Novatos en club Swinger

PARTE 6: El cuarto oscuro.

No recuerdo exactamente qué hicimos en este tiempo. Estuvimos deambulando por el local con nuestras bebidas: nos sentamos un rato en la zona de discoteca, salimos a tomar el aire a la terraza, visitamos la zona de sauna, charlamos, estuvimos unos segundos de mirones en la cama gigante, etc. En una de esas incursiones, decidimos investigar el cuarto oscuro, el que son como dos zonas separadas por una reja y que tiene un acceso solo para parejas y otro para el resto. Atravesamos la cortina y aquí tuvimos el único momento "feo" de la noche: entramos por la cortina por el lado derecho, el más pegado a la reja y, algún chico de los que van solos y que se ve que había estado pendiente de que pasábamos a esa zona, cogió a mi chica y la empujó hacia él diciendo algo así como "ven para acá". Eso a ella no le gustó nada, pero consiguió zafarse de las manos del individuo y volver a salir; a mí tampoco me gustó porque sobrepasó la línea del consentimiento y fue bastante brusco, creo que esas actitudes, por mucho que pueda atraerte una persona, sobran.
Finalmente, nos decidimos a volver a intentarlo, pero esta vez entrando por el lado izquierdo de la cortina por lo que pudiera pasar. La oscuridad era total, no se veía absolutamente nada, quizá de vez en cuando podías distinguir alguna sombra cuando alguien movía la cortina en alguno de los dos lados y un fugaz rayo de luz iluminaba levemente la estancia. Creo que no había mucha gente dentro, si acaso un par de parejas. Avanzamos hacia el fondo, poco a poco, pegados a la pared hasta que llegamos al fondo. Allí, nos mantuvimos a una distancia prudencial de la reja, pero empezamos a calentarnos. Rápidamente volvimos a besarnos y explorar los rincones más secretos de nuestros cuerpos. Mi chica, sin que yo pudiese esperarlo, apoyó su espalda en la pared y se puso de cuclillas. Fugazmente desabrochó mi pantalón, bajó mi calzoncillo y sacó mi pene en un estado de dureza considerable. En esa situación, y sin titubear, se metió mi polla hasta el fondo; yo interpreté el gesto y comencé a follarle la boca. Los primeros instantes fueron bastante tranquilos, pero al ver que ella disfrutaba continué con más rapidez y fuerza. Notaba gente pasar a nuestro lado, como una leve aparición, incluso una pareja se situó cerca de nosotros. Mientras tanto, mis oídos solo escuchaban la música de fondo y los ruidos de mi chica mientras mi polla entraba hasta su garganta y mis huevos chocaban contra su barbilla. Así estuvimos unos minutos, haciéndole una follada de boca tremenda, hasta que ella me dijo: "Quiero que me llenes la boca de semen". La verdad es que me encantó oírlo y a punto estuve de hacerlo, pero no entraba en mis planes: quizá solo tuviese una bala esa noche y no quería gastarla tan pronto, así que se lo hice saber. Continuamos con ese interesante juego un ratito más, pero luego nos arreglamos la ropa y salimos para fuera de nuevo.
 
PARTE 6: El cuarto oscuro.

