus tetazas en mi espalda y susurrándome al oído: soy más de masaje con lengua y tetas, pero aquí no puedo que nos echan.... y me pasó la lengua por toda la oreja. Como comprenderéis todos se lo estaban pasando súper divertido con la escena, y yo con la polla dura.
Se levantó y se tumbó a mi lado. Pude ver que Carmen seguía con el masaje bajo la atenta mirada de Laura, Carlos y Juan Carlos, cuyas pollas estaban reviviendo también y que trataban de disimular frente al resto de gente de la playa. Mientras Carmen se tumbó de lado, encarada hacia a mi y como quien no quiere la cosa y con mucho disimulo, sacó la lengua, se mojó un dedo y me lo puso en la boca, que abrí tenuemente para sentirlo en los labios. Me sonrió y bajó su mano hasta su coñito, se mojó el dedo y volvió a hacer lo mismo en mi boca. Era superexcitante. Esa mujer sabía como erotizar la situación. - Después más- me dijo en tono firme y se levantó.
Se posó de pie justo entre Carlos y Juan Carlos que estaban sentados y ahora tenían el coño de Carmen a su altura. Puso sus manos en las cabezas de ambos y diciendo. - vaya dos perritos y que bien lo vamos a pasar esta noche....
Me tumbé de lado y vi como Laura me miró, señaló y polla y sonrió..... diciendo
- Chicas es hora de que nos demos un baño y los dejemos aquí solos o no llegan a la noche, ja, ja, ja....
Y así hicieron, se fueron a bañar y nosotros nos sentamos todos de forma que nuestras pollas quedaran ocultas del resto de gente porque, sobre todo Aitor, estábamos empalmados.
- Toni, espero que no te moleste esta situación.... no sabía como decírtelo. - Me dijo Aitor.
- No te preocupes. Me encanta. Admito que no me esperaba esto y estoy nervioso, pero os veo a todos tan tranquilos....
Y siguieron hablando como si nada.
Al llegar las chicas, se secaron y empezamos a recoger para irnos. Hicimos un primer viaje los hombre hasta el coche para ir dejando cosas. En el segundo viaje ya íbamos todos con apenas bártulos y nos pusimos a vestirnos en el coche. Pude comprobar que solo Laura se puso bikini, supongo que porque su vestido era totalmente transparente, pero tanto Carmen como Irene se vistieron un vestido de una pieza de tirantes. Me subí al coche de Aitor y rumbo a la Torre de Carlos y Carmen.
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