Los de un oficinista o ejecutivo en pleno verano después de todo un día de curro...
Y que me ponga de rodillas a tragar rabo y de pronto agarre mí cabeza y aplastandome contra uno de sus pies, me meta el otro en la boca...y me haga comérselo bien. Primero oliendo los calcetines y luego diciéndome que necesita una buena lengua después de un largo día de trabajo para relajarse...
Sería un morbazo si fuera un tío macho y masculino con un puesto de autoridad en una empresa y pasar por un becario explotado hasta el límite...