No recuerdo exactamente qué hicimos en este tiempo. Estuvimos deambulando por el local con nuestras bebidas: nos sentamos un rato en la zona de discoteca, salimos a tomar el aire a la terraza, visitamos la zona de sauna, charlamos, estuvimos unos segundos de mirones en la cama gigante, etc. En una de esas incursiones, decidimos investigar el cuarto oscuro, el que son como dos zonas separadas por una reja y que tiene un acceso solo para parejas y otro para el resto. Atravesamos la cortina y aquí tuvimos el único momento "feo" de la noche: entramos por la cortina por el lado derecho, el más pegado a la reja y, algún chico de los que van solos y que se ve que había estado pendiente de que pasábamos a esa zona, cogió a mi chica y la empujó hacia él diciendo algo así como "ven para acá". Eso a ella no le gustó nada, pero consiguió zafarse de las manos del individuo y volver a salir; a mí tampoco me gustó porque sobrepasó la línea del consentimiento y fue bastante brusco, creo que esas actitudes, por mucho que pueda atraerte una persona, sobran.
Finalmente, nos decidimos a volver a intentarlo, pero esta vez entrando por el lado izquierdo de la cortina por lo que pudiera pasar. La oscuridad era total, no se veía absolutamente nada, quizá de vez en cuando podías distinguir alguna sombra cuando alguien movía la cortina en alguno de los dos lados y un fugaz rayo de luz iluminaba levemente la estancia. Creo que no había mucha gente dentro, si acaso un par de parejas. Avanzamos hacia el fondo, poco a poco, pegados a la pared hasta que llegamos al fondo. Allí, nos mantuvimos a una distancia prudencial de la reja, pero empezamos a calentarnos. Rápidamente volvimos a besarnos y explorar los rincones más secretos de nuestros cuerpos. Mi chica, sin que yo pudiese esperarlo, apoyó su espalda en la pared y se puso de cuclillas. Fugazmente desabrochó mi pantalón, bajó mi calzoncillo y sacó mi pene en un estado de dureza considerable. En esa situación, y sin titubear, se metió mi polla hasta el fondo; yo interpreté el gesto y comencé a follarle la boca. Los primeros instantes fueron bastante tranquilos, pero al ver que ella disfrutaba continué con más rapidez y fuerza. Notaba gente pasar a nuestro lado, como una leve aparición, incluso una pareja se situó cerca de nosotros. Mientras tanto, mis oídos solo escuchaban la música de fondo y los ruidos de mi chica mientras mi polla entraba hasta su garganta y mis huevos chocaban contra su barbilla. Así estuvimos unos minutos, haciéndole una follada de boca tremenda, hasta que ella me dijo: "Quiero que me llenes la boca de semen". La verdad es que me encantó oírlo y a punto estuve de hacerlo, pero no entraba en mis planes: quizá solo tuviese una bala esa noche y no quería gastarla tan pronto, así que se lo hice saber. Continuamos con ese interesante juego un ratito más, pero luego nos arreglamos la ropa y salimos para fuera de nuevo.
me latas puestobien dura
 
Desde luego de los espacios descritos hasta ahora, no le veo tanto la gracia a este cuarto oscuro. Aparte del momento desagradable, lo de no ver lo que pasa a tu alrededor y sobretodo que no te vean con tu mujer para poder ver las reacciones, me quita mucho de la gracia de estar en un local así. Pero bueno, espero que siga la historia a ver que más depara la visita 😜
 
PARTE 6: El cuarto oscuro.

