—¿¡Cómo!? —Carla no se sorprendió, sino que suponía haber escuchado mal.
—¡Es por ti, joder…! —la confesión estaba lanzada y sintió sacarse un peso de encima— Desde hace años que me pasa. ¿Por qué te crees que tratándome tan mal, sigo queriendo ir contigo a muchos lados? Porque me encantas...