El Fruto Prohibido. ( Continuación - 419 )
Allí íbamos los dos de regreso en el asiento trasero de aquel coche de protocolo, agarrados de la mano y sin decir nada. Carmen se mostraba agotada y sus ojos

se le cerraban

como muestra de ese sueño que llevaba acumulado y que la iba venciendo... En un momento dado de comentó que tenía ganas de llegar a casa para darse una ducha


y echarse a dormir a pierna suelta


porque lo necesitaba comop el respirar. Yo solo sonreí y asentí ante su comentario.
Poco después llegamos por fin al tanatorio, justo ante la puerta del parking, y allí mismo estaba también el otro coche que acababa de llegar. Según pusimos pie en tierra dimos gracias al chofer por el servicio prestado y nos dirigimos a reunirnos con la hermana y cuñado de Carmen, junto con sus primos.
Camila se dirigió a mi, y agarrándome el brazo me dijo:
----- Muchas gracias Danny, gracias por todo.
Hice un gesto y le respondí:
----- No hay de que; pero tampoco he hecho algo extraordinario.
----- Como que no... Si te encargaste de todo y gracias a ti pudo venir Carmen.
----- Era lo menos que podía hacer. ----- le comenté.
Y luego añadió:
----- Solo lamento que se os haya chafado el viaje.
Me encogí de hombros, y tras apretar los labios le comenté:
----- Los acontecimientos han sido así y no hay que darle más vueltas, porque no hay más remedio que afrontarlos tal y como vienen.
Y luego añadí:
----- En cuanto haya ocasión lo retomamos donde lo dejamos.
Alberto, su marido, que estaba al lado, sonreía con esas sonrisa suya que tan poco me gustaba y comentó:
----- No tendrás problema porque debes estar montado en el dólar.
Le miré con el semblante serio y le respondí:
----- En todo caso lo estaré en libras, porque soy de libras y no de dólares.
Por mi comentario, Camila se dio cuenta que no me gustó el comentario y se lo recriminó...
----- Ay, siempre está igual; quieres ser gracioso sin tener gracia.
----- No creo que haya matado a nadie... ----- le respondió.
Entonces intervino Carmen:
----- No, pero con tus gilipolleces nos puedes matar algún día.
Volvió a sonreír y le dijo:
----- Ay cuñadita, no te eme piques.
Carmen le miró con cara de pocos amigos...

y le respondió:
----- Mira, no está el día para hacer humor después de lo que estamos viviendo... ¿ no te parece ?
Acto seguido, Carmen agarró a su hermana del brazo y se la llevó a parte.
----- Vamos a coordinarnos. ----- le dijo.
Y allí nos quedamos el resto... La prima de Carmen y su marido me dieron conversación sobre temas intrascendentes; me preguntaron si conocía Extremadura, a lo que les respondí negativamente; y entonces me dijeron que Carmen tenía que llevarme alguna vez a conocer su pueblo, que con placer nos acogerían en su casa; detalle que les agradecí con cordialidad.
Poco después regresaron a nuestro lado Carmen y su hermana; y allí nos fuimos despidiendo... Tras ello nos fuimos al parking para recoger nuestros respectivos coches.
Según salimos a la calle puse rumbo a mi barrio; durante el trayecto Carmen se quedó dormida; estaba agotada por completo y por eso la dejé dormir. Así cuando por fin llegamos y estacioné el coche en el garaje, tuve que agitar varias veces su hombro para que se despertase, porque estaba profundamente dormida...


----- Venga despierta. ----- le dije.
Se removió y se estiró sin abrir los ojos.
----- ¿ Que pasa ? ----- me susurró.
----- Ya hemos llegado.
----- ¿ A donde ?
----- A mi casa.
Entonces abrió los ojos por fin