No recuerdo exactamente qué hicimos en este tiempo. Estuvimos deambulando por el local con nuestras bebidas: nos sentamos un rato en la zona de discoteca, salimos a tomar el aire a la terraza, visitamos la zona de sauna, charlamos, estuvimos unos segundos de mirones en la cama gigante, etc. En una de esas incursiones, decidimos investigar el cuarto oscuro, el que son como dos zonas separadas por una reja y que tiene un acceso solo para parejas y otro para el resto. Atravesamos la cortina y aquí tuvimos el único momento "feo" de la noche: entramos por la cortina por el lado derecho, el más pegado a la reja y, algún chico de los que van solos y que se ve que había estado pendiente de que pasábamos a esa zona, cogió a mi chica y la empujó hacia él diciendo algo así como "ven para acá". Eso a ella no le gustó nada, pero consiguió zafarse de las manos del individuo y volver a salir; a mí tampoco me gustó porque sobrepasó la línea del consentimiento y fue bastante brusco, creo que esas actitudes, por mucho que pueda atraerte una persona, sobran.
Finalmente, nos decidimos a volver a intentarlo, pero esta vez entrando por el lado izquierdo de la cortina por lo que pudiera pasar. La oscuridad era total, no se veía absolutamente nada, quizá de vez en cuando podías distinguir alguna sombra cuando alguien movía la cortina en alguno de los dos lados y un fugaz rayo de luz iluminaba levemente la estancia. Creo que no había mucha gente dentro, si acaso un par de parejas. Avanzamos hacia el fondo, poco a poco, pegados a la pared hasta que llegamos al fondo. Allí, nos mantuvimos a una distancia prudencial de la reja, pero empezamos a calentarnos. Rápidamente volvimos a besarnos y explorar los rincones más secretos de nuestros cuerpos. Mi chica, sin que yo pudiese esperarlo, apoyó su espalda en la pared y se puso de cuclillas. Fugazmente desabrochó mi pantalón, bajó mi calzoncillo y sacó mi pene en un estado de dureza considerable. En esa situación, y sin titubear, se metió mi polla hasta el fondo; yo interpreté el gesto y comencé a follarle la boca. Los primeros instantes fueron bastante tranquilos, pero al ver que ella disfrutaba continué con más rapidez y fuerza. Notaba gente pasar a nuestro lado, como una leve aparición, incluso una pareja se situó cerca de nosotros. Mientras tanto, mis oídos solo escuchaban la música de fondo y los ruidos de mi chica mientras mi polla entraba hasta su garganta y mis huevos chocaban contra su barbilla. Así estuvimos unos minutos, haciéndole una follada de boca tremenda, hasta que ella me dijo: "Quiero que me llenes la boca de semen". La verdad es que me encantó oírlo y a punto estuve de hacerlo, pero no entraba en mis planes: quizá solo tuviese una bala esa noche y no quería gastarla tan pronto, así que se lo hice saber. Continuamos con ese interesante juego un ratito más, pero luego nos arreglamos la ropa y salimos para fuera de nuevo.
Muy buen relato
 
me latas puestobien dura
Imagínate yo cómo estaba. La verdad es que fue impresionante... Mi chica es así :)
Desde luego de los espacios descritos hasta ahora, no le veo tanto la gracia a este cuarto oscuro. Aparte del momento desagradable, lo de no ver lo que pasa a tu alrededor y sobretodo que no te vean con tu mujer para poder ver las reacciones, me quita mucho de la gracia de estar en un local así. Pero bueno, espero que siga la historia a ver que más depara la visita 😜
Tiene su gracia en el sentido de interactuar perdiendo la barrera del ser visto. A mucha gente le da menos vergüenza hacer estás cosas si no le ven o él/ella no ve.
De todas formas, para mí tampoco estuvo muy allá.
Muy buen relato
Gracias
Deseando leer la continuación...😏
Pues vamos con la siguiente :D
 
PARTE 7: Medianoche.

La noche había avanzado bastante y había considerablemente más afluencia de público; no sé qué hora sería ya que no me fijé demasiado en el reloj, pero calculo que habríamos pasado la medianoche. Dada esa situación, pensamos que, si queríamos cumplir alguna de mis fantasías, quizá podríamos realizar algún avance en el glory hole y allí nos encaminamos. Llegamos y aquello estaba atestado, todos los huecos de la pared estaban ocupados e incluso había alguna pareja en el sofá. No sabría decir qué estaban haciendo el resto de parejas que ocupaban los agujeros pues la iluminación era tan débil que apenas podrías distinguir unas sombras. Nos apoyamos un ratito en el sofá esperando a ver si aquello se despejaba, mientras tanto seguimos acariciándonos y besándonos. En un pequeño descanso, me acerqué a la zona del gloryhole cubierta con una cortina, un pequeño espacio de tamaño similar a un armario, para ver si allí había sitio para nosotros. Levanté un poco la cortina y vi que, para mi desgracia, no íbamos a caber dentro. No sé cuánta gente habría, pero más de dos, seguro. Desanimado, volví con mi chica al sofá y esta, para intentar alegrarme un poco, volvió agacharse, me desabrochó el pantalón y comenzó a hacerme eso que ella sabe que me vuelve loco. Allí, en medio de todo el mundo. Sin cortarse (aunque he de decir que apenas se veía nada). Casi al instante, la pareja que teníamos al lado se animó y la chica imitó las acciones de la mía. Así estuvimos aproximadamente un minuto hasta que, cansados de no conseguir lo que buscaba, decidimos salir de nuevo.

