Princesachicle
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Llevaba toda la noche lloviendo...
El viento y la lluvia golpeaban los cristales de tal forma que había sido imposible conciliar el sueño.
No había hecho nada más que dormirse cuando sonó el despertador, gracias a Dios, porque estaba teniendo una pesadilla horrible.
Lo apagó sin abrir los ojos, se desperezó y apartó el nórdico que la cubría hasta el cuello.
Tenía la costumbre de dormir desnuda, ya fuera invierno o verano, y el ambiente fresco de aquella mañana de enero hizo que se le erizaran los pezones hasta el punto de sentir dolor.
Se cogió ambos senos con las manos y se los masajeó tratando de mitigar esa molestia. Finalmente se alzó de la cama y salió corriendo al baño.
El agua caliente de la ducha cayendo desde la cabeza a los pies la reconfortó. Pensar en un café también.
Se lavó la cabeza concienzudamente como si con ello fuera a hacer desaparecer el recuerdo de aquella pesadilla.
Hacía 6 meses que se había separado, o más bien la habían abandonado sin despedida, y todavía se estaba adaptando a su nueva vida.
Después, dulcemente, comenzó a lavar su cuerpo como si recordara las caricias de algún amante. Llegó a la parte interna de sus muslos, los separó rozándose y sonrió....un poquito más arriba, buscando entre sus piernas, notó como comenzaba a sentirse húmeda y excitada y sus dedos se hundían en aquella oquedad ansiosa de placer. Se le escapó un suspiro, seguido de un gruñido... ¡Mierda! no podía detenerse en eso ahora por muchas ganas que tuviera porque llegaría tarde.
Se secó el pelo rápidamente y se maquilló lo justo para disimular su falta de sueño.
Se puso la ropa que había dejado preparada la noche anterior en su cómoda y fue a despertar a su hijo.
Se quedó mirándolo desde la puerta, dormía como un angelito, tenía 5 años y era lo más valioso que tenía en su vida.... Llegó la hora de despertarlo y empezar aquel lunes.
*****
Un día más acababa de dejar a su hijo en el colegio casi a punto de cerrar las puertas. Se pasaba el día corriendo para no llegar tarde a los sitios y se odiaba a ella misma por ello.
La lluvia continuaba cayendo sin cesar, pero no había cogido paraguas, por lo que empezaba a notarse la ropa mojada. Tenía 15 minutos para estar cambiada y lista para trabajar. Salió corriendo para buscar el coche en el aparcamiento donde lo había dejado y le sorprendió que alguien había dejado una bolsa colgando del espejo del retrovisor del acompañante.
Era una bolsa de cartón con un cordel rojo como asa y un millón de colores en su estampado. Aún estaba seca, por lo que la acababan de dejar.
La cogió y miró dentro. Había un objeto en el fondo que no logró identificar a primera vista, así que se metió dentro del coche con la bolsa para evitar mojarse.
Al entrar, la diferencia de temperatura hizo que se le empañaran las gafas, se las quitó de un tirón y volvió al contenido de la bolsa....
Sacó lo que parecía ser un cilindro con un orificio en un extremo... Sin duda era un caleidoscopio. Se lo puso en el ojo y lo hizo girar, apareciendo ante su visión cientos de colores y formas que le recordaban a mariposas al vuelo y que llegaban a ser hipnóticas...

Volvió a mirar dentro de la bolsa... Había un papel doblado, escrito a mano que rezaba:
"Tú , mi mariposa.... La que se escapó del caleidoscopio"
En ese momento se le escapó una sonrisa por el juego de palabras y el objeto, puesto que a un grupo de mariposas que vuelan en grupo se le suele llamar caleidoscopio.
A ella le encantaban las mariposas, a menudo las fotografiaba, incluso tenía una carpeta en la galería de su móvil que eran "mariposas"...
Pero ¿Quién había dejado eso allí? ¿Se habrían equivocado o sería para ella? .
Bajó rápidamente del coche para ver si había alguien por los alrededores, alguien que la estuviera observando; obviamente habían dejado la bolsa hacía menos de cinco minutos, pero no encontró a nadie.
Volvió a subir al coche y se colocó el caleidoscopio en su ojo derecho, y por un momento sintió que esa situación ya la había vivido antes. Arrancó el coche con un nudo en el pecho.
Tenía 10 minutos antes de empezar con su primer paciente, y un lunes muy largo por delante.
