Estás utilizando un navegador desactualizado. Es posible que no muestre este u otros sitios web correctamente. Debes actualizar o utilizar un navegador alternativo.
Termino la anécdota de arriba.
Como he dicho, estábamos tumbados en la cama bocarriba, con mi brazo izquierdo abrazaba a mi novia, que de lado se acurrucaba en mi cuerpo, y con el derecho hacía lo mismo con mi cuñada, que se dedicaba a masajearme la polla y las pelotas mientras su hermana miraba...
Es que mi excuñada era la hostia, aún conservo amistad con ella, y lo que viví en esa relación fue quizá de lo más morboso que he vivido nunca, irrepetible.
Fueron varias las situaciones que viví con mi cuñada, algo que jamás se ha vuelto a repetir, y fui muy afortunado de caer en una relación así. Os cuento otra:
Cuando desperté de la siesta mi novia siguió durmiendo, así que fui a prepararme un café. Iba en bóxer y camiseta, como era habitual...