Yo, aunque estaba bastante excitado, estaba bastante alicaído. Me daba cuenta de que el sueño de cumplir una de mis fantasías se me iba escurriendo entre los dedos a medida que avanzaba la noche. Por este motivo, decidimos claudicar en conseguirlo y disfrutar de nosotros mismos.

Acordamos cambiar de tercio y nos fuimos a la zona de taquillas. Allí nos desnudamos completamente y nos quedamos solo con nuestras toallas y las chanclas. La verdad es que es bastante curioso estar en una especie de vestuario mixto donde la gente se está desnudando y hay bastante luz. La gente, sinceramente, actúa con bastante naturalidad, como si fuese el día a día en el gimnasio.

Al salir de la zona de taquillas, nos acercamos al spa, pero decidimos no entrar. No nos veíamos animados a entrar en el agua con todo lo que se cuece allí. Así que directamente nos tumbamos en el enorme chaiselongue que hay en la antesala de una de las zonas de taquillas y del spa. Allí fueron a parar nuestros cuerpos, tapados únicamente por unas toallas que apenas llegaban a cubrir las curvas de mi chica y en una zona con bastante tránsito.

Ahora ya empezábamos a estar más tranquilos: estuvimos hablando y yo desistí totalmente de mi idea de ver a mi pareja con otro hombre. A fin de cuentas, no nos íbamos con las manos vacías. No había sido una experiencia completa, pero habíamos disfrutado muchísimo, nos habíamos excitado bastante y teníamos bastante repertorio ardiente para un tiempo.
 
PARTE 8: El chaiselongue.

Durante esa charla, empezamos a recordar las cosas que habíamos hecho, pensado o visto hacer. Esta conversación, aderezada con alguna tierna caricia y muchos besos, nos fue animando bastante. Poco a poco, las toallas que tapaban nuestros cuerpos iban ocultando cada vez menos secretos y, en un momento dado, ya estábamos casi desnudos tocándonos por todas partes.

Llegado a este punto, no recuerdo bien el orden cronológico de la historia, pero básicamente mi chica y yo alternábamos penetración y sexo oral con caricias y charlas íntimas. Estuvimos así un buen rato. La gente iba pasando. Algunos miraban y se deleitaban con las vistas. Otros se sentaban en nuestro mismo sofá, más cerca o más lejos. En cierto punto, otra pareja que ya habíamos visto por ahí antes, se puso justo a nuestro lado. No eran la pareja que hubiésemos elegido, pero allí estaban. Él era delgado, con melena y una polla bastante larga y gruesa rematada por un glande enorme. Ella era una chica de Sudamérica, con curvas y unas tetas grandes y firmes. Nosotros seguimos a lo nuestro y ellos a lo suyo. Empezaron con sus cosas, la verdad es que no estuve muy pendiente, y cuando me quise dar cuenta ella estaba tumbada totalmente con su cabeza hacia mí mientras él se la follaba muy duro. Por nuestra parte, en ese momento, nosotros estábamos en un pequeño break de conversación y caricias, hablando entre susurros y queriéndonos mucho. De repente, noté una mano extraña que se posaba en mi muslo y muy delicadamente comenzaba a acariciarme.

Rápidamente, se lo hice saber a mi chica y ella me dijo que lo disfrutase. Miré hacia el lado de nuestra pareja vecina y, mientras él la follaba, vi que ella se dedicaba a acariciarme el muslo de forma cada vez más íntima y más cerca de mi pene. Llegados a ese punto, yo estaba recostado en el sofá, con la parte superior del cuerpo apoyada en el respaldo; así que mi pareja se incorporó, se puso a cuatro patas y empezó a comerme la polla.
 
PARTE 8: El chaiselongue.

