¿Os ponen las embarazadas?

Son una delicia las embarazadas. Sus panzas duras. Sus tetas hinchadas. Sus pezones oscuros y venosos. Y....si ya tienen leches aún mejor
 
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Que te cabalgue y sentir esa panza durita sobre ti y lamer esos pechos hinchados, debe ser toda una delicia.
 
Sí, bastante; y por cosas de la vida, he tenido dos experiencias con embarazadas.

- Una llevaría ya unos cuatro meses de gestación y me hizo una mamada.
- La otra, unos años después, ya estaba más avanzada, y me permitió chuparle las tetas, que las tenía muy hinchadas, aunque no fue más allá.

La primera fue con una chica que tenía pareja y con la que me liaba de vez en cuando. Hacía meses que no nos veíamos y me comentó que su novio la había preñado. Por cosas de la vida, su pareja se encontraba desaparecido un tiempo, y quedamos en vernos.

Me invitó a su casa, estuvimos de cháchara, me confesó que llevaría unos cuatro meses de gestación; aún no tenía una barriga prominente, pero ya se le notaba y, por cosa del morbo y tal, aunque ella era reticente, me acabó enseñando los pechos ante mi insistencia, que habían comenzado a hinchar un poquito. Al tocárselos, parece que le cambió el chip y, viendo mi empalmada, acabó haciéndome una mamada; un completo con tragada de semen sin dejar gota, como en los viejos tiempos. Eso sí, luego tuvo sus remordimientos.

No pasó nada más.

La segunda fue años después. Una chica que conocí por app. Nos liamos unas cuantas veces y acabamos haciendo amistad. Siempre nos veíamos en periodos largos de tiempo, al punto en que podía haber o no sexo. Un día, chateando, me comentó que, ante la dificultad de encontrar pareja estable, había decidido hacer inseminación artificial, pues deseaba ser madre.

Manteníamos aún la amistad, y estando en periodo de gestación ya avanzado (unos siete meses), quedamos un día para ponernos al día y cenar algo juntos. No quería nada de sexo, pues decía que estando en el estado que estaba, se sentía de otra forma.

Cuando nos vimos, comprobé en primera persona que tenía ya barrigón, y las tetas le habían crecido una barbaridad. Cuando terminamos de cenar y decidimos marchar, nos montamos en su coche, ya que me iba a llevar a casa. Una vez dentro, antes de arrancar, le comenté lo que me impresionaba el cambio de su cuerpo y cómo destacaban sus pechos. Le pedí permiso para tocárselos, y no me puso ningún impedimento. Al principio fue por encima de la camiseta que llevaba, pero luego, metí mi mano por debajo y pude tocárselos más directamente. Visto que aún me seguía dejando, le levanté la camiseta y le bajé el sujetador para poder sacar sus ubres fuera. ¡Eran impresionantes! Enormes, y con unos pezones como galletas, que se habían tornado de color oscuro. Poder tocárselas así me dio un subidón de morbo de la hostia. Del pezón le salía alguna gota de leche, muy poca, pero sin preguntar, acerqué mi boca y comencé a engullirle la ubre y a darle unos buenos lametones.

Fueron apenas unos segundos, lo que me dejó ella, pero suficiente para habérselas disfrutado a placer. Me apartó la cabeza a un lado y se tapó. Me pidió disculpas, pero me aclaró que ella no estaba en ese momento en el mismo nivel de clanetón. Que su cabeza estaba en ese momento en otra parte, no pensando en sexo. Y ahí quedó la cosa.

Unas semanas después hablamos por messenger y salió a conversación lo ocurrido aquel día. Me volvió a pedir disculpas, que se sentía un poco mal, que no debimos llegar a ese punto, pero charlando, conseguí apaciguarla y quitarle hierro al asunto. Y días después me envió una foto desnuda de cintura para arriba, enseñándome barriga y ubres al desnudo, para que lo disfrutase. Y ahí quedó la cosa.

Desde que fue madre, no tuvimos más encuentros.

Esas han sido mis dos experiencias con mujeres preñadas.
 
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