El esclavo tomó los puntos suspensivos del cuerpo de su Ama y arrodillado, con la vista fija en el suelo, se los ofreció.
El Ama, los redondeó entre sus manos, les dió forma y moldeó , para depositarlos suavemente en el cuerpo del esclavo.
Con ellos forjarían sus indelebles leyes.
Uno de ellos fue a parar a su sien. Para que siempre la tuviera presente, para que hiciera todo lo que ella le pidiera, para que aprendiera a entenderla sin hablar... Para que ella supiera que su
mente le pertenecía.
El segundo punto suspensivo, fue a parar a su ombligo y allí se camufló como uno más de sus lunares, y desde ese plexo solar le gritaba, que ese
cuerpo le pertenecía al Ama ...!!!
El tercer punto suspensivo fue el más complicado de colocar... Lo puso en su corazón ... Ese punto les recordaba a ambos, que él era de ella y que ella era de él . Ese punto les recordaba que su
corazón le pertenecía...
Y fue así como el Ama entendió que ella era tan esclava como lo era él... Era
esclava de su mente, de su cuerpo y de su corazón...