Durante esa charla, empezamos a recordar las cosas que habíamos hecho, pensado o visto hacer. Esta conversación, aderezada con alguna tierna caricia y muchos besos, nos fue animando bastante. Poco a poco, las toallas que tapaban nuestros cuerpos iban ocultando cada vez menos secretos y, en un momento dado, ya estábamos casi desnudos tocándonos por todas partes.

Llegado a este punto, no recuerdo bien el orden cronológico de la historia, pero básicamente mi chica y yo alternábamos penetración y sexo oral con caricias y charlas íntimas. Estuvimos así un buen rato. La gente iba pasando. Algunos miraban y se deleitaban con las vistas. Otros se sentaban en nuestro mismo sofá, más cerca o más lejos. En cierto punto, otra pareja que ya habíamos visto por ahí antes, se puso justo a nuestro lado. No eran la pareja que hubiésemos elegido, pero allí estaban. Él era delgado, con melena y una polla bastante larga y gruesa rematada por un glande enorme. Ella era una chica de Sudamérica, con curvas y unas tetas grandes y firmes. Nosotros seguimos a lo nuestro y ellos a lo suyo. Empezaron con sus cosas, la verdad es que no estuve muy pendiente, y cuando me quise dar cuenta ella estaba tumbada totalmente con su cabeza hacia mí mientras él se la follaba muy duro. Por nuestra parte, en ese momento, nosotros estábamos en un pequeño break de conversación y caricias, hablando entre susurros y queriéndonos mucho. De repente, noté una mano extraña que se posaba en mi muslo y muy delicadamente comenzaba a acariciarme.

Rápidamente, se lo hice saber a mi chica y ella me dijo que lo disfrutase. Miré hacia el lado de nuestra pareja vecina y, mientras él la follaba, vi que ella se dedicaba a acariciarme el muslo de forma cada vez más íntima y más cerca de mi pene. Llegados a ese punto, yo estaba recostado en el sofá, con la parte superior del cuerpo apoyada en el respaldo; así que mi pareja se incorporó, se puso a cuatro patas y empezó a comerme la polla.
Pues parece que se os quedó buena noche al final…

Deseando leer como acabasteis 🙌
 
PARTE 8: El chaiselongue.

Durante esa charla, empezamos a recordar las cosas que habíamos hecho, pensado o visto hacer. Esta conversación, aderezada con alguna tierna caricia y muchos besos, nos fue animando bastante. Poco a poco, las toallas que tapaban nuestros cuerpos iban ocultando cada vez menos secretos y, en un momento dado, ya estábamos casi desnudos tocándonos por todas partes.

Llegado a este punto, no recuerdo bien el orden cronológico de la historia, pero básicamente mi chica y yo alternábamos penetración y sexo oral con caricias y charlas íntimas. Estuvimos así un buen rato. La gente iba pasando. Algunos miraban y se deleitaban con las vistas. Otros se sentaban en nuestro mismo sofá, más cerca o más lejos. En cierto punto, otra pareja que ya habíamos visto por ahí antes, se puso justo a nuestro lado. No eran la pareja que hubiésemos elegido, pero allí estaban. Él era delgado, con melena y una polla bastante larga y gruesa rematada por un glande enorme. Ella era una chica de Sudamérica, con curvas y unas tetas grandes y firmes. Nosotros seguimos a lo nuestro y ellos a lo suyo. Empezaron con sus cosas, la verdad es que no estuve muy pendiente, y cuando me quise dar cuenta ella estaba tumbada totalmente con su cabeza hacia mí mientras él se la follaba muy duro. Por nuestra parte, en ese momento, nosotros estábamos en un pequeño break de conversación y caricias, hablando entre susurros y queriéndonos mucho. De repente, noté una mano extraña que se posaba en mi muslo y muy delicadamente comenzaba a acariciarme.