y exclamó:
----- Yaaaaa....!!!
Sonreí respondiendo con gestos afirmativos.
----- Joder, ni me enteré.
----- Ya veo.
----- Me quedé sobada por completo.
----- Estas agotada... ----- le dije.
Y a continuación le insistí:
----- Venga, vamos a casa y descansas.
Tras salir del coche y agarrados de la mano, fuimos hacia el ascensor y subimos a mi planta. Una vez que abrí la puerta, le cedí el paso y entramos al salón.
Ella me miró poniéndose en frente mio, y tras abrazarme me dijo:
----- Muchas gracias mi amor; gracias por todo lo que me has apoyado.
----- Que menos, estaba obligado a ello. ----- le respondí.
Entonces nos acercamos y unimos nuestros labios en un cálido y sensual beso...
Tras ello, Carmen me miró y me dijo que necesitaba una ducha ya mismo. Le indiqué el baño y le dije:
----- Todo tuyo.
Mientras Carmen iba al baño a darse esa ducha, puse la calefacción y luego me metí en la cocina y me puse a calentar un par de sopas; de verduras para Carmen y de pollo para mi, con las que intentar llenar algo el estómago. También me puse a tostar unas rebanadas de pan para acompañar.
A continuación, salí al tendedero donde metí un lote de ropa sucia en la lavadora y la puse a lavar.
Cuando Carmen salió del baño, venía envuelta en una toalla, mientras que con otra más pequeña se secaba el pelo.
----- Uffff...!!! como necesitaba una ducha. ----- comentó.
Sonreí y asentí con un gesto.
Entonces me comentó:
----- Que bien huele. ¿ Que has preparado ?
----- Pues una sopa de verduras para ti y otra de pollo para mi.
----- Ayyyy... mi chico. Cuanto vale mi chico.
Entonces se acercó y se abrazó a mi mientras la acogía en medio de mis brazos; a continuación nos fuimos acercando y con suavidad nos besamos en los labios...
Tras ello, nos separamos uno frente al otro y agarrados de los brazos.
----- Dentro de poco nos veremos así todos los días. ----- le comenté.
Ella sonrió haciendo gestos afirmativos, mientras que con una expresión risueña me respondía:
----- Y que ganas tengo de venir aquí y establecerme definitivamente.
Guiñé un ojo

y le dije:
----- Traerás alegría y dinamismo a esta casa. Ya llevo mucho tiempo solo aquí.
Apretó mis manos, y mirando a mis ojos me dijo:
----- Pronto se acaba esa soledad; aquí compartiremos alegrías, tristezas y vida.
Nos abrazamos de nuevo, y mientras acariciaba su mejilla, ella me decía:
----- Ay mi amor, que nos hemos quedado solos, y solo nos tenemos el uno al otro.
Yo asentía con gestos a la vez que le decía:
----- Así es.
Entonces se separó de mi y me dijo que se iba al cuarto para terminar de vestirse y ponerse algo de ropa.
Unos minutos más tarde, mientras iba colocando la mesa, Carmen regresó a mi lado. Se había puesto un pantalón de chandal y una ancha camiseta.
----- Que calorcito que hace. ----- comentó.
Asentí con un gesto, y le aclaré:
----- Mientras te ibas al baño puse la calefacción.
----- Bien que se nota.
Luego se me acercó, y tras frotarme la espalda me dijo:
----- Gracias mi amor por ese detalle.
Sonreí y nos dimos otro beso en los labios...
A continuación, nos sentamos en la mesa y nos fuimos sirviendo nuestras respectivas sopas, que una vez que las terminamos, sobre aquellas rebanadas que había tostado antes fuimos untando una crema de garbanzos y un queso de hierbas. Después rematamos con unas piezas de fruta como postre.
Una vez que comimos me puse a fregar los cubiertos y demás enseres que habíamos usado; Carmen quiso ayudarme pero me negué en rotundo. Le pedí que se fuera a dormir porque la veía muy cansada, había momentos que se la percibía vencida por el sueño. Además le recordé que por la tarde teníamos que vernos con Inma y konrad.
----- Hostia, es verdad... ya no me acordaba. ----- me respondió.
Se acercó y tras besarnos en los labios

se fue al cuarto a dormir.
Yo continué con mi tarea, y una vez que terminé de fregar, vi que la lavadora también había acabado el lavado. Así que de nuevo salí al tendedero y fui sacando aquella ropa para írla tendiendo y poniéndola a secar... Después me fui al salón, donde me senté en el sofá y puse en marcha la televisión; me puse a zapear y en un canal comenzaba una película ambientada en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial y me puse a verla.
Mientras veía la película, aprovechando una pausa para la publicidad, me fui al mueble bar y me serví un ron con hielo para que me diese energía; ese mismo ron que unos meses atrás, Ernesto me había traído de su tierra. Y así continué viendo la película...
Continuará..............