Angel y su compañero de clase estaban muy excitados. No veían el momento de largarse del instituto. Ambos se estaban intercambiando mensajes subidos de tono en plena clase y claro cuando ella le invitó a él a irse a su casa aceptó de inmediato. No quedaba lejos del instituto, a un cuarto de hora andando. Tiempo de sobra para ir haciendo el tonto por la calle para calentar más el ambiente cuando estuvieran solos en casa. Los padres de ella trabajaban todo el día y volvían tarde. Así que tendría la casa para ella sola. En el ascensor hubo más caricias y besos hasta que llegaron a la habitación de la chavala. Entonces se pudieron liberar de todo dando rienda suelta a la imaginación más perversa y erótica del momento. Ella soñaba tener la polla de su compañero en su culo, ya que le excitaba el sexo anal, y él cumplió ese sueño con creces aunque también quiso probar su estrecha rajita.