Rápidamente, se lo hice saber a mi chica y ella me dijo que lo disfrutase. Miré hacia el lado de nuestra pareja vecina y, mientras él la follaba, vi que ella se dedicaba a acariciarme el muslo de forma cada vez más íntima y más cerca de mi pene. Llegados a ese punto, yo estaba recostado en el sofá, con la parte superior del cuerpo apoyada en el respaldo; así que mi pareja se incorporó, se puso a cuatro patas y empezó a comerme la polla.
Con ganas de seguir leyendo la continuación.

Felicidades por tu relato
 
PARTE 9: Los otros.

Fue una sensación impresionante: mi chica a cuatro patas, mostrando su trasera a todo aquel que pasase por detrás mientras me comía la polla con devoción y una mano ajena me acaricia el muslo, cade vez más cerca de mi pene, rozándome incluso los huevos. El chico de la pareja de al lado comprendió la situación y se levantó situándose detrás de mi compañera, se deleitó con las vistas y se puso a acariciarle el culo. Cierto es que fue muy delicado y sensual, lo hizo suavemente, disfrutando su sedosa piel. Así estuvimos unos segundos. A mí me comían la polla y me acariciaban y mientras tanto, el otro chico acariciaba delicadamente el trasero y tetas de mi pareja. Al poco tiempo, mi mirada se cruzó con la de mi chica y yo le di el OK con la cabeza, ella aprovechó ese beneplácito para girarse, encararse hacia él, cogerle el pollón que tenía y metérselo en la boca. La chica de la otra pareja hizo lo mismo con la mía y empezó a hacerme una mamada con bastante soltura. Yo, si soy sincero, no presté mucha atención a la mamada que estaba recibiendo, me limité a tocarle las tetas y a incorporarme varias veces para disfrutar del espectáculo que tenía delante.

Allí estaba ella. Mi diosa. En un local de intercambio. Totalmente desnuda y expuesta a todas las miradas de aquellos que pasaban por allí. Cumpliendo una de mis fantasías: se estaba comiendo otra polla. ¡Y qué polla! La verdad es que era bastante grande y luego ella me lo confirmó. El chico no nos pareció gran cosa, aunque tenía buen físico, pero es cierto que estaba bien dotado. Este hecho, no supuso ningún problema para ella, que comía su polla lentamente y se la metía hasta el fondo de su garganta, haciendo que esa vara de carne desapareciese por completo en su boca mientras que con la otra mano le sujetaba los huevos y él le acariciaba la espalda o cogía sus tetas. La otra chica por su parte también cumplía con lo suyo y seguía chupándome la polla mientras yo le tocaba los pechos, aunque mi atención iba más centrada a la escena que tenía delante. En un momento dado, y a día de hoy seguimos sin saber de dónde, el otro chico sacó un condón, lo abrió con habilidad y empezó a colocárselo en la polla. Mi chica pensó que él se iba a correr y por eso se ponía el preservativo, pero una vez puesto, se situó tras ella y dirigió su pene a la vagina de mi chica. Ella, en ese momento, no estaba muy por la labor de ser follada por un extraño, así que le dijo al chico que no le apetecía. En ese lapso, hubo un pequeño descanso de lo que estábamos haciendo y decidimos finalizar la incursión con esa pareja. Muy cordialmente nos despedimos y ellos se fueron a continuar la marcha a otro lado.
 
PARTE 9: Los otros.

Fue una sensación impresionante: mi chica a cuatro patas, mostrando su trasera a todo aquel que pasase por detrás mientras me comía la polla con devoción y una mano ajena me acaricia el muslo, cade vez más cerca de mi pene, rozándome incluso los huevos. El chico de la pareja de al lado comprendió la situación y se levantó situándose detrás de mi compañera, se deleitó con las vistas y se puso a acariciarle el culo. Cierto es que fue muy delicado y sensual, lo hizo suavemente, disfrutando su sedosa piel. Así estuvimos unos segundos. A mí me comían la polla y me acariciaban y mientras tanto, el otro chico acariciaba delicadamente el trasero y tetas de mi pareja. Al poco tiempo, mi mirada se cruzó con la de mi chica y yo le di el OK con la cabeza, ella aprovechó ese beneplácito para girarse, encararse hacia él, cogerle el pollón que tenía y metérselo en la boca. La chica de la otra pareja hizo lo mismo con la mía y empezó a hacerme una mamada con bastante soltura. Yo, si soy sincero, no presté mucha atención a la mamada que estaba recibiendo, me limité a tocarle las tetas y a incorporarme varias veces para disfrutar del espectáculo que tenía delante.