El viento y la lluvia golpeaban los cristales de tal forma que había sido imposible conciliar el sueño.
No había hecho nada más que dormirse cuando sonó el despertador, gracias a Dios, porque estaba teniendo una pesadilla horrible.
Lo apagó sin abrir los ojos, se desperezó y apartó el nórdico que la cubría hasta el cuello.
Tenía la costumbre de dormir desnuda, ya fuera invierno o verano, y el ambiente fresco de aquella mañana de enero hizo que se le erizaran los pezones hasta el punto de sentir dolor.
Se cogió ambos senos con las manos y se los masajeó tratando de mitigar esa molestia. Finalmente se alzó de la cama y salió corriendo al baño.
El agua caliente de la ducha cayendo desde la cabeza a los pies la reconfortó. Pensar en un café también.
Se lavó la cabeza concienzudamente como si con ello fuera a hacer desaparecer el recuerdo de aquella pesadilla.
Hacía 6 meses que se había separado, o más bien la habían abandonado sin despedida, y todavía se estaba adaptando a su nueva vida.
Después, dulcemente, comenzó a lavar su cuerpo como si recordara las caricias de algún amante. Llegó a la parte interna de sus muslos, los separó rozándose y sonrió....un poquito más arriba, buscando entre sus piernas, notó como comenzaba a sentirse húmeda y excitada y sus dedos se hundían en aquella oquedad ansiosa de placer. Se le escapó un suspiro, seguido de un gruñido... ¡Mierda! no podía detenerse en eso ahora por muchas ganas que tuviera porque llegaría tarde.
Se secó el pelo rápidamente y se maquilló lo justo para disimular su falta de sueño.
Se puso la ropa que había dejado preparada la noche anterior en su cómoda y fue a despertar a su hijo.
Se quedó mirándolo desde la puerta, dormía como un angelito, tenía 5 años y era lo más valioso que tenía en su vida.... Llegó la hora de despertarlo y empezar aquel lunes.
*****
Un día más acababa de dejar a su hijo en el colegio casi a punto de cerrar las puertas. Se pasaba el día corriendo para no llegar tarde a los sitios y se odiaba a ella misma por ello.
La lluvia continuaba cayendo sin cesar, pero no había cogido paraguas, por lo que empezaba a notarse la ropa mojada. Tenía 15 minutos para estar cambiada y lista para trabajar. Salió corriendo para buscar el coche en el aparcamiento donde lo había dejado y le sorprendió que alguien había dejado una bolsa colgando del espejo del retrovisor del acompañante.
Era una bolsa de cartón con un cordel rojo como asa y un millón de colores en su estampado. Aún estaba seca, por lo que la acababan de dejar.
La cogió y miró dentro. Había un objeto en el fondo que no logró identificar a primera vista, así que se metió dentro del coche con la bolsa para evitar mojarse.
Al entrar, la diferencia de temperatura hizo que se le empañaran las gafas, se las quitó de un tirón y volvió al contenido de la bolsa....
Sacó lo que parecía ser un cilindro con un orificio en un extremo... Sin duda era un caleidoscopio. Se lo puso en el ojo y lo hizo girar, apareciendo ante su visión cientos de colores y formas que le recordaban a mariposas al vuelo y que llegaban a ser hipnóticas...

Volvió a mirar dentro de la bolsa... Había un papel doblado, escrito a mano que rezaba:
"Tú , mi mariposa.... La que se escapó del caleidoscopio"
En ese momento se le escapó una sonrisa por el juego de palabras y el objeto, puesto que a un grupo de mariposas que vuelan en grupo se le suele llamar caleidoscopio.
A ella le encantaban las mariposas, a menudo las fotografiaba, incluso tenía una carpeta en la galería de su móvil que eran "mariposas"...
Pero ¿Quién había dejado eso allí? ¿Se habrían equivocado o sería para ella? .
Bajó rápidamente del coche para ver si había alguien por los alrededores, alguien que la estuviera observando; obviamente habían dejado la bolsa hacía menos de cinco minutos, pero no encontró a nadie.
Volvió a subir al coche y se colocó el caleidoscopio en su ojo derecho, y por un momento sintió que esa situación ya la había vivido antes. Arrancó el coche con un nudo en el pecho.
Tenía 10 minutos antes de empezar con su primer paciente, y un lunes muy largo por delante.

