Lo siento, pero contigo no puedo ser objetivo. Por muy suelta que lleves la ropa siempre marcará alguna curva. Tu mirada y tu boca es imposible ocultarlas, y como le hables igual que recitas, le atrapas como una mosca en tu tela de araña.
Por otra parte, sabes perfectamente que, casi con cualquier cosa, me pones cardíaco. ¿Tendré que ir al cardiólogo?.
Pero bueno, por darte alguna idea, aunque ya hayas salido o ya lo hayas decidido, unos pantalones de pinzas que ajusten en el culo, una blusa con sus botoncitos juguetones, y unos tacones. Y un abrigo que te quitarás en el despacho, claro