Allí estaba ella. Mi diosa. En un local de intercambio. Totalmente desnuda y expuesta a todas las miradas de aquellos que pasaban por allí. Cumpliendo una de mis fantasías: se estaba comiendo otra polla. ¡Y qué polla! La verdad es que era bastante grande y luego ella me lo confirmó. El chico no nos pareció gran cosa, aunque tenía buen físico, pero es cierto que estaba bien dotado. Este hecho, no supuso ningún problema para ella, que comía su polla lentamente y se la metía hasta el fondo de su garganta, haciendo que esa vara de carne desapareciese por completo en su boca mientras que con la otra mano le sujetaba los huevos y él le acariciaba la espalda o cogía sus tetas. La otra chica por su parte también cumplía con lo suyo y seguía chupándome la polla mientras yo le tocaba los pechos, aunque mi atención iba más centrada a la escena que tenía delante. En un momento dado, y a día de hoy seguimos sin saber de dónde, el otro chico sacó un condón, lo abrió con habilidad y empezó a colocárselo en la polla. Mi chica pensó que él se iba a correr y por eso se ponía el preservativo, pero una vez puesto, se situó tras ella y dirigió su pene a la vagina de mi chica. Ella, en ese momento, no estaba muy por la labor de ser follada por un extraño, así que le dijo al chico que no le apetecía. En ese lapso, hubo un pequeño descanso de lo que estábamos haciendo y decidimos finalizar la incursión con esa pareja. Muy cordialmente nos despedimos y ellos se fueron a continuar la marcha a otro lado.
Eso se llama control de la situación.Cuando estas on fire normalmente te dejas llevar y que pase lo que tenga que pasar.
Pero seguramente, tú chica pensaría que eso no lo habíais hablado y decidió que es mejor no poner en juego la relación y hablar las cosas antes.
Buen comienzo de todos modos y espero que después, hubiera mas cosas,una vez aclarado el asunto..
 
PARTE 10: Segunda ronda.

Muchos podrían pensar que me había quedado con la miel en los labios, pero ver a mi chica con otra polla en la boca, metiéndosela hasta el fondo, me había parecido más que suficiente y estaba totalmente satisfecho y encendido. A ella, creo que el hecho de experimentar cosas nuevas y sentirse deseada también la había calentado mucho; así que, tan pronto se fue la otra pareja y tras unas breves palabras de congratulación y agrado, continuó por donde lo había dejado: dándome una intensa mamada.

Al poco tiempo, otra pareja ocupó el puesto de la anterior y se sentó justo a nuestro lado. Eran una pareja algo mayor que nosotros, posiblemente del este de Europa. Él era más bajito que yo, pero bastante fornido; rapado y con una polla no muy grande pero bastante gruesa. Ella era más atractiva, morena con pelo largo, unas tetas bien puestas y grandes. Pronto, se notó su deseo de interactuar con nosotros, no recuerdo lo que hacían, pero cada vez estaban más cerca, ya casi rozándome. Mi chica, mientras tanto, seguía comiéndomela polla y, llegado el momento, y sin sacarse mi miembro de su boca, cogió la mano de la otra chica y la puso sobre mí, otra vez en mi muslo. Así estuve otra vez unos segundos, con mi chica comiéndome la polla con fluidez y la otra chica tocándome muy cerca de los huevos. Yo estaba a tope, a punto de correrme, porque las dos, y sobre todo mi pareja, lo estaban dando todo; mientras tanto, el otro chico se había levantado y se había puesto en un lateral, de pie. Mi pareja aceleró el ritmo y, cuando yo estaba muy cerca de estallar en su boca, le dejó su sitio a la otra chica (por un momento pensé que me la iban a chupar las dos) y se dio media vuelta empezando a chupar la polla de nuestro invitado.
 
