Eran las 4 de la tarde, el aire acondicionado del coche de Juan se había estropeado y el calor era asfixiante, la tapicería de piel del coche, se me pegaba a las piernas y me hacía sudar. A pesar de todo el calor y la incomodidad que tenía, estaba relajada, pensando en mis cosas, mirando por la...