PARTE 10: Segunda ronda.

Muchos podrían pensar que me había quedado con la miel en los labios, pero ver a mi chica con otra polla en la boca, metiéndosela hasta el fondo, me había parecido más que suficiente y estaba totalmente satisfecho y encendido. A ella, creo que el hecho de experimentar cosas nuevas y sentirse deseada también la había calentado mucho; así que, tan pronto se fue la otra pareja y tras unas breves palabras de congratulación y agrado, continuó por donde lo había dejado: dándome una intensa mamada.

Al poco tiempo, otra pareja ocupó el puesto de la anterior y se sentó justo a nuestro lado. Eran una pareja algo mayor que nosotros, posiblemente del este de Europa. Él era más bajito que yo, pero bastante fornido; rapado y con una polla no muy grande pero bastante gruesa. Ella era más atractiva, morena con pelo largo, unas tetas bien puestas y grandes. Pronto, se notó su deseo de interactuar con nosotros, no recuerdo lo que hacían, pero cada vez estaban más cerca, ya casi rozándome. Mi chica, mientras tanto, seguía comiéndomela polla y, llegado el momento, y sin sacarse mi miembro de su boca, cogió la mano de la otra chica y la puso sobre mí, otra vez en mi muslo. Así estuve otra vez unos segundos, con mi chica comiéndome la polla con fluidez y la otra chica tocándome muy cerca de los huevos. Yo estaba a tope, a punto de correrme, porque las dos, y sobre todo mi pareja, lo estaban dando todo; mientras tanto, el otro chico se había levantado y se había puesto en un lateral, de pie. Mi pareja aceleró el ritmo y, cuando yo estaba muy cerca de estallar en su boca, le dejó su sitio a la otra chica (por un momento pensé que me la iban a chupar las dos) y se dio media vuelta empezando a chupar la polla de nuestro invitado.
Muy morboso y sobretodo parece bastante real a lo que suele suceder en esos locales
 
PARTE 10: Segunda ronda.

Muchos podrían pensar que me había quedado con la miel en los labios, pero ver a mi chica con otra polla en la boca, metiéndosela hasta el fondo, me había parecido más que suficiente y estaba totalmente satisfecho y encendido. A ella, creo que el hecho de experimentar cosas nuevas y sentirse deseada también la había calentado mucho; así que, tan pronto se fue la otra pareja y tras unas breves palabras de congratulación y agrado, continuó por donde lo había dejado: dándome una intensa mamada.

Al poco tiempo, otra pareja ocupó el puesto de la anterior y se sentó justo a nuestro lado. Eran una pareja algo mayor que nosotros, posiblemente del este de Europa. Él era más bajito que yo, pero bastante fornido; rapado y con una polla no muy grande pero bastante gruesa. Ella era más atractiva, morena con pelo largo, unas tetas bien puestas y grandes. Pronto, se notó su deseo de interactuar con nosotros, no recuerdo lo que hacían, pero cada vez estaban más cerca, ya casi rozándome. Mi chica, mientras tanto, seguía comiéndomela polla y, llegado el momento, y sin sacarse mi miembro de su boca, cogió la mano de la otra chica y la puso sobre mí, otra vez en mi muslo. Así estuve otra vez unos segundos, con mi chica comiéndome la polla con fluidez y la otra chica tocándome muy cerca de los huevos. Yo estaba a tope, a punto de correrme, porque las dos, y sobre todo mi pareja, lo estaban dando todo; mientras tanto, el otro chico se había levantado y se había puesto en un lateral, de pie. Mi pareja aceleró el ritmo y, cuando yo estaba muy cerca de estallar en su boca, le dejó su sitio a la otra chica (por un momento pensé que me la iban a chupar las dos) y se dio media vuelta empezando a chupar la polla de nuestro invitado.
muy morboso
 
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